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Nuevo juicio a un mando de Mossos por el desalojo de los indignados en 2011

Jordi Arasa ya fue condenado en 2014 por una falta de lesiones por los golpes de porra que propinó al activista y exdiputado de la CUP David Fernández

Desalojo indignados 2011
Desalojo de los indignados de plaza Catalunya, en 2011.

Jordi Arasa es, quizás, el antidisturbio más famoso de los Mossos d’Esquadra. Su especial desempeño en el violento desalojo de los indignados de la plaza de Catalunya, en mayo de 2011, le puso en el punto de mira de los activistas. Su foto y su identidad han sido ampliamente difundidas en las redes. Arasa era jefe del dispositivo del Área de Recursos Operativos (ARRO) de la policía autonómica durante aquel caótico desalojo que dio la vuelta al mundo y que el entonces consejero de Interior, Felip Puig, avaló y justificó.

Arasa sigue pagando hoy las consecuencias de aquella actuación. En 2014 ya fue condenado por una falta de lesiones por los golpes de porra que propinó al periodista y activista David Fernández, que más tarde se convertiría en diputado y cara visible de la CUP. Este lunes, el subinspector se sienta de nuevo en el banquillo por agredir a otras cinco personas. La Fiscalía pide para él dos años de prisión por dos de las agresiones que sí provocaron lesiones a quienes las padecieron.

Los hechos ocurrieron el 27 de mayo de 2011, cuando las autoridades decidieron llevar a cabo una “limpieza” de la plaza de Catalunya después de semanas de ocupación por parte del movimiento social de los indignados. A las 8 de la mañana, y ante el temor de que se produjera el desalojo, cientos de activistas se unieron a la protesta y comenzaron “altercados y agresiones” a los agentes, según la Fiscalía.

Sin proporción

La policía recibió la autorización para el uso de la fuerza “contra los violentos”, pero Arasa lo hizo de forma “no proporcionada” y agredió al menos a cinco personas. Tres de ellos sufrieron hematomas; un cuarto, lesiones en el labio y la rodilla y el quinto, en la mano y el brazo. En su declaración ante el juez de instrucción, Arasa admitió que propinó “innumerables” golpes con la defensa reglamentaria, negó ser la persona que aparece en las imágenes grabadas aquella jornada y puso en duda algunas de las heridas: “Había mucha pintura roja”, trató de justificar.

La Fiscalía considera que Arasa cometió dos delitos de lesiones —pide un año de cárcel por cada uno— y otras tres faltas de lesiones, que no conllevan pena de prisión. En caso de condena, el subinspector deberá indemnizar a los afectados con un total de 1.700 euros; si no lo hace, asumirá el pago la Generalitat.

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