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Barcelona detecta claras desigualdades entre barrios para acceder a la cultura

Solo el 49,7% de los vecinos más humildes tienen acceso al teatro, museos o libros

Fachada del Convent dels Àngels junto al que está previsto construir el nuevo edificio donde se ampliará el Macba.
Fachada del Convent dels Àngels junto al que está previsto construir el nuevo edificio donde se ampliará el Macba.

Los barceloneses que viven en los barrios con las rentas más bajas tienen menos acceso a la cultura que la de los vecinos de zonas con mayor nivel adquisitivo. Una encuesta realizada por el Ayuntamiento de Barcelona a 1.650 personas de diferentes barrios de la ciudad destaca que solo el 49,7% de los vecinos de las zonas más humildes tienen acceso actividades culturales como ir al cine, exposiciones, conciertos o la lectura de un simple libro de forma habitual. Por el contrario, el 71,9% de los vecinos con rentas más elevadas tienen acceso a estos bienes culturales.

La encuesta no solo se centra en el acceso a la cultura sino también en la práctica, es decir, si los ciudadanos bailan, escriben, hacen fotografías o tocan algún instrumento. En este apartado, las diferencias no son tan notables: el 33,8% de los vecinos de rentas más bajas aseguran haber practicado alguna de estas actividades culturales habitualmente mientras que el 38,3% de las rentas más altas aseguran que también escriben, bailan, participan en teatro… En ese apartado los vecinos de rentas medias son los que más participan, un 44,5%.

“Quizás las clases medias son más activas que las altas en la participación y práctica de actividades culturales porque cada vez hay más conciencia de que el ascenso social no depende solo del nivel educativo adquirido en la enseñanza reglada, sino también del nivel cultural que se adquiere en el entorno familiar o social”, destacó ayer el teniente de alcalde de Cultura, Joan Subirats.

El estudio diferencia entre las actividades culturales “legitimadas”, como ir al cine o al teatro, y las “no legitimadas” pero que los encuestados consideran que tienen valor cultural, como pasear por la ciudad, ir a ferias y mercados o participar en actos tradicionales o populares. En lo referente a las actividades culturales no legitimadas, las clases bajas son también las que menos acceden a ellas o las practican. El estudio también detecta desigualdades relacionadas con el nivel cultural familiar, el género u el origen. “De la misma manera que hay diferencias de esperanza de vida entre los diferentes barrios de Barcelona en función del nivel de renta de sus habitantes, hay diferencias de oportunidades para acceder o participaren la cultura”, denunció ayer Subirats.

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