Más de 17.500 hogares siguen sin agua una semana después del temporal

Torroella de Montgrí tardará semanas o meses en poder recuperar la normalidad en el suministro

Dos vecinos de l'Estartit llenan varias garrafas de agua potable de una cuba para el uso diario.
Dos vecinos de l'Estartit llenan varias garrafas de agua potable de una cuba para el uso diario.TONI FERRAGUT

Más de 17.500 hogares de una decena de poblaciones de las comarcas de Girona siguen sin agua potable desde el paso del temporal Gloria. Algunos de los efectos de los daños causados por esta borrasca “excepcional e intensa”, que en tierras gerundenses ascienden a más de 32 millones de euros de coste, siguen presentes casi una semana después en varias localidades. En Torroella de Montgrí-l'Estartit, la predicción más positiva, la del Consistorio, habla de “recuperar poco a poco el suministro” entre una y tres semanas. La más pesimista, la de Sorea —sociedad encargada de la gestión y distribución de agua—, proyecta la reparación en meses. “Intentaremos tener agua potable en Semana Santa como sea”, sostiene el alcalde, Jordi Colomí.

Las intensas lluvias caídas y la apertura de las compuertas de los pantanos provocaron una gran riada del Ter, que a su paso por las poblaciones del bajo Ter, en el Baix Empordà, llegó a llevar más de 1.800 metros cúbicos por segundo. Este caudal desorbitado que avanzó con fuerza, inundó campos, carreteras y equipamientos. También quedó afectado el suministro de agua potable. Uno de los casos más graves se dio en Torroella de Montgrí, donde la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) se inundó y los motores, bombas, circuitos eléctricos y filtros se estropearon y dejaron de funcionar. “Los daños son importantísimos. No nos los podíamos ni imaginar”, asegura el alcalde. Nunca antes en 21 años había pasado nada parecido.

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El Ter también reventó en Torroella la mota —canalización de piedras y tierra que aguanta el caudal del río— y rompió la cañería que suministraba agua de los pozos de Canet.

Provisionalmente, Sorea suministra tanto a Torroella com a Ullà, otro municipio afectado, con agua de la mancomunidad de Palafrugell y sostiene que reparar la mota es competencia de la Agencia Catalana del Agua (ACA).

Los grifos de varios municipios gerundenses dejaron de manar. Los técnicos solucionaron esta complicación en horas en ciudades como Girona, y en otros casos tardaron días. El principal objetivo de Sorea fue restablecer el suministro. Los 221 municipios gerundenses disponían este martes de agua, pero no en todos es apta para su consumo: Torroella de Montgrí, Bellcaire d'Empordà, Ullà, Sils, Riudaura, y la mancomunidad de Foixà, Rupià, Parlavà y Ultramort, siguen sin agua potable. También se vieron afectadas comarcas como la Selva y la Garrotxa. Los vecinos de Vidreres la recuperaron la noche del lunes y los 2.998 abonados de Arbúcies, este martes.

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Cañerías y pozos dañados

Según Sorea, el problema principal fue que la gran riada inundó pozos, plantas potabilizadoras y reventó cañerías que abastecen a las poblaciones. En localidades como Torroella, Bellcaire, Ullà, Sils y Riudaura el agua es turbia y no es potable como consecuencia de los lodos que entraron en la red de distribución durante las inundaciones. En las otras cuatro localidades de la mancomunidad de Foixà, Rupià, Parlavà y Ultramort, el problema es que el agua presenta episodios puntuales de nitratos.

En Hostalric, donde la gestión del agua es municipal, tampoco tienen agua potable. Los más de 4.100 habitantes de esta localidad de la cuenca de la Tordera tienen los pozos de captación al lado de la riera de Arbúcies. Esta se desbordó y el agua entró en los pozos llenándola no sólo de lodos sino también contaminándola con microorganismos. “A diario hacemos tratamiento con cloro y a través del Dipsalut de la Diputación de Girona analizamos el agua. Hoy ya casi no estaba turbia, pero no sabremos hasta el miércoles si la contaminación microbiológica ha desaparecido”, explica su alcalde, Nil Papiol. Localidades como Hostalric o Torroella contrataron camiones cisterna para repartir agua entre sus vecinos, pero los residentes no utilizaron mayoritariamente el servicio.

La veintena de alcaldes de la Cuenca de la Tordera, desde Sant Esteve de Palau Tordera a Blanes, pasando por localidades como Hostalric, Palafolls, Malgrat de Mar o Sant Feliu de Buixalleu, representantes de las diputaciones de Girona y Barcelona y tres consejos comarcales se reunieron este martes en Fogars de la Selva. El objetivo es hacer un frente común y solicitar al ACA que lleve a cabo una actuación conjunta e integral en toda la cuenca. Otro de los objetivos marcados en la reunión es solicitar ayuda económica al Estado.

A última hora de este martes también se reunieron los 35 alcaldes del Baix Empordà en el Consejo Comarcal para hacer balance de los efectos del ‘Gloria’ en la comarca y para preveer las actuaciones necesarias para evitar que una situación como esta se pueda repetir en el futuro.

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