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OPINIÓN i

Emergencia climática ahora

El cambio climático origina temporales en Cataluña y fuegos en Australia. También sufrimos más muertes por contaminación, con más de 400 víctimas al año en Barcelona

Consecuencias de la borrasca Gloria en el Delta del Ebro.
Consecuencias de la borrasca Gloria en el Delta del Ebro. EL PAÍS

Mitigación y adaptación al cambio climático, estos conceptos son claves. Si no los conocíamos, estos días del temporal Gloria, escuchando y leyendo a personas especialistas en estas materias, los deberíamos haber incorporado. Pero hace años que tenemos informes, proyectos, planes de actuación que nos hablan de ellos. Mitigar el cambio climático significa hacerlo menos vivo, reducirlo. Mitigar y adaptarnos, necesitamos vivir de una manera diferente para seguir haciendo posible la vida.

El viernes pasado una periodista al iniciar su tertulia, una de las dos más escuchadas de Cataluña, decía: hoy el temporal nos dejará hablar de otras cosas... Como si el temporal ya hubiera pasado, como si ya no fuera noticia... Otras cosas, que no son muchas cosas diferentes, principalmente es “la cosa”. El procés, que no se acaba... Querer escribir un artículo dedicado a la emergencia climática para ser publicado cuando el Parlamento de Cataluña ha de decidir cómo actuar ante la retirada de la condición de diputado al presidente Torra invita a pensar en aquello de lo que hablamos y aquello de lo que no hablamos (mucho). Lo que nos ocupa y lo que no lo hace (mucho).

En el número de enero de 1979 de la revista El Viejo Topo, Francisco Fernández Buey, profesor universitario de filosofía moral y política, persona movilizada por diferentes luchas, escribió: “El punto de partida para una consideración renovadora del ideario comunista tendría que ser el desarrollo razonado de esta observación repetida por científicos de distintas profesiones: hemos entrado en una fase nueva de la historia de la humanidad, en la cual peligra la continuidad de la existencia del hombre mismo”.

Fernández Buey ponía en el centro de atención una realidad que debería preocupar a todo el mundo fuera comunista, socialdemócrata, liberal, feminista, independentista... Ya sabíamos en 1979 que la vida en el planeta está en riesgo. Las evidencias científicas nos lo decían entonces y no han dejado de hacerlo. La situación desde el 79 hasta ahora no ha dejado de agravarse por lo que hemos hecho y por lo que no. Hoy el cambio climático origina temporales en Cataluña y fuegos en Australia cada vez más graves, también sufrimos más muertes por contaminación...

¿Por qué no hemos puesto remedio? Una pregunta tan esencial como complicada de resolver. Hay que tener presentes diferentes asuntos al pensar la respuesta. De entrada, no basta con el conocimiento. Hay quien pone en duda el conocimiento. Por eso vivimos lo que se ha llamado “negacionismo climático”. Primero hay quien negó lo que los científicos llamaban cambio climático, después se aceptó que existía el cambio climático, pero se negaba que la acción humana tuviera que ver, y al final se está consiguiendo que se acepte que quizás algo tenemos que ver... Pero incluso llegados a este punto está costando actuar. Nos resistimos a aceptar, nos resistimos a cambiar.

No hay relación directa entre saber y actuar, falta querer. Este 2019 que ha terminado, Oxford Dictionaries ha elegido palabra del año "emergencia climática", el Institut d’Estudis Catalans la ha escogido también como neologismo del año... Emergencia climática es un concepto nacido de la movilización social. Se empezó a utilizar en 2009 en Australia, donde la conciencia de los efectos del cambio climático está siendo más alta, para denunciar la situación extrema a la que había que hacer frente. En el 2016 se pidió al Parlamento australiano que hiciera una declaración de emergencia climática y actuara. No pasó, pero sí lo empezaron a hacer municipios australianos y esta ola ha llegado hasta aquí: Generalitat, Ayuntamiento de Barcelona, Gobierno español... Oxford Dictionaries define emergencia climática como una situación en la que se requiere una actuación urgente para reducir o detener el cambio climático y evitar daños ambientales potencialmente irreversibles que se deriven.

La movilización social impulsada por el movimiento ecologista ha llevado al debate público la necesidad de actuar urgentemente porque estamos en una situación de emergencia. Es en este contexto que debemos entender las diferentes declaraciones que se hacen. Pero más importante que la declaración lo es el programa de medidas que la acompañan. Aquí es donde tenemos que poner la atención, los análisis y los debates, para saber si consiguen lo que se deben proponer. La emergencia climática ya hace tiempo que está aquí, el temporal Gloria, los fuegos en Australia, las más de 400 personas muertas al año en Barcelona por contaminación, y demasiadas otras realidades, nos lo deben hacer ver y nos deben hacer actuar.

Jordi Mir es profesor de Humanidades en la Universidad Pompeu Fabra.

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