Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La Zona de Bajas Emisiones carga al transporte público con 170.000 viajes más al día

Las administraciones defienden que la red está preparada para asumir la nueva demanda gracias a las mejoras realizadas durante los últimos años

Usuarios de Rodalies en plaza Catalunya, en una imagen de archivo.
Usuarios de Rodalies en plaza Catalunya, en una imagen de archivo.

La Autoridad del Transporte Metropolitano (ATM) reveló ayer una de las últimas incógnitas sobre la puesta en marcha de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) de Barcelona, que vetará la circulación a los vehículos contaminantes. La medida —pensada para reducir el tráfico, la contaminación y, por ende, mejorar la salud de la población— comportará un trasvase de usuarios del coche privado al transporte público que la ATM cifra en 170.000 desplazamientos diarios. El ente también aprovechó para recordar las mejoras del transporte público en los últimos años frente a las voces que temen un colapso.

En dos días, el 2 de enero —que será el primer día laborable—, entrará en vigor la Zona de Bajas Emisiones en la ciudad de Barcelona, además de L’Hospitalet, Sant Adrià de Besòs y en parte de los municipios de Cornellà y Esplugues de Llobregat. Por esta zona restringida no podrán circular los vehículos más contaminantes, es decir, los que no dispongan de la etiqueta ambiental que otorga la DGT. Según datos del Ayuntamiento de Barcelona, cada día entran en la capital unos 435.000 vehículos, de los cuales un 20% (87.000) no disponen de dicha etiqueta. Falta por ver si los conductores afectados por la prohibición optan, como temen los ecologistas, por cambiar de coche, o por el transporte público.

En los últimos días el foco se había situado en el transporte público y en saber cuántas personas aparcarían el coche para usar el bus o el tren y si la red de transporte está preparada para absorber la nueva demanda. La ATM quiso ayer arrojar un poco de luz sobre ello y aseguró que la ZBE generará 170.000 nuevos desplazamientos diarios en el transporte público. Trasladado a cifras anuales, serían más de 35 millones de viajes. A esto habría que sumar el crecimiento natural que el transporte público está viviendo en los últimos años con la recuperación económica: 38 millones más en 2018 (hasta los 1.024 millones de viajes) y 32 millones más en 2017 (986 millones).

El consorcio de la ATM —formado por la Generalitat, el Ayuntamiento de Barcelona y el Área Metropolitana— defendió ayer en un comunicado que las administraciones, junto a los operadores de transporte, “han preparado la red y el sistema para incrementar progresivamente la oferta ante el incremento de demanda derivado del importante cambio de modelo de movilidad que introduce la ZBE”. Dentro de estas medidas, la ATM cita las mejoras de frecuencia del metro, bus o tranvía, así como la aparición de los buses interurbanos de la red Bus Exprés. Pero la ATM presume de algunas medidas que se planificaron mucho antes del diseño de la Zona de Bajas Emisiones, como las líneas L9 y L10 del metro o la prolongación de los Ferrocarrils en Sabadell.

A partir de 2020, algunos operadores no anuncian grandes cambios ni mejoras para absorber la nueva demanda. Así, Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) solo habla de renovación de flota, mientras los autobuses metropolitanos anuncian un cambio de gestión. Rodalies simplemente asegura que “pone a disposición el máximo de su oferta tanto en frecuencia y capacidad”, según marca el titular del servicio, que es la Generalitat. En cambio, sí hablan de incrementar capacidad, aumentando frecuencias, el metro de Barcelona, Ferrocarrils de la Generalitat, el tranvía y los autobuses metropolitanos.

Una de las voces que alertan de un posible colapso del transporte público es el RACC, que en un informe presentado hace unos días aseguraba que actualmente ya hay algunos servicios (como Rodalies y la línea S1 de Ferrocarrils) colapsados en hora punta y otros trabajan cerca del límite de capacidad también en esta franja (S2 de FGC, el Bus Exprés). “Si no tomamos medidas urgentemente, la red de transporte público no podrá absorber la demanda en hora punta porque ya está al límite de su capacidad”, advertía el presidente de la entidad, Josep Mateu.

Asumir la demanda

“Existe un pánico de que el transporte público no podrá asumir el aumento de demanda, pero no toda la red está colapsada. Hay líneas concretas con problemas en horas concretas, pero se puede solucionar. Además, muchos de los nuevos usuarios viajarán en hora valle, cuando el transporte público va más vacío”, asevera Daniel Pi, portavoz de la asociación para la Promoción del Transporte Público (PTP). Pi considera que el aumento de la demanda no será tan significativo, ya que, según sus datos, solo el 23% de desplazamientos en Barcelona se realizan en vehículo. “Suponiendo que una tercera parte se pasara al transporte público, sería un éxito”.

La PTP reivindica mejoras en la red al margen de la ZBE, con medidas “que tendrían poco coste y mucho impacto”, como la unión de los tranvías en la avenida Diagonal, un carril bus-VAO en la B-23 de entrada a Barcelona o construir un túnel en Montcada que permita desviar la R4 de Renfe hacia paseo de Gràcia y así descongestionar el nudo de Rodalies en Barcelona.

Mejoras anunciadas en el transporte

Estas son las medidas “a corto plazo” que las empresas de transporte prometen:

TMB. Compra de 254 buses para renovar la flota (2019-21) y 11 trenes de metro para subir la frecuencia de la L1 y L5.

FGC. Se sumarán 15 trenes para ampliar la frecuencia de la línea del Vallès hasta verano de 2021 y en la de Anoia se dobla la capacidad de los convoyes.

Buses metropolitanos. Hasta 2022 se renovarán unas 300 unidades.

TRAM. Dos nuevas unidades para aumentar la frecuencia de la T1.

Buses de la Generalitat. 23 vehículos para los municipios incorporados en el tributo metropolitano.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >