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Mapfre Barcelona deja la pintura y abrirá un centro solo para fotografía

La fundación abandona el Eixample para ocupar 1.400 metros junto a la Torre Mapfre en Vila Olímpica

El Edificio Vela situado junto a la Torre Mapfre donde se abrirá un centro cultural dedicado a la fotografía.
El Edificio Vela situado junto a la Torre Mapfre donde se abrirá un centro cultural dedicado a la fotografía.

La Fundación Mapfre desembarcó en Barcelona hace cuatro años con un as en la manga, ocupando la noble Casa Garriga i Nogués que durante 16 años había sido la sede de la Fundación Godia. Desde entonces, ha organizado algunas de las exposiciones de pintura y fotografía más destacadas de la temporada barcelonesa. Ahora, da un giro inesperado y anuncia que deja el céntrico edificio construido por Enric Sagnier en el Eixample para dar el salto a Poblenou donde abrirá un centro dedicado íntegramente a la fotografía en el que se programarán, entre otras, seis exposiciones cada temporada, y, por lo tanto, no programarán más exposiciones de pintura en esta ciudad.

Imagen virtual del edificio que albergará la Fundación Mapfre para exposiciones de fotografía.
Imagen virtual del edificio que albergará la Fundación Mapfre para exposiciones de fotografía.

En Barcelona se anuncian proyectos culturales que se enquistan en el tiempo, como el Museo Hermitage. Otros, cuando se anuncian, se detalla ya el lugar, cómo será el centro, la fecha de apertura y cuál será la exposición que lo abrirá. Es el caso del centro de fotografía que proyecta abrir sus puertas, entre marzo y mayo de 2020, a los pies de la Torre Mapfre —uno de los iconos desde 1992 de la ciudad, situado en el Port Olimpic, junto a su torre gemela, el Hotel Arts—. El nuevo centro ocupará a nivel de calle el llamado “Edificio Vela”, por la forma curva de una de sus fachadas (nada que ver con el cercano Hotel Vela); un espacio ocupado hasta hace poco por oficinas del Área de Hacienda del Ayuntamiento de Barcelona en la que ya son perceptibles los primeros trabajos. En total, 1.400 metros cuadrados en los que habrá una recepción, librería, cafetería —que ocuparán la mitad de la planta baja donde seguirá existiendo un taller de reparación de vehículos—. En el piso superior habrá dos salas de exposiciones, una de 700 metros y otra de 150 metros cuadrados (300 más que en la sede actual), además de poder utilizar el auditorio situado en la plata baja del rascacielos para programar ciclos y conferencias.

“Se trata de continuar con nuestra línea expositiva e impulsar iniciativas hasta ahora inéditas”, explicó ayer la directora de cultura de la Fundación, Nadia Arroyo. “Es un reto, un salto y una apuesta no exenta de riesgo”, prosiguió Arroyo para explicar que hasta ahora ocupaban un lugar céntrico de la ciudad y se trasladaban a una zona con menos equipamientos culturales “pero con mucho potencial”, aseguró.

13 exposiciones y más de 100.000 visitantes al año

El balance de cuatro años de la Fundación Mapfre en Barcelona es altamente positivo. Se han programado un total de 13 exposiciones; dos de fotografía y una de pintura cada temporada. Entre los fotógrafos que han protagonizado una gran muestra en la ciudad: Hiroshi Sugimoto, Bruce Davidson, Peter Hujar, Duane Michals, Brassaï, Shomei Tomatsu, Berenice Abbott y Richard Learoyd. Mientras que en las exposiciones de pinturas se han podido ver obras de Van Gogh, Matisse, Renoir, Rodin, Picasso, Picabia. La última, la inaugurada la semana pasada; con obras en pastel firmadas por Monet, Degas, Delacroix o Millet, entre otros muchos.

En total, más de 100.000 personas cada temporada (casi 500.000 en total) han pasado por la sede de la Fundación Mapfre. Antes de cerrar programará una última muestra más, dedicada a un fotógrafo excepcional: Carlos Pérez Siquier, que cerrará este ciclo y dará paso a uno nuevo en un nuevo lugar.

“Creo firmemente en el proyecto que viene a expresar el interés de la Fundación por reforzar su contribución al dinamismo y a la proyección de Barcelona a través de la fotografía artística estrechamente asociado a la excelencia cultural de la Cataluña contemporánea”, explicó Arroyo. También, que “el propósito final no es otro que sumar la contribución a la de reconocidas instituciones catalanas, que desde hace tiempo, y con excelentes resultados, vienen dedicándose a difundir la fotografía”.

Por su parte, Carlos Gollonet, conservador jefe de fotografía de la Mapfre, justificó la apuesta por la fotografía “por la tradición en Barcelona y el peso de los fotógrafos catalanes” y explicó que cada temporada se programarán seis exposiciones, tres en la sala grande “que continuará la línea que se ha seguido hasta ahora exponiendo fotógrafos de nivel internacional poco vistos en España”. Y tres en la sala pequeña donde podrán verse exposiciones de fondos fotográficos catalanes, públicos, pero también privados. El conservador aseguró que podrán verse en esta segunda sala el trabajo de grandes nombres que ya se vieron en Madrid, como Walter Evans o Garry Winogrand “que conformen con el tiempo una historia de la fotografía”. Gollonet anunció que el centro se inaugurará con dos exposiciones dedicadas a Bill Brandt (en la grande) y Paul Strand (en la pequeña).

Lo que no se ha decidido aún es el nombre del nuevo centro. “Si se escoge uno ha de ser bueno”, comentó Arroyo. Sea cual sea, lo más probable es que todo el mundo, como hasta ahora, se refiera a él como “la Mapfre” a secas.

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