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El piloto que salvó a los caballos

Un helicóptero de la Brigada Helitransportada de la Comunidad de Madrid evita la muerte de 27 equinos en el incendio de La Granja

incendio la granja
Caballos que pastaban en el monte cuando se inició el incendio en La Granja el pasado domingo

Un grupo de 27 caballos corre desbocado hacia la cima de una montaña en La Granja de San Ildefonso (Segovia). Un lugar asolado por las llamas. Los animales huyen en esa dirección creyendo que se dirigen a un lugar seguro, pero la realidad es distinta. Ciro Muñoz, piloto de uno de los helicópteros que trata de extinguir el incendio, observa la secuencia. Decide realizar una maniobra para reconducir a la manada y lo consigue. Les ha salvado la vida. Sin embargo, no se siente un héroe: "Forma parte de nuestro trabajo. Es nuestra labor cotidiana. Unas veces se consigue y otras no. Estamos muy orgullosos".

El fuego en la vertiente segoviana del Parque Nacional del Guadarrama calcinó días atrás más de 400 hectáreas. En todos los incendios se pierde masa forestal, pero también animales. Muñoz, de 54 años y más de una década al servicio de la Brigada Helitransportada de la Comunidad de Madrid, es el responsable de que las llamas no se cobraran la vida de los caballos.

"Recibí instrucciones de trasladar a la brigada (formada por 10 bomberos) del flanco derecho al izquierdo. Aterricé en un lugar seguro, embarcaron los compañeros y unos segundos después de despegar detecté a los caballos, que subían del valle muy nerviosos", cuenta por teléfono. Entonces, decidió variar el rumbo del vuelo y cortarles el paso. Para eso voló a una altura baja y a muy poca velocidad.

Continúa: "Nos pusimos delante para que se asustaran con el ruido y cambiaran la marcha. Era la única forma de salvarles". La situación no es nueva para él. En todos los incendios se encuentra escenas similares. "Siempre intentamos empujar a los animales hacia una salida, pero en ocasiones están valladas y no la hay. Tenemos que descargar agua para salvarles, pero no siempre acaba bien". A pesar de lo recurrente de la escena, el piloto sostiene que no existen entrenamientos específicos. La maniobra surge de manera instintiva. "Hay que tomar decisiones en cuestión de segundos. En ocasiones se puede realizar la operación, pero en otras es imposible. No puedes poner en peligro vidas humanas".

"Pastores desde el aire"

El piloto reconoce que, aunque las llamas estaban a ambos flancos del helicóptero, en esta ocasión la maniobra no suponía ningún riesgo. "Nos pusimos justo encima de ellos buscando que dieran media vuelta. Se dirigían a una zona donde el fuego tenía mucha intensidad", describe. Tras unos segundos de confusión, los caballos tomaron una nueva dirección. Tras cumplir con las nuevas instrucciones, el piloto comprobó que se encontraban en buen estado. Felicitó a todo el equipo (además de los 10 bomberos, cuando hizo la maniobra le acompañan un copiloto y un mecánico), pero rechaza que sean héroes. "Solo hemos hecho nuestro trabajo. Es muy gratificante. Actuamos como pastores desde el aire".

El piloto desconoce a quien pertenece los equinos y afirma que no espera ninguna recompensa por su labor, pero le agrada la idea de que los caballos reciban el nombre de quienes les salvaron. Los suyos.

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