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La noche que puso en jaque la paz de El Masnou

Una protesta contra un centro de menores migrantes en un municipio de Barcelona termina con cuatro jóvenes tutelados heridos

05072019 Jóvenes MENA,en el interior del albergue Batista i Roca de El Masnou donde ayer algunos de ellos fueron agredidos por manifestantes que protestaban por su presencia. Foto: Joan Sánchez
05/07/2019 Jóvenes MENA,en el interior del albergue Batista i Roca de El Masnou donde ayer algunos de ellos fueron agredidos por manifestantes que protestaban por su presencia. Foto: Joan Sánchez EL PAÍS

Las consignas contra la presencia de menores migrantes no acompañados —los llamados mena— aún resuenan sobre los muros del albergue Josep Maria Batista i Roca de El Masnou (Barcelona). “El pueblo es pequeño. Ya os cazaremos”, se escuchaba corear el jueves a decenas de personas a las puertas del centro, que acoge a medio centenar de menores. Dos manifestaciones de signo opuesto —a favor y en contra de los mena— confluyeron ante el albergue y los altercados terminaron con cuatro menores, un educador y un vigilante de seguridad heridos. La convivencia en este pequeño municipio costero de la comarca del Maresme tampoco ha salido bien parada.

En un parque a unos metros del albergue, el tronco de un árbol tiene marcado a rotulador y en letras mayúsculas “Puta Tánger”. De esta ciudad llegó hasta El Masnou hace un año Issam Bouhkari, de 16 años. “Ayer, yo me quedé dentro del centro porque no quiero problemas”. Según testigos presenciales, los menores y los educadores se confinaron en el interior del centro por temor a ser agredidos. Solo un pequeño grupo de chavales se encaró a los manifestantes desde el tejado del albergue. Los altercados terminaron con gritos y lanzamientos de piedras.

El conflicto comenzó tras una presunta agresión sexual de un mena a una joven

En el origen del conflicto está una presunta agresión sexual cometida por un chico tutelado a una menor del municipio. Los Mossos d’Esquadra detuvieron el 30 de junio a uno de estos jóvenes, acusado de tocamientos y de intentar violar a la joven, si bien los acompañantes de él le recriminaron su actitud y se lo llevaron antes de que cometiese la agresión. Se da la circunstancia de que el 28 de junio, también en el Maresme, otros dos mena fueron acusados de una agresión sexual a una mujer en Canet de Mar.

La noche de protestas enfrentadas que vivió El Masnou ha puesto en jaque la convivencia en el municipio. “Empezó siendo una manifestación para denunciar la agresión, pero al rato parece que era una manifestación del pueblo español contra el pueblo marroquí”, comenta Mariam, una vecina del pueblo de padres marroquíes que el jueves acudió a la concentración en apoyo a los menas. “Yo he nacido aquí, me he criado con los hijos de algunos de los que ayer estaban gritando ‘moros fuera’. Cuando dicen eso también me lo están diciendo a mí”. “Lo de ayer [por el jueves] supone un punto de inflexión en la convivencia del pueblo”, agrega Laia, una amiga suya de 21 años.

El alcalde, Jaume Oliveras, convocó ayer a las entidades sociales del municipio para “dar una respuesta cívica, serena y contundente” contra el estigma y la xenofobia. El PSC, por su parte, ha pedido al Govern que convoque una comisión de crisis. “Me quedé perplejo. Los antimena eran un grupo muy ecléctico, con gente del pueblo, pero también de fuera. Me preocupa mucho porque significa que ese discurso distorsionado, con bulos, ha calado”, lamenta Ernesto Suñé, portavoz del PSC en El Masnou. “No son personas problemáticas. Son críos. Mi hija tiene 14 años y convive con ellos. No hay más problemas que con cualquier adolescente de su edad”, agrega.

Son las 17.00 y Bouhkari y otro menor se dirigen a la playa. El joven cuenta que no tiene a ningún familiar en España y que su intención es quedarse. “A mí me gusta España, yo no quiero volver a Marruecos”. Aunque admite que le costará regularizar su situación administrativa. La Generalitat estima que a lo largo de 2019 llegarán a Cataluña 5.000 menores migrantes.

“No son chicos problemáticos. Son críos”, valora un edil del PSC

“¿Por qué hay tantos racistas aquí?”, protesta airado el amigo de Bouhkari, que prefiere no dar su nombre. La asociación Exmena ha denunciado la criminalización del colectivo y la falta de protección de los chavales. “Los que han de tener miedo son los menores. El peligro no está aquí [dentro del centro], sino en las calles”, denuncia su portavoz, Lamiae Abassi.

A pocos metros del albergue viven Joan y Amalia. Acaban de volver de vacaciones y no estaban presentes durante los incidentes. “Nunca hemos tenido problemas con ellos. Nos saludamos. Son muy educados”, apunta Joan. “Lamentamos mucho que la gente piense así de ellos”, agrega Amalia. Los vecinos aseguran que nunca han sufrido ningún incidente, pero sí admiten que no están integrados. “No están integrados porque no pueden estarlo. No les dejan”, zanja Joan.

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