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Desfile de políticos por la rebelión de un colegio

El Ampa del Blas de Lezo rechaza la propuesta de Educación de cambiar al director, Javier Montellano

Ángel Gabilondo en el colegio Blas de Lezo.
Ángel Gabilondo en el colegio Blas de Lezo.

El Ampa del colegio Blas de Lezo, en el barrio de Las Tablas, una de los arsenales del voto a Ciudadanos, se mantiene fiel al director Javier Montellano, apodado El Capitán por padres, madres y alumnos. Su tripulación no se rinde y rechazó este miércoles por unanimidad la oferta de la consejería de Educación de aupar al frente del barco a otra persona ajena al centro. Todos están con Montellano hasta el final. “Estoy muy halagado”, dice. La protesta ha sido tan significativa que líderes políticos de todos los colores se han acercado por el lugar; desde Aguado, hasta Gabilondo y Pepu, pasando por Errejón e incluso Monasterio.

El director, cuyo proyecto educativo suspendió el proceso de evaluación al que le sometió la comisión educativa (compuesta por representantes de las administraciones educativas y del Blas de Lezo), asegura que lo que diferencia su proyecto del resto es “la apuesta por la convivencia”. Su método, basado en proyectos, ha encandilado a los padres. “En este colegio no hay libros de texto; los niños votan y proponen los contenidos que se luego se les enseña; se les implica en su educación para que sean generadores de su propio aprendizaje y sepan participar”, comenta una de las madres que acudió a la reunión del Ampa.

Como ella, otros padres y madres se reunieron el pasado martes con el consejero de Educación en funciones de la Comunidad, Rafael Van Grieken. En dicho encuentro, Educación mantuvo el veto al director y se agarró al apartado 8.2 de la convocatoria del BOCM que establece los requisitos para encabezar el centro. Este punto asegura que “los candidatos deberán obtener, al menos, 5 puntos en cada una de las fases” de la evaluación. Montellano, quien obtuvo un 4,25, no cuestiona el rigor de la comisión. “Es legal y se hizo de manera transparente”, reconoce.

El proyecto de El Capitán comenzó hace cuatro años. Llegó al colegio procedente del colegio Tierno Galván, de Alcobendas, donde Montellano mantiene la plaza. Allí, presentó con unos compañeros un proyecto para hacerse cargo de la dirección, pero no pudieron llevarlo a cabo porque “otro candidato logró más puntuación”. Fuentes educativas consultadas por EL PAÍS, aseguran que el plan del equipo de Montellano para dirigir el centro de Alcobendas no fue aprobado.

Íñigo Errejón y Pepu Hernández, en el colegio Blas de Lezo.
Íñigo Errejón y Pepu Hernández, en el colegio Blas de Lezo.

La consejería comunicará el próximo 1 de julio al Consejo Escolar el nombre del sustituto. Pero, hasta entonces, los tripulantes del Blas de Lezo van a continuar la batalla. Hoy entregarán una carta respaldada por “la mayoría de las familias de los 530 alumnos” al consejero y una queja al Defensor del Pueblo. “Si acaban nombrando un nuevo director, volveremos a reunirnos para valorar qué pasos dar”, cuenta Aránzazu Jiménez, madre de dos de alumnos, de 6 y 8 años.

En esa carta se alude al “alto grado de satisfacción” de las familias y alumnos con la dedicación de todo el profesorado. Además, recuerdan que “los resultados de los alumnos están a la par que los del resto de centros públicos de la región”. El Ampa remata la misiva advirtiendo de que, de no continuar Montellano al frente del Blas de Lezo, la Comunidad “contraviene el punto 13 de la base de la convocatoria” que abre la puerta a un nombramiento extraordinario. Así fue como Montellano llegó al Blas de Lezo hace cuatro años, con ese mismo método, de manera extraordinaria.

Los padres y madres se han movilizado como nunca para frenar la marcha de El Capitan. Han generado tanto ruido que por allí han desfilado políticos de todos los partidos. El pasado viernes lo hizo el líder de Ciudadanos en Madrid, Ignacio Aguado. Y ayer fue el turno de Rocío Monasterio, de Vox; Ángel Gabilondo y Pepu Hernández del PSOE e Íñigo Errejón de Más Madrid. La batalla del Blas de Lezo ha conseguido reunir a todos los partidos cuando se está negociando el futuro gobierno de la Comunidad.
Ángel Gabilondo se mostró partidario de revisar el método de evaluación de los directores con el fin de que cuente “con más participación de los padres y madres”. El político socialista apuesta por el modelo que Montellano ha ejecutado estos años; una metodología de enseñanza “constructivista”, según anuncia el colegio en la web, en la que la labor docente es de mero “acompañante”.

Pepu Hernández manifestó que haría todo lo posible por defender la causa de Montellano. Y Monasterio aprovechó la ocasión para defender “la libertad de los padres” a la hora de elegir el mejor colegio para sus hijos. Como Aguado ya se manifestó con los padres hace unos días, cabe supòner que el caso Blas de Lezo alcanzó una extraña unanimidad en los tiempos que corren.

El revuelo que ha generado la marcha de Montellano preocupa a algunos docentes del centro. Una profesora que prefiere mantenerse en el anonimato cree que se ha llegado demasiado lejos. “Los padres han dado una vuelta que no nos gusta. Tienen miedo de que se vaya a convertir el colegio en uno más, pero el proyecto educativo no se puede cambiar de un plumazo. No va a venir otro equipo para hacer un cambio radical”, cuenta.

“¡Javier se queda, Javier se queda!”, es el grito de guerra de la tripulación del Blas de Lezo. Montellano asegura que acatará lo que la consejería disponga sobre su destino. “Si me tengo que volver al colegio de Alcobendas, vuelvo”, dice.

Y en el fonde de esta singular rebelión, una sospecha. Personal del colegio más cercano, mucho menos popular que el Blas de Lezo, estuvo en el tribunal examinador de El Capitán.

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