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Los políticos que no amaban los árboles

Colectivos de defensa medioambiental que llevan meses denunciando talas masivas en Ourense retratan el "maltrato electoral" de viejos ejemplares autóctonos en la provincia

Cartel de Pedro Sánchez fotografiado y difundido por colectivos de defensa medioambiental en Ourense.
Cartel de Pedro Sánchez fotografiado y difundido por colectivos de defensa medioambiental en Ourense.

"Sobran los adjetivos, por mucho que digamos: insensibilidad, incultura, incompetencia, dejadez... Les da igual, su ceguera y su prepotencia les inocula la forma de proceder. No son conscientes del daño que nos están haciendo". Este mensaje reenviado en cadena por WhatsApp, de móvil a móvil, precede a la colección de fotos que bajo el título de "maltrato" o "maltrato electoral" se está difundiendo esta semana entre los colectivos defensores de los árboles en Ourense.

Grupos como Amigos da Terra, Sociedade Galega de Historia Natural o Amigas das Árbores cosechan y comparten desde hace meses centenares de ejemplos del "arboricidio" masivo, con talas indiscriminadas de frondosas centenarias, que se está perpetrando en virtud de una ley autonómica "mal interpretada" en distintos municipios de la provincia de Ourense. Pero ahora que el país encadena campañas que parecen no tener fin, lo que fotografían los grupos medioambientales son multitud de carteles electorales grapados, pegados, atados a troncos de carballos, castaños o plátanos junto a las carreteras provinciales.

Carteles electorales en Ourense. ampliar foto
Carteles electorales en Ourense.

Las mismas especies de árboles que están siendo sentenciadas, marcadas con aspas, numeradas con pintura en aerosol y después degolladas por la motosierra sirven de panel electoral a partidos de todos los colores. Como si los encargados de empapelar la provincia con las estampas de los candidatos no fuesen capaces de distinguir entre el ser vivo que es un árbol y las farolas, los postes de cemento o los troncos pasmados que sostienen el tendido eléctrico y telefónico. En las instantáneas se pueden ver candidatos socialistas, populares y de formaciones más locales como Iniciativa por Xunqueira o Espazo Común.

"Urge recordarles a los políticos que, según la legislación vigente, está prohibido clavar, plastificar, desgajar los árboles", clama Xosé Santos, agente forestal de la Xunta y miembro de Amigas das Árbores. El defensor de los bosques apela "al artículo 88 de la Lei 7/2012 de Montes de Galicia" y asegura que es insistentemente vulnerado por las propias autoridades, los candidatos, sus equipos de propaganda y en muchas ocasiones, también, por las empresas contratadas por los gobiernos para la ejecución de obras públicas. Para muestra, el agente forestal enseña la foto de un árbol asfixiado por un cartelón de las obras para el tren de Alta Velocidad en Ourense.

Convocatoria a un mitin del PP.
Convocatoria a un mitin del PP.

Para los ecologistas, este reiterado gesto de los partidos políticos no es más que la gota que colma el vaso de su paciencia. Desde hace meses, dan fe, como si fueran médicos forenses, de la muerte de centenares de árboles antiguos en distintos municipios de la provincia, especies protegidas y ejemplares que, sobre el papel pero no en la realidad, están blindados por las leyes. Como por ejemplo los árboles que acompañan los pasos de los peregrinos en las rutas jacobeas. Amigas das Árbores explica que todavía están "pendientes de denuncia" las últimas talas de árboles al borde de la Vía de la Plata en Gaspar (Baños de Molgas) o Salgueiros y Cima de Vila (Xunqueira de Ambía). "Los Caminos a Compostela tienen ley de protección propia", protesta Santos. "No se pueden cortar o estropear los árboles, igual que no se pueden dañar los elementos etnográficos, culturales o paisajísticos".

Los 'viejos peligrosos' de la OU-536

A principios del pasado octubre, los grupos medioambientales difundieron las imágenes de la tala de 20 árboles de unos 80 años en la carretera que une Trives y la Ribeira Sacra, a la altura del término de Pereiro de Aguiar. Medían unos 30 metros de altura, tenían hasta 126 centímetros de diámetro y podían dar sombra y limpiar el aire unos 200 años más. Ese mismo mes corrían por las redes sociales las imágenes de otra tala en Tabagón (O Rosal, Pontevedra) de robles y alcornoques seculares talados para cumplir el mandato de la Xunta sobre la limpieza de las "franjas de protección de incendios". En las fotos se veía cómo se habían aniquilado las frondosas y en aquel momento seguían en pie pinos y eucaliptos.

Cartel en Xunqueira.
Cartel en Xunqueira.

A finales de octubre, en Ourense, los 20 árboles de primeros de mes eran ya más de 100: Amigos da Terra y Amigas das Árbores descubrían segados por el pie los chopos, fresnos, nogales, alisos, sauces y carballos de la vía autonómica OU-536, en Esgos y en Pereiro de Aguiar. Muchos ejemplares centenarios, con alturas de hasta 35 metros y perímetros de más de uno, crecían ya a las puertas de la Ribeira Sacra, una comarca que opta a ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. La Xunta de Galicia justificaba a GCiencia que el "arboricidio" que veían los colectivos medioambientales no era más que una medida de prevención: por seguridad vial, para evitar caídas sobre la vía en caso de temporal, y por los incendios. "Formaban un conjunto singular, un túnel vegetal único", protestaban las asociaciones denunciantes, que llegaron a enviar a todas las autoridades, desde el presidente de la Xunta hasta los alcaldes de los pueblos, un manifiesto de repulsa.

En noviembre, entre otros ejemplares, talaban en unas obras de la propia Xunta un plátano de un siglo en la Vía de la Plata, un ejemplar que por la ley de protección de los Caminos de Santiago no se podría eliminar. El año pasado se modificó la ley de prevención de incendios de Galicia y las franjas de protección, y a partir de ahí, según Amigas das Árbores, "por esa costumbre tan propia del ti vai facendo, miles de árboles han sido cortados por la base. Árboles que no estorbaban ni suponían ningún riesgo; árboles de indudable valor patrimonial, paisajístico y cultural".

En diciembre, nuevas fotos denunciaban brutales destrozos en el patrimonio arbóreo situado junto a la ruta jacobea por unas obras a lo largo de 10 kilómetros en la OU-105, casi llegando a la ciudad de Ourense. La Asociación San Breixo de Seixalbo pedía que devolvieran a la parroquia un árbol talado junto a la capilla de Santa Águeda y arrojado a la basura. En enero era eliminada una secuoya en la capital provincial, y los ecologistas ironizaban con la idea de que a los políticos los árboles solo les gustan cuando son niños. Pero cuando crecen se vuelven "peligrosos" porque tienen "raíces que buscan nutrientes" y porque sueltan hojas que "hay que recoger".

Plátano derribado por el Ayuntamiento de Ourense en la plaza de San Marcial.
Plátano derribado por el Ayuntamiento de Ourense en la plaza de San Marcial.

De San Marcial a Santo Estevo

El 15 de marzo se organizaba una concentración de protesta en la plaza de San Marcial-Fonte dos Coiros para exigir al alcalde, el popular Jesús Vázquez, que el Ayuntamiento cesase de "destrozar el patrimonio arbóreo vivo de Ourense". El acto se llevó a cabo al anochecer y los vecinos colgaron varias pancartas: "Si perdemos los árboles, lo perdemos todo". Los descomunales cadáveres de los plátanos que habitaban este singular rincón del corazón histórico de la ciudad yacían troceados y amontonados junto a los alcorques vacíos, desolados.

Ejemplar centenario talado en Santo Estevo de Ribas de Sil. ampliar foto
Ejemplar centenario talado en Santo Estevo de Ribas de Sil.

Quince días después, la Sociedade Galega de Historia Natural y Amigos da Terra denunciaban ante varios organismos públicos lo que consideraban un nuevo "arboricidio". Se trataba de una carballeira centenaria exterminada junto a los muros, también derribados, de las viejas tierras del monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil (Nogueira de Ramuín), en el enclave conocido como Tapada dos Frades, que además pertenece a un Lugar de Interés Comunitario de la Red Natura 2000. La tala se llevaba a cabo tan solo unos días antes de la cumbre, a principios de abril, del Consejo de Patrimonio Histórico (precisamente en el convento-parador de Santo Estevo) para aprobar la candidatura a patrimonio mundial que presentaría este año España a la Unesco. La Ribeira Sacra, como era esperado, resultó elegida en la reunión de dos días para optar al título, y poco antes su paisaje cultural era declarado BIC por la Xunta. Pero a la carballeira de Santo Estevo nadie la salvó.

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