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Girona, las municipales después de Puigdemont

El actual mandato ha estado marcado por el ‘procés’, las relaciones tensas con el Gobierno y el ‘boom’ turístico

Turistas en el centro de Girona.
Turistas en el centro de Girona.

La ciudad de Girona cierra un mandato que había comenzado en 2015 Carles Puigdemont al frente de la alcaldía. La fuga del President y el proceso independentista han marcado la agenda política del Consistorio. Marta Madrenas, al frente de Jxcat intentará conservar la alcaldía. ERC —que consiguió volver al Consistorio en 2015 tras una legislatura sin representación— espera arrastrar la inercia de las elecciones generales, igual que el PSC. Por otro lado, la CUP —que se presenta con la candidatura transversal Guanyem Girona— pretende ampliar el número de regidores y eso en unos comicios en los que Girona pasará, por primera vez, de tener 25 concejales a 27 tras superar los 100.000 habitantes.

El 10 de enero de 2016 Puigdemont fue nombrado presidente de la Generalitat. El convergente pretendió que un hombre de su confianza, Albert Ballesta, fuese su sucesor en Girona pero tras enfrentarse a problemas para llegar a pactos dimitió y, al final, fue Marta Madrenas la sucesora de Puigdemont en la alcaldía gerundense. La alcaldesa se presenta ahora por primera vez como cabeza de lista de Junts per Catalunya.

De los seis grupos que hoy tienen representación municipal (CiU 10, ERC, CUP y PSC 4, C's 2 y PP 1) cuatro han apostado por caras nuevas a las presentadas en 2015. Sólo PSC y PP repiten.
Quim Ayats de ERC sustituye a Maria Mercè Roca y en C's, Daniel Pamplona releva a Miriam Pujola. Los socialistas seguirán con Silvia Paneque al frente. La CUP ha optado por integrarse en Guanyem Girona, con Lluc Salellas encabezando la lista. En el PP, la más veterana, Concepció Veray, edil desde 2003, intentará mantener su representación.

Alguno de los principales retos que deberá afrontar el nuevo gobierno local será la gestión de los pisos turísticos y los elevados precios de los alquileres. El reclamo del Barri Vell ha provocado la concentración de las más de 750 viviendas con licencia de uso turístico. Madrenas sostiene que el sector se autorregula, no cree que exista ningún problema pero si se detectara, adoptarían las medidas necesarias. Guanyem Girona, apunta a una clara gentrificación y junto a ERC apuestan por una moratoria de licencias. El PSC propone regular y limitar con una nueva tasa, Cs defiende revocar las licencias de los que tengan más quejas y el PP se centra en las normas de convivencia y en sanciones a los propietarios que las incumplan. Desde la Plataforma Más Barrio Menos Pisos Turísticos y desde la asociación de vecinos del Barri Vell, reclaman una moratoria de licencias de pisos para uso turístico y la redacción de un estudio que defina la situación del barrio y como se debe actuar en él. Su plan especial es de 1983. “En los últimos meses hemos observado la proliferación de nuevas viviendas de uso turístico y detectado la compra de edificios enteros para dedicar a este tipo de negocio”, se lamentó Ruth Tramullas, portavoz de la Plataforma.

La proliferación de estos pisos —calculan que el 70% de los casi 800 contabilizados en la ciudad están en este barrio— “provoca que no se estén renovando contratos de alquiler destinados a vivienda y un aumento de los precios que ha llegado a ser hasta de 400 euros”, destaca Tramullas. Insiste, además, que “la apuesta por un modelo de ciudad dedicada al turismo desdibuja la identidad de los barrios”.

Megan Descayre, la presidenta de la Asociación, además critica una “gran falta de transparencia”. “La expulsión de vecinos que estamos detectando es muy grave, y nadie tiene en cuenta el coste psicológico que supone tener que irte de tu hogar, —aunque no sea un piso de propiedad —, y dejar el barrio y tu zona de confort”, asegura. Aunque el equipo de gobierno no vea “la marcha silenciosa” de los vecinos, insiste, no significa que no se esté produciendo. El Consistorio niega esta problemática y pone de ejemplo el aumento de censados en este barrio. Según Descayre el padrón ha crecido un 3'55% el último año, llegando a 3.634. De estos, 1.341 son extranjeros de alto nivel adquisitivo, la mayoría de grupos ciclistas que se establecen en él para entrenar. “El Ayuntamiento no se quiera sentar a dialogar, a poner luz a las cifras y a actuar en consecuencia”, afirma Descayre.

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