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La lámpara de Casa Batlló estaba en una maleta

El edificio de Gaudí recupera la pieza más destacada del piso noble, desaparecida durante décadas

La lámpara del piso noble de la Casa Batlló de Gaudí, tras recuperar el lugar que tuvo hace décadas y tras aparecer en el interior de una maleta.
La lámpara del piso noble de la Casa Batlló de Gaudí, tras recuperar el lugar que tuvo hace décadas y tras aparecer en el interior de una maleta.

Una confluencia de casualidades ha querido que la lámpara que coronaba el salón principal del piso noble de Casa Batlló, el edificio creado por Antoni Gaudí entre 1904 y 1906 en el Paseo de Gràcia, haya aparecido después de habérsela perdido la pista durante décadas. Situada en el centro del espacio donde la familia del industrial textil Josep Batlló i Casanovas recibía a sus visitas y celebraba los eventos más importantes de la vivienda, todo el mundo la daba por extraviada hasta hace unos meses.

El salón principal en 1927, una de las pocas vistas que hay de esta estancia donde se ve la lámpara.
El salón principal en 1927, una de las pocas vistas que hay de esta estancia donde se ve la lámpara.
La enorme lámpara, junto a la puerta de acceso a la capilla de la vivienda.
La enorme lámpara, junto a la puerta de acceso a la capilla de la vivienda.

“Durante una entrevista a la última habitante de la casa que vivía en el tercero segunda, la señora Marimon [casada con uno de los nietos Josep Batlló] que falleció hace unos meses, comentó, de pasada, que creía que su cuñada, que vivía en la puerta de al lado, había guardado en una caja la lámpara del principal durante años”, explica Ana Atance, coordinadora desde 1995 de las intervenciones realizadas en Casa Batlló, como las actuales de restauración que afectan a las paredes del piso noble (donde se han recuperado los estucos en forma de trencadís de las paredes) y en la icónica fachada principal.

“La señora Marimon dijo que tras morir su cuñada sus hijos vaciaron el piso y en el interior de una maleta encontraron la lámpara, pero no sabía que habían hecho con ella”, prosigue Atance. “Hablamos con la familia y la localizamos desmontaba, con el aro metálico y la estructura interna por un lado y algunos elementos como las lágrimas pequeñas en una caja de cartón. El resto, bastante ordenado por tamaño, dentro de una maleta de piel”, explica rodeada de un grupo de turistas que realiza la visita de este inmueble único más preocupados de ver la genialidad de Gaudí en la pequeña pantalla de su videoguía que verlo y sentirlo en directo.

“Lo que no sabíamos era si la lámpara estaba entera o por ser muy grande había sido mutilada como había asegurado la señora Marimon”. Pero no. Se midieron las piezas y se inventariaron las tiras con las 3.000 lágrimas de vidrio. Luego se dibujaron y se hizo una maqueta con cartón para presentarla en el lugar donde estuvo en origen. “No había duda del espacio que ocupaba: el centro de una caracola que hizo Gaudí en el techo de yeso. Entonces comprobamos que no había sido manipulada y solo estaba despiezada”, prosigue Atance que asegura que solo faltaban unas pocas lágrimas y que la lámpara estaba “completa en un 90%”.

La lámpada rodeada de visitantes de la Casa Batlló.
La lámpada rodeada de visitantes de la Casa Batlló.

Al final, la estructura de latón y las piezas de vidrio talladas a mano, una a una, solo hubo que limpiarlas y montarlas, a base alambres de plata. Así se recuperó la forma de parábola de este plafón monumental de 99 centímetros de diámetro, unos 65 kilos de peso y 68 centímetro de alto, más 12 del faldón central. “Solo se cambiaron los casquillos de cerámica que estaban estropeados y se cableó de nuevo para cumplir la normativa de seguridad”, prosigue.

Gaudí no dejaba nada al azar y siempre estaba detrás de lo que creaba o utilizaba en sus casas. Pero en este caso Atance cree que la pieza no es un diseño gaudiniano. “Es una lámpara de estilo imperial que se realizaba entonces en el norte de Francia o sur de Alemania, pero no sabemos quién es el diseñador. Lo que hizo Gaudí con ella fue potenciar su caracola. No sé si la hizo a medida, pero supongo que sí”, explica precavida. “No podemos decir que es un diseño de Gaudí porque no lo podemos documentar”, remacha. La documentación fotográfica sí ha permitido comprobar la coincidencia entre la lámpara recuperada y la original que ocupó este espacio principal en la obra de Gaudí. “La pena es que la documentación sobre esta casa es escasa”, se lamenta.

El andamio de la fachada se quitará el día 23

La reproducción del biombo instalada a la subida de la escalera principal de la Casa Batlló.
La reproducción del biombo instalada a la subida de la escalera principal de la Casa Batlló.

Estaba previsto que el andamio de la fachada se quitara el 23 de abril; uno de los días en los que la Casa Batlló se llena de rosas y acaba siendo de los lugares más fotografiadas. Pero no pudo ser.

Ahora, los responsables de los trabajos dicen que será el 23 de mayo, día en el que se convocará a la ciudad para admirar “los múltiples cambios. Habrá un antes y un después”, aseguran, aunque matizan que “en Casa Batlló los trabajos de mantenimiento no paran nunca”. En el piso noble la intervención para recuperar el estuco original de las paredes han concluido. La semana pasada, además, se instaló la reproducción del biombo en la zona del desembarque de la escalera principal, donde había un mostrador de madera que instaló Seguros Iberia, los propietarios de la casa entre 1954 y los noventa, cuando la familia Bernat la compró.

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