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Tanto tienes, tanto votas

En el Besòs, uno de los vecindarios con rentas más bajas de Barcelona, votó el 26% en las últimas generales; en Sarrià, barrio acomodado, la participación fue del 75%

Dos mujeres cruzan una calle del barrio de La Mina en Sant Adrià del Besòs
Dos mujeres cruzan una calle del barrio de La Mina en Sant Adrià del BesòsCarles Ribas

Sentados en el respaldo de un banco, en un parque cerca de La Mina, Francisco Ferreiro, de 25 años, comenta a un amigo menor de edad que no se pierde nada por no poder votar. Ferreiro ha podido participar en seis comicios. No lo ha hecho en ninguno. “No te puedes creer nada de los políticos, son todos iguales”. Tres de cada cuatro vecinos del barrio del Besòs tampoco votaron en las últimas generales. En aquellos comicios, de junio de 2016, la participación rozó el 70%. En Barcelona, la participación media fue del 67,6%, aunque en algunas partes de la capital alcanzó el 81%.

En torno al banco en el que Ferreiro muestra su apatía política se reúnen cinco hombres de varias generaciones de una familia. La voz cantante la lleva Juan Fernández de 61 años, el mayor. “No votamos porque no hacen nada por los gitanos. Es todo un engaño y no creemos en ninguno”, explica entre aspavientos de un compañero. El grupo, con un discurso muy contrario a las ayudas sociales a los inmigrantes, ve con preocupación el auge de VOX, valora el fichaje de gitanos en varios partidos políticos y cree que ese es un factor que podría animarles a ir a votar. “El padre de Mariluz se va a llevar todos los votos de los gitanos de Huelva”, señala Fernández sobre el candidato del PP Juan José Cortés.

“No votamos porque no hacen nada por los gitanos”, lamenta Francisco 

El parque en el que se reúnen está en la frontera entre Barcelona y Sant Adrià de Besòs. En un mapa de calor de participación electoral, la zona baja del Besòs aparecería con un gélido azul. Varios de sus colegios electorales no llegaron al 40%, y cuenta con la octava sección censal con menos participación de toda España (26%), en una lista encabezada por la Cañada Real de Madrid (11%), y las Tres Mil Viviendas de Sevilla (14%).

Fachadas descoloridas remendadas con hasta cinco tipos de revoques distintos dan colores apagados a un barrio que ocupa el puesto 58 de 70 en el ranking de renta familiar disponible elaborado por el Ayuntamiento de Barcelona. Cruzando la línea del tranvía, el mercado del Besòs, es uno de los puntos con más actividad por las mañanas. Isabel Vázquez, de 50 años, espera a ser atendida frente a una pescadería. “¿Hay elecciones? Si es que yo no veo las noticias. Nosotras no votamos”, señala junto a su hija. También compra ahí Carolina Alcázar, de 41 años, que asegura que por primera vez en su vida se plantea la abstención. “Siempre he estado implicada en política y he sido activa en movilizaciones, desde el referéndum de la OTAN, pero por primera vez dudo de si iré a votar”. Alcázar muestra el desencanto generalizado en este barrio con los partidos políticos y explica la abultada abstención en la desconfianza de sus vecinos en política. “Mira cómo de abandonado está el barrio, si de broma le llamamos Chernóbil. Los vecinos han tirado la toalla porque sienten que gane quien gane no les van a ayudar”.

Alcázar trabaja de enfermera en el distrito de Sarrià: “Allí, con el tema de la independencia todo el mundo sacó sus banderas, mientras que en mi barrio solo ves algunas sudamericanas”. En el mapa de calor de participación, el distrito de Sarrià sería de un rojo intenso con una media en torno al 75%. También ocupa un puesto en el podio de las zonas más pudientes de la ciudad, en el tercer puesto en renta familiar disponible. En los jardines de Joan Vinyoli, cercanos al colegio que registró la participación más alta de toda la capital con un 81%. Pere Bernadic, de 61 años, pasea a su perro mientras asegura que nunca ha faltado a una cita electoral. “El voto es una responsabilidad, y no ejercerlo sería darle mi voz a otros”. Bernadic tampoco tiene decidido el voto y según cuenta es probable que lo cambie por estar “profundamente desencantado”, aunque dice que en cualquier caso será a “un partido catalán”.

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“El voto es una responsabilidad”, afirma Bernadic, que pasea a su perro

Además de la disparidad en el número de papeletas, las diferencias entre este barrio de la zona alta y el que menos votó también llegan en el color de las mismas. Los vecinos del barrio del Besòs apenas escogieron las listas independentistas con un 5% de los votos, un 3% para ERC y un 2% para la antigua Convergència. El partido más votado fue Unidos Podemos con un 28% de los votos, seguido del PSC con el 26%, PP con el 21% y Ciudadanos con el 13%. Mientras que en la zona alta de Sarrià se da una vuelta a la situación y las dos fuerzas más votadas en el Besòs se convierten en las últimas. Además, los dos partidos independentistas suman el 37% de los votos, 12 veces más que en el caso anterior. La fuerza más votada fue Convergencia con el 27%, seguida del PP (25%), Ciudadanos (22%), ERC (10%), PSOE (8%) y UP (7%).

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