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“Nuestra Semana Santa tiene que dar espectáculo para sobrevivir”

La Cofradía del Divino Cautivo cumple 75 años mientras su Hermano Mayor busca acercar a los jóvenes

Juan Manuel García Gay, Hermano Mayor de la Cofradía del Divino Cautivo.rn Ampliar foto
Juan Manuel García Gay, Hermano Mayor de la Cofradía del Divino Cautivo.

El Colegio Calasancio se convirtió en la Guerra Civil en una checa. Aterrorizados por las constantes sacas, un grupo de presos prometió fundar una hermandad si salía de allí con vida. Crearon la cofradía del Divino Cautivo en marzo de 1944. El día 30 celebraron su primera procesión por el barrio de Salamanca con la talla esculpida por Mariano Benlliure, su primer Hermano Mayor. Juan Manuel García Gay (Galicia, 56 años) llegó al cargo en octubre y apenas ha tenido tiempo de preparar los fastos por el 75 aniversario de la cofradía. En el futuro quiere recuperar la tradición de liberar a un preso, pero de momento tiene que resolver otros problemas más acuciantes, como acercar a los jóvenes a la organización para evitar su envejecimiento.

¿Hay Semana Santa en Madrid?

Luchamos contra el estigma. Hay gente muy implicada en la manifestación pública. Es cierto que otras zonas de España son más atractivas para el turismo en estas fechas. La tradición castellana es más austera, con representaciones menos espectaculares, pero las tallas son igual de bonitas.

¿Qué particularidades encontramos aquí?

Nuestras particularidades están experimentando una transición. Salíamos sobre ruedas, como marca la tradición castellana, pero las andas y el costal han atravesado Despeñaperros. Somos los únicos que aún salimos sobre ruedas en la capital.

¿No es por necesidad?

No, nuestro trono es pequeño y bastan ocho personas para empujarlo. Lo hemos hecho así siempre, excepto dos años, por la reforma del patio del colegio, que es de donde salimos. Es cierto que la hermandad tiene un grave problema de gente. La sociedad reacciona de forma hostil ante las manifestaciones religiosas. Los jóvenes no se acercan y la cofradía está envejeciendo.

¿Cómo se soluciona?

Para sobrevivir necesitamos dar espectáculo. Hemos comprobado que a los jóvenes les atrae meterse debajo del trono. Lo están pidiendo y nos lo estamos planteando.

¿Hay una crisis de fe?

Hemos pasado de una religiosidad que impregnaba todo a la necesidad de algunos estamentos de eliminar cualquier rasgo religioso. Es una característica más de la sociedad actual, carente de valores.

¿Tiene miedo a que se pierda la tradición?

Las procesiones no han existido siempre. Las imágenes se sacan a la calle para aleccionar a la gente. Cumplen una función educativa, pero quizás esa función es ahora más necesaria que nunca.

¿Se puede salir en procesión sin ser católico?

Entiendo cualquier manifestación como algo incluyente. Soy un Hermano Mayor atípico, no impongo asuntos canónicos. La gente tiene que acercarse a nosotros sin que se le haga un examen de cristiandad.

¿Hay que poner un límite a la libertad de expresión?

No siento amenaza alguna. Tenemos que poder decir lo que pensamos de forma satírica y sarcástica, sin llegar al terreno doloroso. No se pueden atacar los principios de fe, pero recordemos que nuestra religión también se basa en el perdón.

¿Cómo llegó usted a la cofradía?

Me lo pidió un Hermano Mayor hace 18 años. Vivía en la misma calle de la capilla (General Díaz Porlier) y mis hijos estudiaban en el colegio Calasancio. La imagen me sedujo desde el primer momento. Soy el único miembro de mi familia que pertenece a la hermandad, aunque este año intentaré arrastrar a uno de mis hijos.

¿Quién se encarga del atuendo?

Las túnicas son propiedad de la hermandad. Marcamos un día de entrega de hábitos y se cobra un pequeño alquiler para cubrir los gastos de tintorería. Vamos encargando nuevas túnicas a medida que se van necesitando. Este año hemos hecho 20.

¿Tienen ayudas públicas?

No, solo tenemos impedimentos. El año pasado el Ayuntamiento nos quiso cobrar un canon por ocupación de vía pública. Afortunadamente quedó en nada. Nos financiamos con las cuotas de un centenar de hermanos, que pagan 40 euros al año. Somos una cofradía muy humilde.

¿Hacen alguna labor además de la religiosa?

Realizamos actividades de formación cristiana. Queremos establecer alguna cooperación con ONG, incluso montar una propia para hacer voluntariado. Ahora se hace de forma clásica con recogida de alimentos para Cáritas. Por nuestra historia, me gustaría instaurar un programa para trabajar con presos.

¿Qué han cambiado en estos 75 años?

Muchas cosas, pero sobre todo ha habido una transformación social. La hermandad se crea recién terminada la Guerra Civil, con unas necesidades terribles que ahora no tenemos.

¿Hay alguna institución que englobe a las cofradías madrileñas?

El arzobispado tiene un asistente eclesiástico y nos coordina a todas. Sería muy importante hacer una confederación para tratar los problemas, que son muy similares. Incluso podríamos prestarnos gente para montar la procesión, que es algo con lo que tenemos muchos problemas.

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