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CRÍTICA i

Ficciones en juego

'Andrea Pixelada’ muestra en la Beckett a unos personajes que mienten para vender, en las redes, una felicidad fingida

Un momento del espectáculo 'Andrea Pixelada', en la sala Beckett.
Un momento del espectáculo 'Andrea Pixelada', en la sala Beckett.

Cristina Clemente se mueve a gusto en el terreno de la comedia y, tras el éxito de Lapònia, escrita y dirigida al alimón por Clemente y Marc Angelet, la dramaturga catalana firma en solitario Andrea Pixelada, estrenada con éxito en la Sala Beckett. Andrea, la protagonista, es una inquieta y algo redicha booktuberde 18 años que cuenta con 300.000 seguidores en su canal de Youtube Andrea Pixelada, en el que habla de libros. Pero nada es lo que parece en un juego de ficciones dirigido con ritmo desbordante por la dramaturga y directora uruguaya Marianella Morena.

Tres ficciones con alocados puntos de encuentro entran en juego en un espectáculo, coproducido por El Pavón Teatro Kamikaze, el Teatro Principal de Palma y la Beckett, que entretiene por la energía y acierto de los intérpretes. Roser Vilajosana derrocha vitalidad en el retrato de una Andrea que en sus emisiones —primera ficción en juego— habla y se mueve con maneras de adolescente sabionda que imparte consejos y clases de escritura a ritmo de hip-hop.

Andrea Pixelada

De Cristina Clemente
 Dirección: Marianella Morena
Roser Vilajosana, Àssun Planas, Borja Espinosa y Mima Riera
Sala Beckett. Barcelona
Hasta el 14 de abri.

La segunda ficción, que anima mucho el guiso teatral, visualiza las escenas de una novela escrita por una seguidora del canal que, en los trazos de sus personajes y situaciones, se funden con la vida familiar real de la booktuber, creando una tercera ficción, de ribetes mucho más perversos, que, quizá por la obsesión de sorprender al espectador a toda costa, no acaba de mostrar todo su potencial.

Hay demasiada caricatura en el dibujo de unos personajes que mienten o esconden su propia realidad para vender, en las redes y también en su relación familiar, una felicidad fingida que oculta los aspectos más mezquinos de su vida.

El triple relato avanza con urgencia y golpes de efecto, pero se queda en mero divertimento. Hay escenas de mayor calado en la relación, marcada por el egoismo, entre Andrea y su madre, personaje bien interpretado por Àssun Planas, el más creíble en un reparto completado con eficacia por Mima Riera y Borja Espinosa. El espectáculo, bien resuelto, por Marianella Morena, aprovecha a fondo la sencilla y artesanal escenografía de Paula Bosch.

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