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Dani de Morón, una guitarra puesta al servicio del cante

El artista ofrece un concierto en el Auditorio Nacional junto a Rocío Márquez y Pitingo

Dani de Morón, la pasada semana en la plaza Metropol Parasol (Sevilla).
Dani de Morón, la pasada semana en la plaza Metropol Parasol (Sevilla).

Dani de Morón sacó su primer disco, Cambio de sentido, en 2012, un álbum de guitarra solista para alguien que ya era entonces un consolidado concertista. Sin embargo, al músico le habría gustado comenzar con una antología del cante, decisión que le habría supuesto quedar en un segundo plano. “No pudo ser, porque entonces yo era demasiado joven”, explica el sevillano Daniel López Vicente, Dani de Morón, de 37 años. Con 21, su tercer trabajo discográfico, se ha acercado a ese primer impulso y ha compuesto un compendio en el que el cante es el protagonista. “Agradezco cuando la gente le llama antología, pero eso sería un trabajo más profundo que me gustaría hacer más adelante”, explica el guitarrista, que el próximo domingo ofrecerá un concierto en el Auditorio Nacional con 4 de los 11 cantaores que le han acompañado en su nueva propuesta: Rocío Márquez, Pitingo, Duquende y Antonio Reyes.

La actuación en Madrid forma parte de una gira que inició el pasado año y que ya le ha llevado por varias ciudades europeas. “Aquí el cante es el protagonista y es algo que he hecho porque a mí me hubiera gustado oír a mis ídolos tocando con unos cuantos cantaores, cada uno con su registro. Los grandes solistas como Niño Ricardo, Paco de Lucía, Tomatito o Vicente Amigo han hecho sus carreras en solitario”, explica el guitarrista y compositor de Morón de la Frontera, que sigue viviendo en la misma calle en la que se crió y que a los 13 años empezó a estudiar guitarra porque su padre no le compró un piano.

21, en alusión al siglo que corre, es una reunión de amigos —“he comprobado que me quieren mucho porque todos han aceptado colaborar”— en la que también están El Pele, Miguel Poveda, Estrella Morente, Jesús Méndez, Marina Heredia y Esperanza Fernández. A la lista se suma Arcángel, quien además de cantar unas bulerías es el director musical del álbum, y con quien Diego de Morón colabora actualmente en su espectáculo junto a las Nuevas Voces Búlgaras, Al este del cante.

“Lo más complicado ha sido llegar a un consenso para elegir un estilo y hacer un traje a medida, musicalmente, para cada uno”, explica el guitarrista, que incluye en el disco una granaína como solista. “He escuchado tantas veces: ‘Es un guitarrista muy cortito, toca muy bien para cantar’, porque la gente cree que el que no sirve para solista se dedica a acompañar al cante. Para mí eso no es ningún paso atrás, es un diálogo y la guitarra tiene que poner al servicio del cante todo su potencial. Tocar para el cante requiere tener muchos reflejos, estar pendiente de cualquier cambio y anticiparte, casi ser un superhéroe”, arguye.

Cantiñas, malagueñas, tangos, tientos, abandolaos... se sucederán en un concierto en el que el compositor ha pretendido “sacar de su zona de confort” a algunos de sus amigos cantaores como a Pitingo, que ha grabado unas malagueñas, o a Miguel Poveda, que interpreta una guajira.

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