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Cesc Gelabert: “Todos los teatros de Barcelona tendrían que ofrecer danza”

El artista bailará ‘Framing Time’, creada para Baryshnikov, en el festival Grec

Cesc Gelabert.
Cesc Gelabert.

Cesc Gelabert ha acabado sus funciones de Nom,su último trabajo, en el Teatre Nacional de Catalunya (TNC). El artista catalán se encuentra en uno de sus momentos más dulces de su dilatada carrera profesional. El Ayuntamiento de Barcelona le ha otorgado la Medalla de Oro al Mérito Cívico (galardón que, por cierto, también ha recibido la bailarina y pedagoga, Anna Maleras, su primera profesora) y este invierno ha sido muy fructífero para el bailarín y coreógrafo.

El pasado noviembre estrenó con gran éxito en Nueva York, Framing Time, un solo que creó para Mijail Baryshnikov, pero que, por problemas de rodillas del bailarín ruso, finalmente tuvo que bailar el propio Gelabert, y que este verano volverá a bailar en Barcelona en el marco de la programación del Grec. “Es un solo íntimo que trabajé con Misha en Nueva York y en su casa de verano de la República Dominicana, la música es interpretada en directo al piano por su compositor, Pedja Muzijevic, quien vendrá a Barcelona para acompañarme en la función del Grec. Fue un estreno muy emocionante, lo viví muy de cerca con el público que para mí es lo que más me interesa ya que el arte no es arte sino se comparte”, explica el bailarín. Este solo se bailó en el marco del Festival Lincoln Center, en el Baryshnikov Arts Center, y fue un éxito de público. La modestia de Gelabert le impide decir que fue un estreno muy comentado en los círculos artísticos de la ciudad de los rascacielos y que entre el público, la noche del estreno, se encontraban actores de la talla de Jessica Lange y Ralph Fiennes.

También recientemente ha obtenido otro éxito en Berlín, donde remontó dos piezas de Oskar Schlemmer para conmemorar los cien años del nacimiento de la Bauhaus. "Es sorprende que llene teatros en Nueva York y Berlín y que por ejemplo en Lleida tuviera poco público”, señala con cierta sorna. “Pero estoy en el mejor momento de mi vida profesional porque he alcanzado la madurez y la experiencia suficiente para estar seguro de lo que quiero hacer. Para mí lo importante es sumar en el presente para recordar en el futuro y así poder imaginar, y ahora he acumulado los suficientes conocimientos para transmitirlos. Actualmente estoy escribiendo un libro que se titula El que m'agradaria que la dansa fos, donde intentaré transmitir toda mi experiencia e ideas y que se publicará próximamente”. La agenda de Gelabert está llena de proyectos, como ir ahora a Milán invitado por Paolo Grassi para realizar un trabajo sobre folclore. Y también tiene prevista una creación en la Universidad de Pamplona junto al grupo Kukai Dance e Israel Galván.

A Gelabert le preocupa el difícil momento político que vive Cataluña, pero declina dar su opinión. Tampoco quiere opinar sobre la dimisión de Lluis Pasqual como director del Teatre Lliure. “Forme parte del Patronato del Teatre Lliure durante más de 20 años y fui compañía residente del mismo. Cuando llegó Pasqual suprimió la compañía de música, entonces bajo la dirección de Cares Santos y la de danza, algo que no comprendí porque costamos poco dinero, teníamos nuestras propias subvenciones, el Lliure nos facilitaba un lugar donde estrenar nuestros trabajos. También hubo renovación entre los miembros del Patronato y decidí irme. Cuando tenga ocasión de hablar con el nuevo director, Juan Carlos Martel, insistiré en la necesidad de que un teatro de estas características tenga una compañía de danza. Creo firmemente en la necesidad de que cada teatro de Barcelona programe danza, cada uno de ellos atendiendo las características de su público habitual”.

 

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