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El mapa que muestra los lugares de Madrid bombardeados en la Guerra Civil

Los profesores universitarios Luis de Sobrón y Enrique Bordes han elaborado un plano de la capital con 1.600 referencias de edificios que fueron dañados durante la Guerra Civil

Mapa titulado 'Madrid bombardeada. 1936 a 1939', elaborado por los docentes Luis de Sobrón y Enrique Bordes.
Mapa titulado 'Madrid bombardeada. 1936 a 1939', elaborado por los docentes Luis de Sobrón y Enrique Bordes.

Madrid vivió asediada bajo el impacto de los proyectiles y las bombas durante los tres años que duró la Guerra Civil. Un largo conflicto que dejó una ciudad devastada y en la que apenas quedó un barrio, una zona o una calle que no se viera afectada por los ataques de las tropas del bando nacional, auxiliadas desde el aire por las aviaciones alemana e italiana. Ocho décadas después, y gracias a una minuciosa investigación de dos años, los profesores asociados de la Universidad Politécnica de Madrid, Luis de Sobrón y Enrique Bordes, han elaborado un mapa en papel donde se localizan los 1.600 edificios de la capital que se vieron afectados —en menor o mayor proporción— por el fuego enemigo entre 1936 y 1939. “Hemos sido muy conservadores. Solo hemos incluido aquellos inmuebles que están debidamente documentados, ya sea con una imagen, una referencia bibliográfica o una reseña”, explica Sobrón en conversación telefónica.

Este madrileño, arquitecto de 45 años, lleva casi una década impartiendo clase. Pero no fue hasta 2016, tras conocer a Bordes, cuando la idea del proyecto empezó a tomar forma y pasó a robarles gran parte de su tiempo. Para ambos, el resultado es una forma de “solventar la deuda histórica” con una parte de la memoria de Madrid silenciada durante 40 años de dictadura y olvidada tras la muerte del dictador Franco. Nadie había emprendido un reto de estas características con anterioridad. “Fue la primera gran urbe en la historia contemporánea bombardeada sistemáticamente a escala masiva, un preludio de lo que luego fue, por ejemplo, el Berlín del final de la Segunda Guerra Mundial”, asegura. Una afirmación corroborada por especialistas en el conflicto, como el profesor de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid, Gutmaro Gómez Bravo, que el jueves intervino en la presentación del mapa junto a sus creadores en el Palacio de Cibeles.

En ella, también estuvo presente Juan Miguel Redondo, oficial del Cuerpo de Bomberos de Madrid, y que sin su ayuda buceando por el Archivo Histórico del Cuerpo de Bomberos no hubiera sido posible crear un catálogo “tan fiel a la realidad”. “En esos años, los bomberos eran como hormiguitas. Documentaban todas sus actuaciones”, añade De Sobrón.

A finales de octubre de 1936, la capital comenzó a verse envuelta en una boina gris permanente, fruto de los bombardeos. El Museo del Prado, el entorno de la plaza de la Ópera, la zona de Atocha o el Palacio Real se convirtieron en blancos preferentes. “Este último lugar fue acribillado al igual que el barrio de Argüelles, por su cercanía con la Casa de Campo y la Ciudad Universitaria. Hay gente que no lo sabe, pero Madrid fue frente y retaguardia a la vez”, argumenta.

Los límites del plano de la década de los 30 configuran una urbe más pequeña que la de ahora, un hecho que los dos profesores han tenido muy en cuenta en su análisis. “Nos hemos centrado en el antiguo término municipal y hemos dejado fuera núcleos como Puente de Vallecas, Entrevías o Tetuán. No podíamos abarcarlo todo”, se lamenta De Sobrón.

Trabajo digital

El archivo de imágenes para completar la investigación llevó a sus creadores hasta la Biblioteca Nacional o el Archivo de la Delegación de Propaganda de Madrid, entre otros lugares. Sin embargo, los profesores conservan una pequeña parte de fotografías sin catalogar de forma adecuada. “No hay elementos suficientes ni referencias espaciales. Muchas de ellas atestiguan solo escombros”, razona De Sobrón. Y es que las bombas que cayeron llegaron a pesar hasta 250 kilos, dejando hondas cicatrices urbanas. “En una de las imágenes se aprecia la cavidad que provocó una de ellas en la Puerta del Sol, abriendo un agujero en el suelo que alcanzó el túnel del Metro”.

Las viviendas de muchos habitantes tampoco se libraron de la ferocidad de los obuses. “Como la casa de mis abuelos, edificada en las cercanías de la Puerta de Toledo, que fue arrasada al completo. Gracias a una fotografía aérea hemos podido observar el hueco del solar”, afirma De Sobrón.

De un mapa a la publicación de un libro

De Sobrón no oculta un sueño que, aunque esté lejos de hacerse realidad, tanto él como su colega visualizan en el futuro: la publicación de un libro. El madrileño afirma que el mapa —disponible gratuitamente en centros culturales, juntas de distrito y biblitotecas municipales del Ayuntamiento— "solo es un resumen de una parte de la información acumulada". Y añade: "Tenemos documentación suficiente para evaluar la intensidad de los daños en los inmuebles, qué zonas de la ciudad sufrieron más los bombardeos o para llevar a cabo análisis cronológicos más profundos de los ataques. Por eso, lo ideal, es que este conocimiento acabe recogido en un libro".

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