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El PDeCAT acepta que los presos del ‘procés’ lideren las listas del 28-A

El partido pretende luchar contra el pesimismo que imprimen las encuestas, que dan una amplia ventaja a ERC sobre los neoconvergentes

El presidente del PDeCAT, David Bonvehí, junto al expresidente de la Generalitat Artur Mas, en un acto en Barcelona, el viernes. Ampliar foto
El presidente del PDeCAT, David Bonvehí, junto al expresidente de la Generalitat Artur Mas, en un acto en Barcelona, el viernes.

Los presos independentistas no solo se han convertido en el eje sobre el que gira toda la política catalana. Los líderes del procés juzgados en el Tribunal Supremo también son estos días el principal elemento de debate a la hora de confeccionar las listas de los partidos secesionistas. El PDeCAT ha aceptado que los reclusos sean la cara visible de la formación en las elecciones, relegando así a las voces más pragmáticas. Todo apunta a que los presos encabezarán las listas del Congreso, aunque algunas voces apuntan a que puedan concurrir en el Senado.

La presión sobre el PDeCAT para que mueva ficha y defina ya su candidatura para las elecciones generales aumentó sobremanera el jueves con el anuncio de que Esquerra Republicana presentará a Oriol Junqueras, también preso, como candidato por Barcelona el 28 de abril. El tirón que Junqueras sigue teniendo entre las bases independentistas —pese a los más de 500 días que acumula privado de libertad— obliga al PDeCAT a redoblar la apuesta si quiere luchar contra el pesimismo que imprimen las encuestas, que dan una amplia ventaja a los republicanos sobre los neoconvergentes.

El tira y afloja entre los sectores denominados pragmáticos del PDeCAT y los que siguen los dictados del expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont desde Bélgica parece haberse inclinado a favor de los segundos. La idea que el PDeCAT ya ha aceptado, pero que todavía no ha oficializado, es que la lista de Barcelona la pueda encabezar Jordi Sànchez, exlíder de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y en prisión preventiva desde hace 16 meses. En un intento de que el PDeCAT otorgue el sí definitivo, La Crida, el partido que impulsa Carles Puigdemont y que intenta absorber el PDeCAT, lanzó ayer una consulta a sus bases para preguntar si quieren a Jordi Sànchez como cabeza de lista de Junts per Catalunya, la marca que utilizará el PDeCAT en las elecciones.
La lista de Tarragona la lideraría Josep Rull, exconsejero del gobierno de Puigdemont, también encarcelado y juzgado por rebelión y malversación. En Lleida, el elegido sería el exconsejero de presidencia Jordi Turull.

Pero Puigdemont no se contenta con colocar a los presos en posiciones de liderazgo, sino que también quiere que quienes les sustituyan al no poder, previsiblemente, ocupar el escaño por su situación legal sean igualmente fieles a las órdenes del expresidente huido de la justicia española. Y es aquí donde ahora se centra el tira y afloja, ya que el [HY0]PDeCAT[/HY0] tradicional, el que se siente heredero de Convergència Democràtica, quiere protagonismo para sus representantes. Los principales representantes de este sector son los diputados Carles Campuzano, Jordi Xuclà y la senadora Marta Pascal. Ayer, el presidente del partido, David Bonvehí, recalcó en un coloquio en Barcelona que la “generosidad” de su partido para “sumar y construir proyectos transversales”, no puede implicar perder su “identidad y personalidad”.

Los movimientos siguieron durante toda la jornada. Los dirigentes del PDeCAT Damià Calvet y Ferran Bel se reunieron en la prisión de Soto del Real con algunos de los presos para acercar posiciones. Mientras tanto, fuentes próximas al presidente catalán, Quim Torra, daban por hecho que los presos encabezarán las listas. Pero en el embrollo monumental que rige la política catalana desde hace meses nadie se atreve a dar nada por cerrado hasta que aparece impreso en papel oficial.

Son varios los elementos que siguen haciendo dudar a la dirección del PDeCAT. El primero es saber hasta qué punto la inclusión de los presos podrá contrarrestar la ventaja que, según las encuestas, tiene ERC. Es en este terreno de cálculos que surgen las voces que abogan porque los presos se presenten en las candidaturas del Senado. Ello facilitaría que el independentismo vote mayoritariamente a Junqueras para el Congreso y a los otros presos para el Senado.

Otro de los debates que se ha abierto en el PDeCAT es qué pasará si la CUP, en el último momento, decide presentarse por primera vez a unas elecciones generales. La formación antisistema lo decidirá mañana en una reunión de su Consejo Político. Si finalmente deciden acudir a los comicios el independentismo radical podría concentrarse en esa candidatura, lo que también plantea dudas en los estrategas posconvergentes sobre cómo abordar la campaña. El debate se mantendrá hasta el último momento, cuando las listas se voten en el consejo nacional del PDeCAT previsto para el próximo miércoles.

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