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CRÓNICA

¡Deja ya el Fortnite!

El videojuego, con más de 200 millones de seguidores, se cuela en el comedor de casa a cualquier hora

Un niño juega al Fortnite.
Un niño juega al Fortnite.

Mami, ¿puedo jugar al Fortnite?”. A las 8 de la mañana de un domingo le daría permiso hasta para suscribirse a un canal 24 horas del fútbol. ¿Por qué son tan listos? ¿Por qué aprenden tan pronto cuándo pedir, a quién y cómo? Añoro los domingos en que la pregunta era sobre Bob Esponja.

El Fortnite hace tiempo que ha aterrizado en casa y lo hemos notado todos, sobre todo porque ya no puedes ni gritar. “Mamá, te está oyendo mi amigo decir palabrotas, dice que no digas joder”. Me quedé blanca y recordé su carta a los reyes, unos auriculares que captan los ruidos de la casa y se comparten todo con los amigos. TODO.

Descubrí Fortnite hace poco. Este híbrido entre los Juegos del hambre y Minecraft se ha convertido en el videojuego más popular del mundo con más de 200 millones de practicantes, aproximadamente el equivalente a la población de Brasil. Y yo lo tengo en mi casa. Ahora reducido a los fines de semana, creo.

“Mamá, no te pongas así, en mi clase juega todo el mundo. Se trata de sobrevivir e intentar matar. Hay gente que se gasta el dinero en vestidos y armas, pero yo no. Además, los bailes molan, sirven para humillar cuando matas a uno. Es un juego entretenido, si alguien te dice otra cosa, es que estás en el chat equivocado. Todos mis amigos juegan”.

El niño: “Es un juego entretenido, si alguien te dice otra cosa, es que estás en el chat equivocado”

La salida del cole es el chat analógico de las madres. Allí intercambiamos problemas y posibles soluciones. “A mi hijo le causaba un gran nivel de estrés”, contaba la madre de Pau. “Y siempre había problemas cuando tenía que apagar, porque juega con tiempo limitado”.

La madre de Pablo parece descansada, Fortnite ha anestesiado a los hijos pero también al padre. “Yo era un poco reticente pero empezaron a jugar con su padre y vi que no era, ni por asomo, tan sangrienta. En realidad, no deja de ser una versión en videojuego del pillapilla o del escondite. Con armas, eso sí... En realidad, lo que más les gusta a los tres son los bailecitos. Ver a los personajes haciendo el ganso les parece graciosísimo. Los míos ni se ponen violentos ni les cambia el humor ni están enganchados ni han dejado de hacer otras cosas por el Fortnite”. En casa de la madre de Pol, el juego aún no ha entrado. “En casa consideramos que se trata de un juego para niños mayores. Mi hijo tiene 10 años y tiene asumido que, de momento, no puede jugar. La verdad es que a él le gustaría pero tampoco insiste, supongo que su entorno más cercano tampoco juega. De momento con el FIFA es feliz”.

El experto Gonzalo Suárez, cofundador del congreso Gamelab, apunta las claves del enganche a este videojuego: “A nuestro espíritu competidor le da la ilusión de retar a los mejores del mundo sin tener que hacer interminables selecciones y añade el sentido de impunidad, perder no tiene consecuencias, velocidad de acceso al juego y rapidez en la resolución, pero sobre todo la sensación de pertenencia a un colectivo, que por su difusión, nadie cuestiona. El Fortnite es de los primeros juegos que generan este fenómeno. En el futuro, el 90% de los aficionados jugará a un 5% de los juegos, ahora es del 10%”.

La experta: “La clave es el tiempo de juego, no el juego. Hay que aprovechar el hábito para educar el autocontrol”

Quizás el problema no es el qué sino el cuánto, ¿24 horas de Bob Esponja o de Fornite? ¿24 horas de Peppa Pig? 24 horas, de nada. “La clave es el tiempo de juego, no el juego”, señala Eva Millet, autora del blog Educa2. “Ahí entran la negociación y el sentido común. Hay que aprovechar este hábito para educar el autocontrol, herramienta fundamental para nuestros hijos en tiempos trufados de tentaciones a un clic. Mi consejo sería ayudarles a adquirir ese autocontrol, aprender a gestionar su tiempo de pantalla, lo que es una buena práctica para la vida adulta. ¿Cómo? Con límites, con paciencia y algún grito, por qué no”.

En la web de Meristation cuentan que la temporada 8 de Fortnite ha llegado este 28 de febrero cargada de novedades tanto estéticas como temáticas. Vuelvo al comedor. Hoy tiene fiesta y toca Fortnite, solo un rato.

“Corre, corre”, exclama el niño. “Estoy ahí, ayúdame Álex. Dale”. Silencio. Cuando le pido que apague inmediatamente la play, me mira y me dice: “Te voy a poner una canción mientras juego y prometo no gritar”. En el comedor suena Shallow de Lady Gaga. Me ha ganado y se ha ganado media hora de Fortnite.

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