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La cárcel de la Trinitat dará paso a un barrio con 500 pisos públicos

Los vecinos piden que se construya vivienda libre para evitar que la zona sea un gueto

Imagen virtual del proyecto de barrio con 500 pisos públicos en la cárcel de la Trinitat.
Imagen virtual del proyecto de barrio con 500 pisos públicos en la cárcel de la Trinitat.

La cárcel de la Trinitat, en Barcelona, dará paso a un barrio con 500 pisos públicos. El proyecto va para largo, porque para derribarla hay que construir un nuevo centro en la Zona Franca. Pero la renovación de la zona está en marcha y a finales de este año se comenzarán a construir 155 pisos para realojar a vecinos de edificios que serán derribados. La Asociación de Vecinos teme que si todos los pisos son públicos y no hay vivienda libre el barrio se convierta en un gueto.

De hecho, los vecinos celebraron ayer con cautela el arranque de un plan que esperan desde hace décadas. “Hasta que no lo veamos, no lo creeremos”, aseguró la presidenta de la Asociación de Vecinos, Manoli Martínez, que tomó el micrófono durante la rueda de prensa para exigir que en la zona haya vivienda libre: “Porque no queremos ser un gueto”.

Tras una década de promesas, la alcaldesa Ada Colau pidió perdón en nombre del consistorio: “Como representante del Ayuntamiento pido perdón por el tiempo que ha pasado”, afirmó. Antes había celebrado: “Es la hora de la Trinitat, entiendo que pueda haber cierto escepticismo, tiene toda la razón de ser, pero la redacción de los proyectos está encargada y las obras de los dos primeros edificios comenzarán este año”. La inversión total en la zona será de 68 millones de euros.

El arranque de la rehabilitación de este barrio periférico, encajonado entre la Meridiana y el acceso al nudo viario de la Trinitat, se produce tras el acuerdo entre el Ayuntamiento y la Generalitat sobre la reordenación de centros penitenciarios que permitió el cierre de la cárcel Modelo. De acuerdo al convenio firmado, el Ayuntamiento debe ceder suelo en la Zona Franca para una cárcel de preventivos (lo que era la Modelo) y un centro abierto (como el de la Trinitat). “La Generalitat tiene previsto trasladar el centro abierto el año 2022”, dijo ayer la alcaldesa, aunque fuentes del Gobierno catalán alertan de que la cesión del suelo no se ha materializado.

La alcaldesa y las tenientes de alcalde de Urbanismo y del distrito de Sant Andreu, Janet Sanz y Laia Ortiz, recordaron que el planeamiento de la zona ya está aprobado y que el proceso participativo ha finalizado, de modo que ahora es cuestión de que arranque el tetris por el que se construye vivienda nueva y se va derribando la vieja, que está en mal estado. Además de las viviendas, todas de titularidad pública en distintos regímenes de protección, entre los equipamientos que ganará el barrio figuran un centro para personas mayores y otro para jóvenes. Los dos primeros edificios se entregarán, si nada se tuerce, en 2021.

En paralelo a todo el proceso de construcción del resto de viviendas, el plan para el barrio prevé rehabilitar 65 edificios de la Via Bàrcino que están en muy mal estado. Al tratarse de vecinos con rentas muy bajas sin capacidad para asumir el coste ni la gestión de las obras, el Ayuntamiento asumirá los trámites y pagará la mitad de su coste. “Reducir la desigualdad en Barcelona también es poner en el centro los barrios más empobrecidos”, defendió Laia Ortiz.

El actual gobierno municipal ha incluido la Trinitat Vella como los barrios con menor renta de la ciudad en los que invertir dentro del Plan de Barrios. Además, lo eligió para descentralizar La Mercè, y desde hace tres años el parque de la Trinitat alberga actividades durante la fiesta mayor.

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