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35 años del incendio de Alcalá 20

La capital vivió hace siete lustros una de las peores catástrofes de su historia. Los técnicos concuerdan en que sería muy difícil en la actualidad que se produjera un hecho similar

Labores de rescate de las víctimas del incendio de la discoteca Alcalá 20 la madrugada del 17 de diciembre de 1983. Ver fotogalería
Labores de rescate de las víctimas del incendio de la discoteca Alcalá 20 la madrugada del 17 de diciembre de 1983.

Madrid vivió hace hoy justo 35 años una de las peores catástrofes de su historia. El incendio de la discoteca Alcalá 20, en la que había una falta total de medidas de seguridad y sistemas de protección, acabó con la vida de 81 personas en una madrugada dramática. Las víctimas murieron abrasadas, asfixiadas y aplastadas en un local decorado con más de 5.000 kilos de textiles altamente combustibles. Los técnicos consultados por EL PAÍS concuerdan en que en la actualidad sería casi imposible que se produjera un siniestro de tal magnitud, gracias sobre todo a que la legislación se ha endurecido y se ponen más controles para abrir estos establecimientos de ocio nocturno [Fotogalería: imágenes del suceso].

La región vivió en menos de un mes tres tragedias con numerosos fallecidos. Un avión de Avianca procedente de Fráncfort y con destino a Bogotá se estrelló el 27 de noviembre en Mejorada del Campo. Murieron 181 personas. Otro accidente al colisionar por la niebla un avión de Iberia contra otro de Aviaco en el aeropuerto de Barajas se llevó la vida de 93 personas el 7 de diciembre. La última tragedia fueron los 81 muertos en la discoteca Alcalá 20. El incendio se inició hacia las cinco de la madrugada en las cortinas del escenario de la discoteca, cuando solo quedaban unas 300 personas en el recinto. Las llamas se propagaron con extrema velocidad por todo el recinto, generando un humo mortal. El recinto se convirtió en un infierno. Las salidas de emergencia se encontraban cerradas por verjas y candados y las luces se apagaron.

De las 81 víctimas mortales, 31 fallecieron carbonizadas, 13 por quemaduras e inhalación del monóxido de carbono desprendido por las telas del decorado y las 36 restantes por asfixia y aplastamiento. La última víctima mortal se produjo fuera del local, al precipitarse al vacío tratando de escapar del humo. Dos de los fallecidos fueron localizados días después en el hueco del ascensor.

Claraboya por la que salieron 15 jóvenes.
Claraboya por la que salieron 15 jóvenes.

Una de las personas que acudió al lugar de la tragedia fue Rafael Moro, entonces responsable de la seguridad del alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván. “Se quedó impactado cuando recibió la noticia. Su prioridad era que atendiéramos a las familias desde el primer momento. Les pusimos autobuses de la EMT para trasladarles a todos los puntos a los que tenían que ir, como los juzgados o el Instituto Anatómico Forense”, recuerda Moro. “Si la gente se hubiera refugiado en el sótano segundo, no habría muerto ninguno. Cuando bajamos, estaba completamente limpio. Allí no llegaron las llamas. Ni siquiera olía a humo”, añade.

La Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Madrid condenó a los cuatro empresarios de la discoteca Alcalá 20 a dos años de prisión por un delito de imprudencia temeraria. Por este motivo también fueron sentenciados el instalador eléctrico que certificó la instalación, al que se le añadieron seis meses de cárcel por un delito de falsedad en documento oficial. Los jueces obligaron a pagar al Ministerio del Interior cerca de 2.000 millones de pesetas (12 millones de euros) en indemnizaciones.

El fallo judicial determinó que los dueños conocían “las peligrosas deficiencias” que tenía el local, pese a lo cual no dudaron en abrirlo al público. Entre ellas destacaron unas escaleras de emergencias excesivamente largas y estrechas con curvas, la ausencia de puntos de luz en algunos tramos, salidas de emergencia con cierres difíciles de abrir, extintores con fecha de revisión caducada y una única manguera antiincendios carente de la suficiente presión y caudal. A todo ello se unieron los 5.000 kilos de telas muy inflamables.

Salida de prisión de los empresarios de la discoteca.
Salida de prisión de los empresarios de la discoteca.

El presidente de la Asociación Española de Lucha contra el Fuego (Aself), Pablo Garriz, recuerda que en aquellos años de la movida madrileña “hubo mucho relajo con las medidas de seguridad porque la noche era una fuente de ingresos”. Madrid y Zaragoza eran las dos únicas ciudades que contaban entonces con una ordenanza contra el fuego. Ambas fueron pioneras, pero no había medios para hacer que se cumplieran. “Los inspectores dependían del Ministerio del Interior, a través de la Policía de Espectáculos, y los Ayuntamientos no tenían capacidad para fiscalizar ni para exigir las medidas para su cumplimiento”, recuerda Garriz.

Las causas del incendio jamás se aclararon. Todo apunta a un cortocircuito que incendió las cortinas del escenario, pero no se confirmó en la sentencia.

Enrique Tierno observa el rescate de los heridos.
Enrique Tierno observa el rescate de los heridos.

El director de la Agencia de Seguridad y Emergencias de la Comunidad de Madrid y presidente de la Asociación Profesional de Técnicos de Bomberos (APTB), Carlos Novillo, mantiene al igual que Pablo Garriz que hoy en día “sería casi imposible” un incendio de estas características. De hecho, de los 6.000 incendios registrados en la Comunidad de Madrid de media cada año ninguno se ha dado en un local de ocio nocturno.

Ambos repasan los requisitos necesarios para abrir un local nocturno. Los materiales ya no son inflamables. Ahora solo se utilizan aquellos que ralentizan e incluso provocan que se apague el fuego y que no emiten gases tóxicos. Los aforos también están controlados. Las salidas de emergencia tienen que estar dimensionadas (en número y en anchura) para evacuar el local en un tiempo mínimo y sin riesgo para los asistentes. “Y lo más importante es que hay mucha normativa y unos controles muy estrictos de urbanismo, de bomberos y legales para que se cumplan. Ningún empresario va a poder abrir un local si no cuenta con todos esos permisos previos”, afirma Novillo. Este mantiene que la legislación es muy minuciosa, como la Ley de Espectáculos Públicos o el Código Técnico de la Edificación, de 2007. “Anteriormente la norma era una recomendación, pero ahora es una obligación. Todo ha cambiado mucho”, añade el presidente de la APTB.

“Los locales se han tenido que adaptar a todas estas modificaciones. Solo habría un supuesto teórico y es que se mantuvieran los titulares, que desde la entrada en vigor no hubieran hecho modificaciones estructurales y que no se hubiera producido un cambio de actividad. Eso con el paso de los años es muy difícil, porque todos los empresarios actualizan sus negocios o los venden o traspasan”, describe Pablo Garriz.

Cuatro macrofiestas para Año Nuevo

Los Ayuntamientos de Navacerrada, Cobeña, Guadalix de la Sierra y Griñón han solicitado a la Comunidad de Madrid realizar cuatro macrofiestas de Nochevieja y Año Nuevo. Estas celebraciones se rigen todavía por la regulación anterior al nuevo decreto publicado el pasado jueves en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid, en el que es vinculante el informe realizado por los propios Consistorios.
El Ayuntamiento de Navacerrada tiene previsto celebrar en el teatro municipal una fiesta para unas 400 personas. Cobeña ha elegido el pabellón deportivo municipal para recibir 2019 y espera que acudan unos 1.500 asistentes. En Guadalix de la Sierra se ha optado por el gimnasio municipal, donde el aforo será de 500 vecinos. Por último, Griñón utilizará el polideportivo municipal (950 personas).
El Gobierno regional ha comprobado que las cuatro peticiones se ajustan a los requerimientos de seguridad y administrativos. No ha habido solicitudes para Nochebuena ni para Reyes.

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