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“La ortografía mejora al escribir sobre papel”

Jaime Llasera diseña y vende cuadernos hace cuatro años. Una de sus colecciones ayuda a los zurdos a relajar la muñeca al escribir

Jaime Llaceda en su casa de madrid. Foto: Julian Rojas Ampliar foto
Jaime Llaceda en su casa de madrid. Foto: Julian Rojas

Al igual que otros 400.000 de sus paisanos, Jaime Llasera (Madrid, 1983) es autónomo. De los que despacha y trabaja en un coworking. Diseñador gráfico, ingeniero informático y licenciado en Comunicación Audiovisual, su labor, curiosamente, permanece alejada de las pantallas. Desde hace cuatro años, diseña y vende cuadernos. Y, aunque él escribe con la mano derecha, de todas las colecciones que ha lanzado hasta la fecha, la gran favorita es la que se dirige a la población zurda.

¿Por qué creó sus zuadernos?
Mi hermana es zurda e insistía mucho. Y a mí me venía muy bien dirigirme a una minoría. Lo hablé con varios amigos zurdos y convocamos un taller. Les pedí que escribieran sobre un folio en blanco. La mayoría, me di cuenta, forzaba bastante la muñeca, para no pasar la mano por encima de lo que escribían. Les venía de pequeños. Es algo que se le escapa a algunos maestros.

Algo que solucionó inclinando los renglones.
Y abriendo los cuadernos del revés, para dar más peso a la página izquierda. En cualquier caso, no se trata de que los zurdos solo puedan escribir en los zuadernos. Más bien, creo que valen para volver a educar la mano y la muñeca hacia posturas más naturales, en las que no se hicieran daño. También pienso en los niños. La idea funcionó: lanzamos un crowdfunding y alcanzamos nuestros objetivos en apenas tres días con 700 mecenas.

Resulta chocante que a un ingeniero informático le interese tanto el papel.
Me ocurre desde pequeño. Olía los libros nuevos al llegar al colegio. Dibujaba mucho, trazaba bocetos. Me encantaba el material de papelería. A mí el lápiz y el bolígrafo me ayudan mucho: solo veo claras mis ideas si las escribo a mano. Puedo dibujar, calcular, romper, pegar.

¿Es más relajante escribir a mano que hacerlo a máquina?
Dependerá de cada uno. Habrá quien se relaje al escuchar los golpes de los dedos sobre las teclas. Pero el grifo de mi cabeza se abre mejor al notar mi pulso sobre el papel. Ahora ando aprendiendo caligrafía: y me recuerda a las largas horas que invertía en escribir bien de pequeño en el colegio. Creo que entre el pulgar y la pantalla, eso, tristemente, se pierde. Hasta nuestra ortografía mejora cuando escribimos sobre papel: la inmediatez asociada a la tecnología nos lleva a dejar faltas por todas partes.
¿Vio claro, en plena era digital, el modelo de negocio?
Encuentro cierta pujanza, ahora que todo tiende a la informática, hacia lo manual. También me pareció que la papelería maltrataba al público masculino. Había agendas Moleskine, lisas y muy austeras. El resto del material estaba orientado a las mujeres o a los niños. Y sentía que habría un lugar en el mercado para algo elegante, que se pudiera mimar y cuidar, y no dejara de lado a los hombres. Así que, tras alguna experiencia como emprendedor, y rebotado del trabajo asalariado, supe que quería diseñar cuadernos.

¿Ha encontrado ese lugar en el mercado?
Aún hoy, tres de cada cuatro clientas de Imborrable son mujeres. Más allá del sesgo de género, sé que, desde que fundé la firma, muchos eligen los cuadernos como un regalo. Una de mis líneas de negocio se dirige a trabajar con empresas. Otros los compran como diarios. Y estoy encontrando distribución en el Reino Unido. En España hay menos cultura del papel. No envolvemos los regalos, ni compramos tarjetas de felicitación. No como en el extranjero.

¿Entendieron sus allegados que se lanzara a diseñar cuadernos?
Mi familia me decía que la vida del autónomo era muy dura. Que me planteara si quería carecer de nómina. Cuando fui pagando mis facturas, o lanzábamos algún proyecto, lo compartía con ellos. Ahora ando pegado al teléfono y al ordenador, pero cuento con la libertad de trabajar en lo que quiero. Una libertad parecida a la de escribir sobre papel.

Cuadernos para zurdos

Algunas tiendas en el corazón de Madrid —como Swinton and Grant, en la calle de Miguel Servet, 21— cuentan, puntualmente, con los cuadernos y zuadernos diseñados por Jaime tras observar a sus amigos zurdos forzando la postura de la muñeca. Con ellos, explica, pueden volver a educar la mano hacia posturas más naturales.

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