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La juez prorroga la prisión para el presunto asesino de Ana Enjamio

La instrucción se cierra con las pruebas de la localización de los móviles y sin que haya sido hallada el arma homicida

Los forenses retiran el cuerpo de la joven apuñalada en Vigo.
Los forenses retiran el cuerpo de la joven apuñalada en Vigo.

El juzgado de Violencia sobre la Mujer de Vigo ha prorrogado dos años más la prisión provisional para César Adrio, el único investigado como presunto autor del asesinato de la ingeniera y compañera suya de trabajo Ana Enjamio, de 25 años, con la que había mantenido una relación sentimental meses antes. La jueza ha finalizado la instrucción y el caso entra en la fase previa de la apertura de juicio con jurado popular. Después de dos años de investigación se han obtenido pruebas indiciarias de la autoría del asesinato por parte del único sospechoso. Pese a que el teléfono del presunto homicida ni el de la víctima han aparecido, la geolocalización de ambos terminales lo sitúan en el escenario del crimen. Tampoco ha aparecido el arma, probablemente un cuchillo.

La instructora ha convocado para primera hora de este viernes al Ministerio Fiscal y a las partes personadas como acusación, entre ellas la Xunta de Galicia, para que se pronuncien en una audiencia preliminar, según informaron fuentes del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia. En esta comparecencia prevista en la Ley del Jurado las partes podrán formular propuestas de nuevas diligencias o avanzar sus conclusiones de acusación.

César Adrio, un ingeniero informático de 40 años, no acudirá al juzgado y seguirá la vista por videoconferencia desde la prisión donde permanece desde el 21 de diciembre de 2016, cuatro días después de que fuera hallado el cuerpo de la víctima con múltiples heridas de arma blanca en el portal de su casa en Vigo. Ambos habían estado juntos esa noche en una cena de Navidad con otros compañeros de la empresa donde trabajaban.

El presunto homicida había negado los hechos durante su interrogatorio en el juzgado y no quiso contestar a las preguntas de la juez ni del fiscal. Solo respondió a su abogado para exponer su coartada en la noche del crimen y desmontar la investigación de la Brigada de Homicidios de la Policía de Vigo.

Según varios testigos, durante la fiesta celebrada en un céntrico hotel de Vigo, César Adrio le había enviado varios mensajes a la víctima para quedar con ella. Después de que esta rompiese la relación, él había insistido en su intención de reanudarla. Ana María Enjamio, natural de Boqueixón (A Coruña), regresó minutos antes de las cinco de la madrugada sola a su casa, un piso de alquiler que compartía con otras dos chicas. En el rellano del edificio su presunto agresor le atacó compulsivamente con un cuchillo.

Las investigaciones se centraron en al menos tres personas del entorno más íntimo de la víctima, una de ellas César Adrio. Acorralado durante el interrogatorio policial, se provocó varios cortes en manos y cuello por lo que hubo de ser hospitalizado. Una tentativa de suicidio que acabó siendo uno de los indicios que le incriminan en el asesinato.

Mientras Adrio, separado y con dos hijos, ingresaba en la cárcel pontevedresa de A Lama, la policía fue acumulando indicios clave a pesar de que las pruebas fundamentales ya habían sido destruidas. La triangulación y geolocalización de los teléfonos móviles ha sido determinante. El informe de las compañías telefónicas determina que entre ambos terminales, el de Ana María Enjamio y el de su presunto agresor, hubo tráfico de llamadas antes de producirse el crimen y que, además, fueron apagados a la misma hora y en el mismo punto.

Otro dato que incrimina al principal sospechoso es que no apareciera la ropa que llevaba puesta la noche del asesinato. Durante el interrogatorio en comisaría, él dio una descripción de su vestimenta distinta a la que pudo verificar la policía a través de testigos y fotos que fueron tomadas en el restaurante del hotel donde se celebró la cena de Navidad y que tampoco pudo ser localizada.

El hecho de que el coche de la víctima fuese encontrado cerca de su casa con las ruedas rajadas, supuestamente con un cuchillo, es otro indicio que avala la hipótesis de los investigadores de que el crimen fue premeditado y planificado por el presunto homicida, que pretendía buscar un pretexto para llevar a la joven a su casa la noche del crimen.

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