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Cataluña ya es Galicia

Las intensas precipitaciones baten récords y 2018 puede ser en el año con más agua caída en Barcelona

Inundación en el Museo Marítimo de Barcelona.
Inundación en el Museo Marítimo de Barcelona.

Lluvia y más lluvia hasta convertir Cataluña en una particular Galicia mediterránea. Las nubes cargadas de agua se siguen cebando sobre la comunidad, como ha ocurrido durante todo el año. Tanto, que a este ritmo se puede doblar la media de litros por metro cuadrado (mm) que, según las estaciones meteorológicas, se registran anualmente en Cataluña. La media es de 650 litros y en lo que llevamos de 2018 la cifra asciende ya a 900 litros, lo que la equipara a una provincia tan lluviosa como A Coruña. Así, no es de extrañar que 2018 acabe siendo, como mínimo, el año más lluvioso desde 1996, según el Servicio Meteorológico de Cataluña (Meteocat).

“Y según cómo avance se deberá retroceder hasta los años 70”, explica Aleix Serra, meteorólogo del Meteocat. En algunas zonas 2018 ya es el año más lluvioso desde 1950, sobre todo en el Prepirineo y sectores del interior. “La precipitación recogida hasta ahora supera la media climática del periodo 1961-1990 en prácticamente todas las estaciones de Cataluña, excepto algunos puntos de Ponent y de Tierras del Ebre”, añade Serra.

Por estaciones, las de alta montaña como Espot (2.081 mm), Cadí Nord (1.846 mm) y Lac Redon (1756 mm) encabezan las cifras. Pero eso no es novedad. “Pese a que son valores muy elevados, seguramente no son los más destacables” dice Serra en referencia a otras estaciones meteorológicas como Bagà (Bergadà), donde han caído en lo que va de año 1.555 mm; o Tortellà (Garrotxa), con 1.572 mm, y Vic (Osona) que suma 1.116 mm.

En Barcelona, las espectaculares tormentas eléctricas que cayeron en verano también han venido precedidas de mucha más agua en otoño. Hasta tal punto que 2018 va camino de convertirse en el año más lluvioso en la capital catalana desde 1914, el primero curso en que el Observatorio Fabra empezó a recoger datos. Hasta ahora ha llovido 974 mm, “por lo que prácticamente seguro superaremos con mucha seguridad los 982 litros que cayeron en 1996 y 1987, respectivamente”, explica el meteorólogo del observatorio Alfons Puertas. Quedará por ver si se superan los 1.122 litros que cayeron en 1971, el año más lluvioso desde que hay registros. El tiempo y las nubes lo dirán.

Bomberos desbordados

Las reiteradas precipitaciones, que a principios de verano supusieron un gran respiro para afrontar la campaña forestal de incendios, se han acabado convirtiendo en un auténtico quebradero de cabeza para los servicios de emergencias. Las consecuencias más visibles: desbordamientos de torrentes y rieras, desprendimientos de tierra e inundaciones de casas y garajes por un fenómeno meteorológico que ha ido en aumento a medida que pasaban los meses.

Los bomberos, que han pasado un verano tranquilo por los pocos incendios, se han visto desbordados durante estos meses de otoño. “No tenemos material ni formación en rescate acuático. Los vehículos, contados con pinzas. Hace unos días volviendo de Figueres se salió una rueda y un compañero no se mató de milagro”, explica Antonio del Rio, delegado del sindicato UGT de los Bomberos de la Generalitat.

Y con tanta agua, el territorio se ha resentido. En uno de los episodios que sacudieron el mes de octubre se produjeron en un solo día hasta 45 desprendimientos de roca y tierra en distintas carreteras catalanas.Los geólogos lo achacan a una falta de prevención. “La lluvia no es la única protagonista, sino un factor más. Es cierto que este año hay más desprendimientos por la cantidad de agua acumulada, pero también es verdad que Cataluña necesita mejorar en materia de prevención”, explica Joan Manuel Vilaplana, miembro del Colegio de Geólogos de Cataluña y de Risknat, un grupo de investigación sobre riesgos naturales en Cataluña de la Universidad de Barcelona.

Alertas por inundaciones

De encenderse las alarmas a principios de año por peligro de sequía, a sufrir para que los embalses no se desborden. Como el de Danis-Boadella, en el Alt Empordà, que se situó el pasado domingo hasta el 93% de su capacidad tras las intensas lluvias. Las tormentas del pasado fin de semana causaron importantes crecidas en los ríos, como el Daró, que llegó a desbordarse en varios puntos en La Bisbal d’Empordà; y los ríos Ter, Fluvià, Tordera, Onyar y Mugà, que provocaron inundaciones. No fue mas que la continuación de las precipitaciones de otro mes de récord: octubre fue el más lluvioso de su serie histórica desde 1994.

En todo lo que va de año, se ha activado hasta en ocho ocasiones el plan de alerta por riesgo de inundaciones Inuncat. La cifra es significativamente superior a la de 2017 (cuando se activó en tres ocasiones) y el doble que en 2015 y 2014, años en los que se activó hasta cuatro veces, respectivamente. Por su parte, Protección Civil ha recibido alrededor de 6.300 llamadas en los días con mayores precipitaciones de octubre y noviembre. Solo del 14 al 16 de octubre recibió 1.196.

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