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Todo el contenido del Palau Moxó, a subasta en Sevilla

Isbilya comienza el día 25 a licitar miles de objetos, mobiliario y obras de arte que decoraban el edificio barroco de Barcelona vendido en 2017

Fachada barroco del Palacio Moxó de Barcelona.
Fachada barroco del Palacio Moxó de Barcelona.

“La casa se vendió. El interior está vacío, porque las fincas se venden vacías si no se compran los muebles, que están aquí en Sevilla”, así confirmaba Inés Moxó en junio de 2017 a este diario la venta y traslado del mobiliario de su palacio Moxó, el hasta entonces único edificio barroco de Barcelona habitado por la familia y el linaje que lo había construido en 1770, en el número 4 de la plaza de Sant Just i Pastor, en pleno Barrio Gótico de Barcelona. El edificio acababa de ser vendido —después de que el Ayuntamiento no ejerciera su derecho preferente de compra en dos ocasiones— por 7,5 millones de euros al mexicano Eduardo Rallo que lo transformará en seis pisos de lujo

Comedor inglés del palacio Moxó que se vende en Sevilla.
Comedor inglés del palacio Moxó que se vende en Sevilla.

Según la aristócrata, —que intentó vender todo este material en Barcelona pero ante la imposibilidad de hacerlo lo empaquetó todo y se lo llevó a Sevilla, donde vive ahora—; los muebles estaban entonces en un hangar en la capital hispalense. Los muebles, obras de arte y miles de objetos acumulados por los Moxó en su palacio de 2.800 metros cuadrados repartido en cuatro pisos durante 250 años ininterrumpidos de vida familiar. Y allí han estado hasta que se ha llegado a un acuerdo para que la casa de subasta sevillana Isbilya comience a venderlos, poco a poco. El jueves 25 será la primera tanda en la que salen a la venta casi un centenar de lotes en lo que destacan mesas, sillas, aparadores, alfombras, candelabros, pero también marcos de espejos, lámparas, cajas de novia, bargueños y un largo etcétera, además de piezas de arte contemporáneo.

Las piezas están diseminadas por el voluminoso catálogo editado para la subasta que licitará casi 1.300 lotes, como un par de bargueños de madera ebonizada y carey del siglo XVIII (5.000 euros), dos cuadros con flores de Giussepe Recco (2.000), una mesa mallorquina de nogal (1.800), una pintura de la Virgen de la Mercè del siglo XVIII (600 euros) y un espejo de porcelana alemana de Meisen (400), entre otros muchos objetos.

Pareja de bargueños que se venden en Sevilla pertenecientes al palacio Moxó.
Pareja de bargueños que se venden en Sevilla pertenecientes al palacio Moxó.

Pero en diez de las páginas del catálogo se destacan —con un fondo de color azul— varios conjuntos de mobiliario junto a la foto de la estancia del palacio en la que han estado hasta hace poco. Del Salón Rocaberti se vende un comedor inglés del XIX con una enorme mesa de cuatro metros de largo, 14 sillas, dos sillones y una trona de niño, además de un trinchero y un aparador de dos cuerpos, todo en madera de raíz. El conjunto sale por 2.700 euros. Del salón Montcortés, que da a la plaça de Sant Just i Pastor, donde se celebraban las fiestas más importantes, destacan un sofá y cinco sillones estilo Luis XV, que parten por un precio de 1.500 euros; mientras que de la sala donde las visitas esperaban ser recibidos por los señores de la casa, un sofá y 11 sillones estilo Carlos IV realizados a finales del siglo XVIII valorados en 3.400 euros, además de una alfombra de lana de estilo Savonneire de seis por cinco metros que sale por 1.500 euros. De la biblioteca, un tresillo isabelino, cuatro sillones estilo regencia y una alfombra oriental (1.100 euros). Todo este mobiliario se vende por un total de 13.700 euros.

“Los muebles son los que son, la dueña de la casa o los había vendido antes en Barcelona o se ha quedado las mejores piezas y aquí están los restos del siglo XIX y XX que ella no ha querido”, asegura José Muñoz, director de la casa de subastas Isbilya, la única de Andalucía. “Son una oportunidad, porque son muebles y objetos que tienen una procedencia importante, pero eso no cambia el valor de la mercancía y salen a unos precios razonables para que haya pujas y se puedan rematar a precios más altos”, prosigue Muñoz, que asegura que muchos tienen problemas de conservación. “Los precios son los de mercado. Venían con una tasación que se ha respetado”, añade Muñoz para el que no es hándicap el que la subasta sea en Sevilla: “el señor de Barcelona podrá pujar por las piezas igual que el señor de Sevilla; nuestro catálogo llega a todas partes”.

Entre los miles de objetos que siguen en el hangar sevillano que vienen de Barcelona no está el destacado y completo retablo del siglo XVI realizado por Joanot de Pau dedicado a la Virgen de la Anunciación, tal y como pudo atribuirlo el especialista Alberto Velasco. Según Moxó esta obra no viajó a Sevilla. Tampoco la gran librería-vitrina creada poco después de construirse el palacio, una mueble excepcional digno de museo. La pieza salió a subasta en marzo de 2017 en Balclis de Barcelona, pero no se vendió. Hasta hace poco todavía era propiedad de Artur Ramon, que la exhibía en su galería.

Una Virgen de 10.000 euros

'Virgen leyendo' de Ramón Amadeu.
'Virgen leyendo' de Ramón Amadeu.

Una de las piezas más excepcionales es una Virgen de Ramon Amadeu i Grau, que procede de la colección de Eusebi Güell, I Conde de Güell (su hija Francisca se casó con Francisco Moxó) y estaba en la capilla del palacio y que en una fotografía de 1926 realizada por Salvany aparece en la casa que tenían en Pedralbes que luego regalaron a Alfonso XIII para hacer el palacio de Pedralbes.

“Es una pieza destacada del primer belenista catalán”, destaca Joan Yeguas, conservador de Renacimiento y Barroco del MNAC, autor de una monografía y una exposición en Olot de este autor. Según Yeguas, se conocen otras tres Vírgenes parecidas: una en Igualada, otra en el Museo Frederic Marés y la tercera en el mismo MNAC, que tiene diez obras del autor.

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