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Pisada por turistas distraídos: así es la tumba que espera a Franco en la Almudena

Si pierde su batalla contra la exhumación del Valle de los Caídos, la familia quiere trasladar los restos del dictador a una sepultura de su propiedad en un piso subterráneo de la catedral madrileña

Una visitante se detiene ante la sepultura de la familia Franco en la cripta de la catedral de la Almudena.
Una visitante se detiene ante la sepultura de la familia Franco en la cripta de la catedral de la Almudena.

María Sánchez se santiguaba este lunes frente a la tumba de la familia Franco en la cripta de La Almudena. Era una de los pocos simpatizantes del dictador que visitaban la sepultura, el lugar al que serán trasladados sus restos si finalmente es exhumado, como adelantó el viernes la familia. "Esto se va a convertir en una atracción turística. Va a ser como el Museo del Prado", predecía Sánchez, una jubilada residente en Ciudad Lineal que siente a Franco “como un abuelo”.

Por ahora, en este piso subterráneo por debajo de la catedral sigue reinando la paz. A las 11:00 de la mañana el párroco Joaquín Iniesta oficiaba misa para cuatro feligreses, mientras pequeños grupos de turistas hacían fotos a las 20 lujosas capillas donde yacen algunos nobles de España, como los marqueses de Urquijo o los condes de Santa María de la Sisla.

La tumba de los Franco, a ras de suelo en un pasillo cerca de la entrada, pasaba desapercibida para muchos. Algunos visitantes caminaban por encima de la lápida, bajo la que están los restos de la hija y el yerno del dictador, Carmen Franco Polo y Cristóbal Martínez-Bordiú, sin reparar en quién descansaba debajo.

No era de extrañar, ya que casi toda la cripta esté tapizada con lápidas y pocas pistas ayudaban ayer a identificar la tumba de los Franco, aparte de unas orquídeas junto a un lazo con los colores de la bandera de España.

Un cartel en la Calle Mayor anuncia la ubicación de la entrada a la cripta de la catedral de la Almudena.
Un cartel en la Calle Mayor anuncia la ubicación de la entrada a la cripta de la catedral de la Almudena.

"Creía que se encontraban en una de las capillas y no bajo una tumba más", decía Vicky, una guía para turistas rusos que acompañaba a dos compatriotas.

Si la familia pierde su pulso contra el Gobierno para impedir la exhumación del Valle de los Caídos, los restos de Franco serán enterrados en esa misma tumba. Ya han expresado su deseo de que la ceremonia incluya honores militares, con interpretación del himno y descarga de fusilería. Preguntado por periodistas, el arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, dijo este lunes que no puede oponerse al traslado ya que los Franco son propietarios de la sepultura.

En todo caso, Osoro subrayó que no sabe "absolutamente nada" de esta posibilidad y que ni Gobierno ni familia se han puesto en contacto con el arzobispado. Por ahora se desconoce si la familia también optaría por trasladar a la cripta los restos de Carmen Polo, esposa de Franco, enterrada desde 1988 en el cementerio de El Pardo.

Vista de las columnas y una de las 20 capillas de la cripta de la Almudena.
Vista de las columnas y una de las 20 capillas de la cripta de la Almudena.

Este cementerio de élite alberga los restos de más de 1.500 personas, que en su mayoría contribuyeron a la construcción de la catedral, concluida en 1993. Fuentes de la archidiócesis no revelan a cuánto ascendieron los donativos ni la lista completa de los enterrados. Entre ellos se encuentra uno de los ministros franquistas de Obras Públicas, Federico Silva Muñoz.

En la página web de la archidiócesis se encuentra un formulario para que las familias puedan solicitar el depósito de los restos de sus difuntos, pero según un portavoz hace tiempo que no hay espacio.

En teoría el derecho canónico prohíbe desde 1983 los entierros dentro de las iglesias, pero algunos expertos indican que esa norma es papel mojado. “La ley es muy clara pero la Iglesia se financia gracias a entierros en sepulturas y columbarios, tanto en parroquias humildes como en los grandes templos”, dice José Manuel Vidal, director del medio especializado Religión Digital.

Aunque tiene menos visitantes que la nave mayor de la catedral, la cripta es considerada una joya arquitectónica por la archidiócesis. En folletos publicitarios y en las vallas que rodean al templo es promocionada como “el templo-cripta más espectacular de España”.

Construida en estilo neorrománico, la cripta es la parte más antigua de la catedral. Fue concluida en 1911, antes de que la Guerra Civil paralizara la obra y forzara un rediseño de la parte superior del edificio. Consta de más de 400 columnas cuyos capiteles son todos diferentes y contiene la imagen de Nuestra Señora de la Flor de Lis, que es una de las imágenes más antiguas de Madrid. Los estudios sugieren que la mandó pintar el rey Alfonso VI en 1083.

Algunos simpatizantes de Franco que se encontraban ayer en la cripta decían que aunque preferirían que sus restos siguiesen en el Valle de los Caídos, creían que la cripta es la mejor alternativa. “Este es un sitio precioso. Venimos a menudo a los conciertos de música gregoriana o simplemente nos sentamos un ratito a contemplar el altar”, afirmaba la jubilada Carmen Lozoyo acompañada de su esposo Enrique Álvarez.

Otros visitantes estaban molestos con el posible traslado. “Me parece fatal. Van a convertir a un dictador en atracción de feria”, decía Lía Fernández, una jienense de 28 años que reside en Madrid y visitaba ayer la cripta junto a familiares. Su hermana Lola, de 32 años, estaba de acuerdo. “Entiendo que no quieran tirar su cuerpo a una cuneta pero no deberían permitir que sea enterrado en un lugar de culto o turístico”.

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