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Tensión vecinal y conato de patrullas ciudadanas en Hortaleza

Los residentes se quejan de que jóvenes del centro de menores tutelados esnifan pegamento y realizan hurtos, mientras los trabajadores critican el hacinamiento

Dos adolescentes se saltan la valla del centro de menores tutelados Hortaleza, este miércoles.
Dos adolescentes se saltan la valla del centro de menores tutelados Hortaleza, este miércoles.

Los problemas en los centros de acogida de menores de Hortaleza trascienden sus paredes. Y no es nuevo: desde hace años, los vecinos se quejan de que en los parques hay menores esnifando pegamento y del aumento de la inseguridad. Problemas que han causado tensión vecinal y la creación de grupos de whatsApp con diferentes intenciones. En una comisión de seguridad, algunos asistentes plantearon crear “patrullas ciudadanas”. “Algunos vecinos se han organizado para intentar pegar a los chavales, pero hemos llamado a la policía y lo hemos impedido", señalan desde la plataforma Hortaleza con valores.

La Comunidad de Madrid gestiona dos centros de primera acogida en el barrio de Hortaleza, que distan menos de 500 metros entre ellos: el Isabel Clara Eugenia, para niños de hasta 14 años, y el Hortaleza, que acoge a menores entre 14 y 18. Este último centro está saturado: “Llevamos años diciendo que esto iba a pasar. Durante la crisis se cerraron 300 plazas para menores no acompañados y son justo las plazas que faltan. Si esas plazas estuviesen, no estaríamos así”, explica Ana, trabajadora que lleva desde 2007 en el centro. “Los chavales duermen en colchones y hasta en el suelo”, agrega. Pero algunos prefieren salir y dormir en el parque contiguo, llamado Isabel Clara Eugenia.

En esa zona verde, este miércoles por la tarde, un grupo de seis marroquíes se emboscaba en los arbustos, entre un fuerte olor a pegamento. “¿Nos das una moneda?”, se presentaban los menores. “A nosotros no nos hagas fotos”, agregan a continuación con aires intimidatorios. A pesar de ello, Asraf, Ayub y Mohamed, los tres de 17 años, se sueltan a hablar: “En el centro no nos dan ni dinero ni ropa, siempre llevamos la misma”, se quejan. “Pero nosotros no robamos”, responden antes de ser preguntados.

Los vecinos no opinan lo mismo. Este miércoles por la mañana fue atracada una trabajadora de la Junta Municipal: “Fue uno de los chavales”, contaba a sus compañeros. Felisa, Petra y Marfe, tres señoras mayores del barrio, caminan prevenidas por el barrio: “A dos amigas les quitaron el bolso hace poco. Se juntan tres o cuatro y te pegan un tirón”. Quejas semejantes a las que expresan los comerciantes de varias tiendas cercanas.

Adolescentes que esnifan disolvente

“Las condiciones en las que viven los menores que están en la calle son infrahumanas y no se están atendiendo bien sus necesidades. Algunos esnifan disolvente y están enganchados, se colocan muchas veces y eso les crea agresividad que ha desembocado en episodios de robos y agresiones a vecinos”, dice Ana Hernández, administradora del grupo de Facebook Hortaleza con valores, que reúne a unos 1.500 vecinos.

La Comunidad responde: “Tenemos un programa específico para tratar estos problemas de drogas con estos niños. Pero es una atención voluntaria que exige la entrada a un centro y tiene que existir la voluntariedad del menor”.

“Están todo el día poniéndose de pegamento, duchándose en la fuente y cagando en los matorrales”, dice otro vecino en uno de los grupos que la vecindad tiene —principalmente en Facebook y WhatsApp— para estar al tanto de lo que pasa en el barrio. Los menores copan parte de los mensajes que ahí se escriben.

“Los que vivimos cerca somos los que estamos padeciendo: da miedo recorrer algunas calles. Los responsables de estos menores deberían hacer algo”. Este es el tono de algunas quejas. Otras reclaman actuaciones más agresivas: “Lo que hay que hacer es esperar a que salten e ir rompiéndoles la cabeza a todos esos mierdas”. Para intentar atajar los problemas de seguridad, se creó —a petición de Ciudadanos— una comisión urgente de seguridad. “Algunos de los asistentes, cuatro o cinco, llegaron a plantear la creación de patrullas vecinales, pero quedó en nada”, cuenta la concejal del distrito, Yolanda Rodríguez (Ahora Madrid).

“En el barrio ha habido gente que ha demonizado a los chavales e incluso que ha querido ir a pegarles. Pero también mucho movimiento de colectivos para intentar ayudarlos”, explica Raquel Anula, de la Asociación de Vecinos La Unión de Hortaleza, que apuesta por “exigir responsabilidades a quien tiene la tutela”. Es decir, a la Comunidad de Madrid.

Ana Hernández, creadora del grupo de Facebook Hortaleza con valores (con más de 1.500 seguidores) también conoce casos “de vecinos que se han organizado para pegar a los chavales”: “Fue a mediados de mayo y se usó el WhatsApp. Se organizaron chavales del barrio, menores de edad, y quedaron en la boca del metro de Hortaleza. Nos enteramos y lo pusimos en conocimiento de la policía, que se personó al encuentro. Al final quedó en nada”. Hernández lamenta que “la Comunidad tiene los centros abandonados”.

La Consejería de Políticas Sociales de la Comunidad reconoce que entre los vecinos hay “malestar”. Pero añaden: “Si hay un problema fuera del centro no es responsabilidad nuestra”. Al tratarse de un centro abierto, los menores no están privados de libertad. La Consejería achaca “despunte brutal” tras la llegada de los migrantes del Aquarius. Sin embargo, las denuncias por falta de medios de los trabajadores se repiten desde hace muchos meses.

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