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El presunto parricida de Oza alega enajenación mental para evitar la prisión permanente

“Yo en estado normal no mato a mi hijo”, declara Marcos Miras ante el tribunal con jurado de la Audiencia de A Coruña

Agentes de la Policía Nacional sacan al sospechoso de haber acabado con la vida de su hijo de once años.
Agentes de la Policía Nacional sacan al sospechoso de haber acabado con la vida de su hijo de once años. EFE

El acusado de matar el día de la madre de 2017 a su hijo de 11 años, golpeándolo con una pala metálica en la localidad coruñesa de Oza-Cesuras, ha alegado este lunes ante el tribunal con jurado que no recuerda nada de lo sucedido ese día. “Yo en estado normal no mato a mi hijo”, ha declarado Marcos Miras, insinuando haber sufrido una enajenación mental que le libraría de ser condenado a prisión permanente, como solicitan el Ministerio Fiscal y las acusaciones particulares.

El presunto parricida ha tratado de desmontar la tesis que ha defendido la fiscalía de que el ánimo de venganza hacia su exmujer fue el móvil del crimen, porque, según él, no había motivo para ello porque nunca confesó ser la persona que acabó con la vida de su hijo. “Ese día empezó y terminó el viernes, porque no recuerdo nada de lo sucedido”, alega el acusado. Sin embargo, sí ha recordado que en un momento dado el niño le dijo que no quería verlo más. “Me miró con odio”, ha afirmado, “y algo se estimuló dentro de mí”. Con gesto tranquilo, Marcos Miras ha declarado que durante estos meses ha intentado encontrar una explicación a lo sucedido: “Pero es imposible que conscientemente hubiese hecho eso”.

En otro momento del interrogatorio, el hombre ha responsabilizado a su exsuegro de la relación que había entre él y su hijo, que definió como "desconexión". "Yo no le echo la culpa a mi exmujer porque ella no me impedía ver al niño”, ha incidido. Mientras el fiscal y la acusación particular sostienen que el acusado actuó con “premeditación y venganza”, la defensa ha intentado presentar al presunto parricida como una persona aquejada de múltiples enfermedades psíquicas, como esquizofrenia y trastorno bipolar. Incluso ha apuntado como posible desencadenante de los hechos que el hombre, a veces, no tomaba la medicación que le había prescrito el psiquiatra que le trataba o la mezclaba con alcohol.

Tras Miras ha declarado la exmujer del acusado para incidir que antes del crimen "el niño iba intranquilo a ver a su padre, porque decía que siempre estaba enfadado". "Pero yo traté de tranquilizarlo", ha añadido. También ha asegurado al tribunal que desconocía que su expareja tuviese alguna enfermedad mental, aunque ha admitido que antes de divorciarse del acusado, en 2009, este llegó a casa en alguna ocasión bajo los efectos del alcohol.

Tanto la fiscalía como la acusación particular y popular, ejercida por la Asociación Clara Campoamor y la Xunta, piden prisión permanente revisable para el procesado por un delito de asesinato. A ello, se suman penas que oscilan entre uno y cinco años de cárcel por un delito de lesiones psíquicas a la madre, además de una indemnización de hasta 180.000 euros. Por su parte, la defensa pide la absolución del presunto parricida alegando que padece siete enfermedades psíquicas. Pero en el supuesto de que se le considere finalmente autor de los hechos, solicita como condena alternativa su internamiento en un centro psiquiátrico por eximente completa o una rebaja de la pena con la atenuante de su estado mental.