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Veto a un nuevo parque eólico en la Terra Alta para proteger el águila perdicera

El ave rapaz tiene una zona de nidificación a dos kilómetros al sur de la zona donde se pretendían plantar los molinos

Parque eólico en Lleida
Parque eólico en Lleida

La protección del águila perdicera ha propiciado el veto de un parque eólico en el municipio de Pinell de Brai (Terra Alta). El proyecto dels Brois, que contemplaba la construcción de seis aerogeneradores con una capacidad total de 18 megavatios de potencia, acumulaba trece años de tramitación administrativa pero, finalmente, ha topado con el rechazo del departamento de Territorio y Sostenibilidad, que no ha aprobado la declaración de impacto ambiental.

El parque eólico dels Brois “afectaría al águila perdicera”, expone la resolución del departamento de Territorio, publicada en el Diario Oficial de la Generalitat de Cataluña (DOGC) el pasado 13 de agosto. El ave, una de las rapaces emblemáticas del área mediterránea, ha sufrido una notable regresión hasta verse en peligro de extinción. El animal tiene una zona de nidificación a dos kilómetros al sur de la zona donde se pretendían plantar los molinos y, además, utiliza la planicie donde la Terra Alta limita con la Ribera d’Ebre como lugar de caza y alimentación. “El parque eólico dels Brois es incompatible en su totalidad con el hábitat del águila perdicera”, sentencia el departamento de Territorio.

La tramitación del expediente se alargaba desde el año 2005 y había sufrido varios retoques. El parque estaba inicialmente proyectado por Eolener —que por el camino acabó siendo absorbida por Fercom Eólica— y preveía levantar hasta 11 aerogeneradores en una zona que estaba considerada como compatible por el mapa eólico y donde no imperaba ninguna figura de protección ambiental, pese a estar rodeada de varios espacios de interés natural (PEIN).

En Riba-roja, luz verde a medias

El departamento de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat sí ha dado el visto bueno, parcial, al parque eólico de Riba-roja d’Ebre, un municipio de la comarca de Ribera d’Ebre. El expediente de este proyecto también se remonta a 2005. Copcisa Eléctrica presentó un proyecto para instalar dieciséis molinos de viento. Sin embargo, la Generalitat ve inviable la instalación de nueve de estos aerogeneradores, por ocupar un espacio medioambientalmente frágil. Así, el departamento de Territorio y Sostenibilidad ha decidido reservar la luz verde para un proyecto de parque más pequeño, compuesto de siete aerogeneradores.

La alcaldesa de Pinell de Brai, Eva Amposta (Entesa pel Pinell) valora con cautela la decisión de la Generalitat porque dice desconocer los detalles del proyecto: “Nuestro equipo no estaba en el gobierno cuando empezó la tramitación. He buscado los planos en el Ayuntamiento pero no hay ni rastro”. En 2005 en Pinell de Brai gobernaba Convergència. De hecho, la resolución de Territorio recoge que en la fase de exposición pública fue el consistorio de Miravet, un municipio vecino a Pinell de Brai, el que presentó alegaciones, arguyendo que los molinos generarían un impacto ambiental negativo porque empañarían la estampa del esplendoroso castillo templario.

La Terra Alta acumula una alta concentración de infraestructura eólica, un hecho que genera cierto malestar en pueblos de la comarca. “Los parques eólicos se tienen que instalar donde sopla viento de calidad”, expone Jaume Morrón, gerente de EolicCat, la asociación eólica de Cataluña. Morrón lamenta que el bloqueo dels Brois es solo una nueva muestra de la “parálisis” que sufre el sector. “En los últimos cinco años toda la energía eólica instalada en Cataluña ha sido un molino de 2,35 megavatios en el Anoia”, resume.

Morrón alerta, además, de que la inacción compromete seriamente los planes de la Generalitat, plasmados en la Ley de Cambio Climático, para lograr que en el año 2030 el 50% de la energía que se consume en Cataluña provenga de fuentes alternativas. “Lo dice una ley aprobada por el Parlament y que está vigente y en vigor. Esta no la ha tumbado el Tribunal Constitucional”, señala. Según EolicCat, para alcanzar el objetivo fijado, hasta 2030 haría falta instalar 300 megavatios de eólica cada año. Un reto mayúsculo, más si cabe si se tiene en cuenta que sería necesario desplegar una potencia similar de fotovoltaica. ¿La alternativa? “Ampliar las nucleares o comprarle la electricidad a Francia”, resuelve Morrón.