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Las múltiples huellas de Josep Lluís Mateo

La galería Joan Prats acoge la primera exposición del arquitecto a partir de nueve de sus proyectos

Maquetas, bocetos y fotografías de obras del arquitecto Josep Lluís Mateo en la galería Joan Prats.
Maquetas, bocetos y fotografías de obras del arquitecto Josep Lluís Mateo en la galería Joan Prats.

Hay arquitectos que concentran su labor en la construcción de edificios de viviendas, otros en el crear nuevas oficinas y unos terceros en urbanizar grandes espacios o hacer equipamientos comerciales. Pero hay profesionales de la que está considerada la primera de las artes que hacen de todo porque consideran que su actividad no tiene porque centrarse en un solo modo de construir. Es lo que le pasa a Josep Lluís Mateo (Barcelona, 1949), uno de los arquitectos mas internacionales del panorama catalán, que lo mismo urbaniza, y da nueva vida, a un pueblo medieval como el de Ullastret, (Alt Empordà), construye una zona deportiva en la Universitat Autónoma de Barcelona, diseño y planifica un nuevo distrito de negocios (y alguno de los edificios) de 50 hectáreas en Niza y levanta un complejo de viviendas tan original como las del muelle de Borneo en Ámsterdam.

De todas esas obras, y de algún proyecto que no ha llegado a realizarse, habla la exposición Fooprints (huellas), que puede verse en la Joan Prats de Barcelona, que coincide en ser la primera exposición de la obra de Mateo y la primera de arquitectura de esta galería en sus 40 años de vida. En la muestra pueden verse nueve trabajos de Mateo, que muestran su proceso creativo, su huella y su forma de entender la arquitectura a partir de maquetas (pequeñas esculturas), fotografías, videos, esbozos y croquis, además de estudios, como el sorprendente y psicodélico de corrientes de aire y temperatura para un edificio en Niza, que dejan claro la idea primigenia y lo complejo de la creación arquitectónica.

Inconexos entre sí aparentemente, el arquitecto, que se desnuda para mostrar su forma de trabajar, minuciosa y detallista, expone elementos que aparecen repetidos en varios de sus trabajos. Son los nexos de unión que dan carácter a su arquitectura, siempre moderna. “A mí me interesa pensar los proyectos, que son siempre invenciones, a partir de momentos iniciales, únicos, que yo no veo como series, aunque en algún caso sí hay relaciones entre proyectos o ideas”, reconoce Mateo, al que, sin embargo, le interesa potenciar lo que tiene el proyecto de específico, más que lo que tienen en común todos ellos.

Comprar maquetas o bocetos

Fotografías, algunos de los bocetos y maquetas estarán a la venta (estas últimas a partir de 500 euros) en la exposición que este jueves acogerá una mesa redonda entre el arquitecto Josep Lluís Mateo en la misma galería Joan Prats (calle Balmes, 54, a las siete de la tarde).

Será un debate sobre su arquitectura y su obra y contará con la presencia de Rafael Argullol, Gloria Moure y Francis Rambert. La mesa redonda la moderará la directora de la galería, Patricia de Muga, que también es arquitecta.

Entre los proyectos que presenta no realizados: el centro de arte parietal de Lascaux, después de quedar en segundo lugar, que muestra otra de sus características: la comunión entre edificio y su entorno y su compromiso con la tradición y la modernidad. En Barcelona, Mateo es autor de edificios como el Centro de Convenciones Internacional de Barcelona, en la zona del Fórum, del que la exposición permite ver cómo evolucionó su fachada hasta acabar siendo metálica; la remodelación del mercado del Ninot y la sede de la nueva Filmoteca de Cataluña, convertida en todo un símbolo de la regeneración urbanística del Raval.

Proyectos de 12 años

Fuera, algunas de las obras destacadas con la sede central del Deutsche Bundesbank en Chemnitz (Alemania), uno de sus edificios más internacionales. En la exposición puede verse la copia de un dibujo que compró el MoMA de San Francisco; el edificio de oficinas La Factory, en París, el Centro de Cultura Contemporánea de Castelo Branco (Portugal), una especie de ovni que sobrevuela la plaza (un proyecto que tardó 12 años en poder materializar) y un edificio de viviendas comunitarias de Toulouse; con una cubierta en blanco y negro cuyos ladrillos también pueden verse en la muestra.

En la exposición destacan las enormes e impactantes fotografías de algunos autores que han tenido la obra de Mateo ante sus objetivos. Como Aldo Amoretti, Gabriele Basilico, Jordi Bernadó, Ferran Freixa, Albert Masias y Xavier Ribas, entre otros, que con su imagen dan una nueva visión de la obra de Mateo. Como la de Adrià Goula que muestra al mercado del Ninot, en plena intervención, flotando en el aire, y que permite verlo como una especie de catedral de hierro.