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Un terremoto de 4,1 grados en Monterroso se deja sentir en el centro de Galicia

El ruidoso seísmo a 12 kilómetros de profundidad se salda sin daños pero provoca un aluvión de llamadas

El Instituto Geográfico Nacional ha detectado un seísmo de 4,1 grados de intensidad en la escala de Richter y que se ha producido a las 02:28 horas de esta madrugada al sureste del municipio de Monterroso, en la provincia de Lugo, sin que se hayan reportado daños personales ni materiales. El terremoto, con epicentro a 12 kilómetros de profundidad, se ha sentido en varias poblaciones de la zona, como la localidad de Taboada, donde en una escala de 1 a 10, se ha percibido con un nivel cuatro.

Asimismo, aunque con menor intensidad, el seísmo se ha notado en Arzúa, Teo, Chantada, Lugo capital, Santiago de Compostela, Sarria, Tui y Vilalba, de acuerdo a la información recopilada por el Instituto Geográfico Nacional, que está no obstante revisando los datos y podría modificar a la baja la magnitud del seísmo estimada inicialmente.

Según informan a Europa Press en la Red Sísmica Nacional, se han registrado un total de 23 terremotos en esta misma zona desde el 21 de agosto de 2017, aunque sólo tres fueron percibidos por la población y han tenido lugar en los últimos días: El 2 de agosto, el 10 de agosto y el que se ha producido este martes. Tras producirse el temblor, el Centro Integrado de Atención ás Emerxencias (CIAE) 112 Galicia recibió unas 400 llamadas de vecinos de Monforte, Guntín, Antas de Ulla, Cospeito, Oroso, O Saviñao y A Estrada, que aseguraron sentir cómo se movía el suelo sin que se llegaran a producir daños personales ni materiales.

El teniente de alcalde de Monterroso, Marcelino Vázquez, asegura que se ha saldado “sin daños, ni incidencias”. “Según los del Grupo de Emerxencias Supramunicipal, los vecinos llamaron principalmente de Monterroso, y también de otros concellos limítrofes, y todos estaban preocupados por sí tenían que salir de las casas o permanecer dentro, en definitiva, qué medidas tomar", relata el edil. Se oyó “un fuerte estruendo”, sigue Vázquez, según los miembros del GES “parecía que les andaban robando la maquinaria del ruido que producía”. No hay un precedente, en cuanto a intensidad, desde que en Becerreá, en mayo de 1997, se producía un seísmo que superaba los cinco grados de intensidad (5,1) en la escala Ritcher y llegó a sentirse en diferentes puntos de la provincia de Pontevedra.

“No sabemos qué pasa", se pregunta el teniente de alcalde, "antes era la zona de Triacastela, pero ahora se debió de venir algo para aquí. Debieron cambiar las estructuras de la tierra y tenemos los epicentros más cerca”, trata el político de buscar una explicación a este seísmo que se ha traducido “más en un susto” que en un hecho con consecuencias que lamentar.