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El circo contemporáneo rompe moldes

Veranos de la Villa muestra las nuevas artes circenses con una compañía madrileña de acróbatas compuesta por siete mujeres y un hombre

Los integrantes de la compañía circense Faltan 7.
Los integrantes de la compañía circense Faltan 7.

El circo siempre ha formado parte del ADN social y cultural de los madrileños. Si echamos la vista atrás podremos recordar las míticas veladas del Circo Price, instalado entonces en la plaza del Rey, o el grandioso Circo Atlas de los hermanos Tonetti, que plantaba su carpa en las inmediaciones de la plaza de Castilla. Más tarde llegaron las maratonianas sesiones del Circo Ruso de Ángel Cristo y el más rompedor Cirque du Soleil.

“En estos últimos años ha habido una gran evolución dentro del circo”, explica el madrileño Javier Jiménez, presidente de la Asociación de Malabaristas y fundador de Carampa, una de las escuelas más innovadoras dentro de este particular universo. “Desde Carampa ofrecemos una formación integral, lo que incluye técnicas circenses (equilibrios, malabares, mástil), danza, teatro, historia del circo... También buscamos intercambios con las principales escuelas de Europa para mostrar las diferentes maneras que existen hoy día de hacer circo”, añade Jiménez.

Ocho de sus antiguos alumnos, asociados bajo la compañía Faltan 7 —formada por siete mujeres y un hombre—, participan el domingo en las veladas que los Veranos de la Villa han querido dedicar al mundo del circo y la danza. “Estas actividades están dirigidas a toda la familia y presentan unas cualidades muy versátiles a escala del imaginario callejero”, cuenta Maral Kekejian, directora artística de los Veranos de la Villa, sobre esta propuesta que se desarrollará, a partir de las 20.30, en el parque forestal de Valdebernardo. La pieza que van a presentar lleva por nombre Express y es un vivo ejemplo de las posibilidades que ofrece el nuevo circo. “El espectáculo combina multitud de técnicas (báscula, equilibrios, verticales)”, apunta Mónica Suárez, una de las integrantes de la compañía y cuyos referentes hay que buscarlos en personajes como Charles Chaplin y Buster Keaton. Se trata de una obra cargada de humor sobre una agencia de mensajería en la que los paquetes y hasta los empleados vuelan de un lado para otro.

“Todas las chicas hacemos portes acrobáticos, lo que no es muy habitual. Lo normal es que sea el hombre el que se encargue de sostener a la mujer”, destaca Suárez. La compañía, que cuenta con miembros de Israel, Italia, Irlanda y España, tiene pensado juntarse en Madrid de forma más estable a partir de octubre para seguir entrenando un tipo de formato que juega con el teatro y el humor del clown.

El mundo del circo está cambiando a pasos agigantados en España. Sin embargo, los recursos que se destinan a su formación y visibilidad aún son insuficientes si los comparamos con los que se realizan en países como Suecia o Francia. “Muchos de nuestros alumnos, que vienen de fuera de España, tienen que marcharse de aquí en cuanto terminan porque hay menos posibilidades de seguir practicando”, reivindica Jiménez, que lleva más de tres décadas dedicándose a los malabares y las marionetas, donde ha sido todo un referente moviendo Los guiñoles de Canal + y Los Lunnis.

Esta nueva visión del circo busca un compromiso más cercano con la creación y la innovación, muy similar al que practican escuelas europeas. Por este motivo, no resulta extraño que también en la jornada dominical, junto a Faltan 7, se presente una de las compañías de danza más rompedoras del panorama madrileño: Larumbe, que tiene actualmente su sede en Coslada gracias al programa de residencia artística cofinanciado por la Comunidad.

Estilo callejero

La compañía nació en 1996 de la mano de Juan de Torres y Daniela Merlo. “La producción que mostramos tiene la peculiaridad de que está adaptada a la calle y junta tres obras centradas en el cuidado del medio ambiente”, advierte Merlo, codirectora de Larumbe Danza y responsable de una de las coreografías. En la actualidad se encuentran también de gira por Corea y China con una función que experimenta con el mapping y el 3D. “Somos investigadores. Siempre nos ha gustado utilizar las nuevas tecnologías en los espectáculos de danza. No es algo que haga mucha gente en España”, añade Merlo.

El compromiso de Veranos de la Villa con las artes escénicas es claro, como puede verse en su programación. A la velada del domingo hay que sumar la del próximo 26 de agosto, con los andaluces Lanordika, merecedores del Premio Lorca del Teatro Andaluz al mejor espectáculo de calle 2018, y los franceses Cirque Exalté, que homenajean el Horses de Patty Smith entre acrobacias y trapecios volantes.

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