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Sánchez y Colau se movilizan para tratar de evitar el acoso al Rey

El acto ha sido diseñado para dar todo el protagonismo a las víctimas

El mosaico de Miró en La Rambla se empezó a llenar de flores desde primera hora del jueves,
El mosaico de Miró en La Rambla se empezó a llenar de flores desde primera hora del jueves,

Todo en el acto de hoy en Barcelona, un año después del atentado de Las Ramblas, ha sido diseñado para dar el protagonismo a las víctimas y evitar en lo posible un abucheo o acoso al Rey. El objetivo es lograr que nada empañe una jornada de duelo y recuerdo de los fallecidos. El Gobierno de Pedro Sánchez y en especial el ayuntamiento de Barcelona, dirigido por Ada Colau y organizador del acto, se han movilizado para lograr un perfil muy bajo de los políticos y evitar escenas similares a las del año pasado, cuando el Rey vivió momentos de gran tensión.

Las imágenes del año pasado, con el Rey rodeado de banderas independentistas y abucheado e insultado por varios ciudadanos en plena Plaza Catalunya, marcaron uno de los momentos más delicados del reinado de Felipe VI. Ninguno de los protagonistas ha olvidado ese tenso momento. Los Reyes, acompañados por el presidente Sánchez, el president de la Generalitat, Quim Torra, y la alcaldesa, Ada Colau, vuelven a ese mismo lugar hoy y todas las alertas políticas están activadas.

Protesta de los CDR a un kilómetro del acto

Solo los denominados Comités de Defensa de la República (CDR) y la CUP mantienen la idea de hacer coincidir la protesta contra Felipe VI y el acto en recuerdo de las víctimas. Lo harán 1,2 kilómetros del monarca, en el comienzo de la Rambla, junto al monumento a Colón, bajo la pancarta “Sus guerras, nuestros muertos”. Será a las 10 de la mañana. A las 19.00, en la plaza Catalunya, habrá una marcha silenciosa, mucho después de que la abandone el Rey.

Desde hace semanas, ante la posibilidad de que se repitiera una escena así, el Gobierno y la Casa Real han trabajado con el Ayuntamiento de Barcelona, organizador del acto, para minimizar en lo posible ese riesgo y lograr un acto tranquilo, solemne y centrado en las víctimas. Nadie se anima a dar garantías, pero el esfuerzo silencioso de varios dirigentes ha sido muy notable y las diferencias logísticas con el año pasado muy significativas. La alcaldesa, que entendió rápidamente la necesidad de evitar escenas como las del año pasado, según las fuentes consultadas, ha ayudado en todo. Ella misma se encargó ayer de dar cuenta de esas gestiones. El Ayuntamiento, explicó, ha trabajado “con mucha atención durante los últimos meses” para que las víctimas “sean las únicas protagonistas”.

Todos los servicios de protocolo de las tres instituciones están muy pendientes de cada detalle y han aprendido la lección del año pasado. Como principal novedad, el acto será muy breve y estático, sin paseos de los Reyes. No habrá discurso de ninguna autoridad política, solo de la periodista Gemma Nierga. Y tanto los Reyes como el presidente y los ministros del Interior y de Justicia, que le acompañarán, estarán únicamente en el acto de Plaza Catalunya detrás de las víctimas y llegarán allí directamente en vehículos, por lo que se evitará cualquier paseo y no estarán ni en el Ayuntamiento a primera hora ni en Las Ramblas. El año pasado los Reyes estuvieron en los hospitales, depositaron flores en La Rambla, y finalmente acudieron a la enorme manifestación en Plaza Catalunya, el momento más tenso.

Una de las claves políticas está en que la organización del acto es responsabilidad política exclusiva del Ayuntamiento, mientras la Generalitat, que mantiene un fuerte enfrentamiento con el Rey y ha asegurado que no lo invitará a ninguno de sus actos, acude a la cita pero no la organiza. La Generalitat ha programado su propia agenda de conmemoración, especialmente volcada en los actos en Ripoll, Alcanar y Cambrils. El president Torra hará una declaración institucional antes del acto en Plaza Catalunya. En esta línea de rebajar la tensión, el consejero de Interior, Miquel Buch, pidió ayer que “cualquier debate político debe quedar al margen durante los homenajes del 17A". “Ya habrá espacios, días y momentos suficientes para tener los debates que hagan falta".

Incluso los sectores más radicales del independentismo han tomado decisiones que facilitan que sea un acto tranquilo, aunque a la vez muestran su distancia con el Rey. Ni la Asamblea Nacional Catalana (ANC) ni Ómnium Cultural acudirán formalmente al acto como rechazo al jefe del Estado, aunque sí irán algunos de sus dirigentes. Sí asistirán representantes de todos los partidos políticos, menos la CUP.

Mientras, el líder del PP, Pablo Casado, exigió al Gobierno, al Ayuntamiento de Barcelona y a la Generalitat, que no toleren “ningún ultraje, ni agresión verbal al jefe del Estado”. Todas las miradas estarán puestas en el monarca, pero los esfuerzos previos y la actitud de todos, incluida la Generalitat, apunta que será un acto muchísimo más tranquilo.