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La suciedad en Ciutat Vella abre un nuevo frente a Colau

La oposición reprueba por tercera vez a Colau por la crisis con el ‘top manta’

Top manta' en el Port Vell de Barcelona.

Caminar por el distrito barcelonés de Ciutat Vella es una verdadera carrera de obstáculos en la que hay que sortear, turistas, bicicletas, manteros... y toneladas de suciedad. La falta de higiene no es novedad, el Consistorio diseñó en septiembre un mapa donde figuraban los 863 puntos más sucios de la ciudad. Una acumulación de bolsas de basura, excrementos y, en definitiva, inmundicia localizada en diferentes calles de la capital catalana. En Ciutat Vella se concentran 119 puntos— más del 13% de todos los puntos detectados en la ciudad— en cuatro kilómetros cuadrados.

Pese a las campañas de sensibilización, las calles siguen sucias. La presidenta de la Federación de Asociación de Vecinos y Vecinas de Barcelona (FAVB), Ana Menéndez, considera que gran parte del problema de la suciedad está causado por el turismo. “Los visitantes utilizan de forma masiva las calles saturándolas de suciedad. Lo peor es que no abonan una tasa turística suficiente como para pagar el gasto que generan junto con las molestias”, considera Menéndez.

Desde la sección de limpieza de Barcelona de CGT apuntan a que la empresa que se encarga de la limpieza de Ciutat Vella, FCC, echa mano de eventuales durante los meses de verano para afrontar el trabajo pero se encuentran con un problema añadido: “FCC sabe que la contrata finaliza en 2019 y los materiales no están en las mejores condiciones. Los camiones hay veces que tienen que pasar tres veces la ITV. Los vehículos que recogen las hojas ya ni absorben”, asegura un líder sindical que prefiere mantener el anonimato.

BComú ha intentado en varias ocasiones, sin éxito, tener los apoyos en el pleno para convocar el concurso de la próxima contrata de limpieza, hasta 2027.

Pero la suciedad es solo un problema más de Ciutat Vella. De hecho, después de que la semana pasada un grupo de manteros agredieran a un turista en plaza Catalunya se abrió una nueva crisis a la que se sumaron los narcopisos, la suciedad y la inseguridad. Una colección de problemas que tienen como escenario Ciutat Vella y que ha costado esta mañana a la alcaldesa la tercera reprobación desde abril.

Toda la oposición —con excepción de la CUP— se ha unido para criticar las políticas de BComú en materia de seguridad y pidió la dimisión de Ada Colau. El concejal del PDeCAT Raimond Blasi afirma que la primera edil nunca ha contado con el apoyo de la Guàrdia Urbana y critica el papel de Laia Ortiz como alcaldesa accidental — se dirigió a ella como “alcaldesa accidentada”— exigiendo refuerzos a los Mossos. “La ciudad está viviendo una sensación de desgobierno, de ruina total”, denuncia. “La seguridad se les ha ido de las manos. Hace un año hablábamos de turismofobia, algo que no se ha solucionado. No han cumplido los compromisos en la lucha contra los narcopisos, exigimos los acuerdos de la mesa del top manta. No hay soluciones sencillas pero ustedes hacen de pirómanos y bomberos a la vez. Barcelona no necesita una salvadora ególatra sino un equipo de personas trabajadoras”, concluyó.

La líder municipal de Ciudadanos, Carina Mejías, califica la gestión de la alcaldesa como un fracaso: “Vivimos un desgobierno. ¿No ven el desborde del top manta? ¿Y la violencia del Raval? Los gobernantes serios se ponen al frente de la crisis. La Guàrdia Urbana ha alertado de que la situación no es segura, los vecinos de la Barceloneta se han organizado para explicar que hay cosas que no se pueden hacer. En el Born los empresarios pagan la seguridad. Los gremios se organizan contra el top manta… ustedes crean más problemas de los que solucionan”.

Alfred Bosch ha sido especialmente duro con la gestión de Bcomú. “Colau ha abandonado la ciudad a su suerte”, sostuvo. El líder de ERC mantuvo que desde los partidos de izquierdas debe defenderse la seguridad pública. “Barcelona acabará convirtiéndose en la narcocapital de Europa”, denuncia.

Montserrat Ballarín, del PSC, ha obviado que hasta hace unos meses los socialistas eran socios de gobierno de Bcomú. Ballarín ha calificado de “irresponsable” no condenar la turismofobia y ha asegurado que la alcaldesa está en “todos los lugares menos donde hay problemas”.

El PP ha votado a favor de la reprobación pese a no haber sido de los partidos impulsores ya que consideran que la Generalitat también es responsable de los problemas de seguridad de la ciudad. Alberto Fernández Díaz recordó al resto de grupos de la oposición algunas propuestas y políticas que no han mejorado la situación de Ciutat Vella. “La inseguridad no hace vacaciones”, ha alertado.

La CUP no ha participado en la comisión alegando que se trata de un “acto de precampaña electoral que no tiene ninguna intención de incidir en las condiciones de vida de las vecinas”.

La alcaldesa accidental, Laia Ortiz, respaldada por el tercer teniente de alcalde, Jaume Asens, la concejal de Ciutat Vella, Gala Pin, y el concejal de presidencia Eloi Badia junto con el comisionado de seguridad, Amadeu Recasens, ha condenado la agresión al turista y ha asegurado que el gobierno de Bcomú “trabaja para garantizar la convivencia”. Ortiz ha culpadó a la oposición de crear una “alianza contra Barcelona” y ha calificado las críticas de “ataques electoralistas”. También ha recordado que los principales problemas de la ciudad son el acceso a la vivienda, la masificación y el paro. Criticó a Mejías por denunciar los problemas de la ciudad haciendo “tuits desde la playa”; a Bosch le afeó el hecho tratar Barcelona como una “narcocapital” y subrayó que el “PSC ha pasado de decir que Barcelona es una ciudad solvente a decir que es un caos”. La alcaldesa accidental ha recordado al PDeCAT: “Ustedes multiplicaron por cuatro el número de pisos turísticos en la Barceloneta”.

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