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Seguridad privada en Barcelona para luchar contra los ‘lateros’

Los restauradores denuncian que los ambulantes acceden a sus negocios para ofrecer bebidas o productos falsificados al margen de tributos y obligaciones

Alfonso L. Congostrina
La playa de la Nueva Icaria de Barcelona.
La playa de la Nueva Icaria de Barcelona.MASSIMILIANO MINOCRI

Los empresarios de restauración del paseo del Born, los de la zona de discotecas del paseo Marítimo y los chiringuitos de las playas barcelonesas han contratado vigilancia privada para disuadir conductas “impropias” en sus locales y en las terrazas de estos. Los controladores, sobre todo, “marcan y desgastan” a los lateros y manteros que hacen el agosto con los supuestos clientes de estos empresarios. Los restauradores denuncian que los ambulantes no tienen escrúpulos en acceder a sus negocios o a las inmediaciones de estos y ofrecer bebidas o productos falsificados al margen de tributos y obligaciones.

Josep Carbonell tiene la concesión de tres chiringuitos en las playas de Sant Sebastià, Nova Mar Bella y Bogatell. Hace años que se dedica a la restauración y denuncia que cada vez es más complicado “ganarse la vida”. “El problema principal que tenemos es que el Consistorio está continuamente limitándonos el espacio mientras vemos como las mafias de mojiteros actúan impunes en las playas a costa de nuestros clientes”.

El Ayuntamiento de Barcelona ha dado la concesión a 15 chiringuitos esta temporada de playas. Solo tres de ellos no disponen de servicio de hamacas y sombrillas. El cliente contrata el alquiler de estos artilugios en el chiringuito y, además, como la zona de hamacas está junto al bar, los camareros pueden servir comida y bebida mientras turistas y vecinos toman el sol. “Hemos tenido que contratar vigilantes porque los mojiteros accedían a nuestra zona y se ponían a vender bebida a nuestros clientes. Si les decías algo se ponían violentos y no nos ha quedado otra elección que contratar seguridad”, sostiene Carbonell. El empresario asegura que en las zonas donde el chiringuito no está aparejado a una concesión de hamacas es todavía más conflictivo. “En teoría nosotros podríamos ofrecer nuestros productos a los clientes que están frente al chiringuito. Hemos desistido porque las mafias de vendedores nos tienen atemorizados. Es una verdadera competencia desleal que encima es insalubre y peligrosa y está lejos de cumplir los controles sanitarios que nos exigen”, subraya. “Estamos trabajando ahora con el Ayuntamiento y la Guardia Urbana para poder tener nuestra propia seguridad y así preservar nuestros negocios y también ayudar en la lucha contra los carteristas y los delitos que se realizan en nuestras playas”, recalca Carbonell.

Los manteros comienzan a alquilar sombrillas en la playa

El gobierno de Ada Colau no renovó en 2017 las concesiones de tumbonas y sombrillas de las playas de Sant Miquel y Sant Sebastià. La intención era que los bañistas fueran recuperando poco a poco metros de arena de la zona del litoral. Esta temporada de playas de 2018 el gobierno de BComú no se atrevió a eliminar del todo el servicio, aunque sí lo redujo en el barrio de la Barceloneta. Los empresarios de los chiringuitos denuncian que, mientras a ellos se les ha eliminado la posibilidad de explotar económicamente hamacas y sombrillas, los vendedores ambulantes ilegales han descubierto un verdadero “nicho de mercado” y ya no solo venden mojitos, sangría, latas, comida y pareos sino que alquilan sombrillas. EL PAÍS ha comprobado como los vendedores alquilan estos parasoles a entre seis y cinco euros la hora en la playa de Sant Sebastià y en la de Sant Miquel. Precisamente, donde fue eliminado el servicio.

Hace un par de semanas que la empresa de vigilancia Blau Control se encarga de realizar una función de control del paseo del Born. Uno de los responsables de la empresa, Marcelo Sánchez, asegura que todo comenzó cuando una docena de locales contactó con Blau Control por las problemáticas que encontraban cada fin de semana en las puertas de sus establecimientos. “Ahora realizamos en el Born labores de lo que nosotros llamamos agentes cívicos. Nuestra función es disuasiva. Si estamos allí nosotros, los lateros no acceden, no ofrecen su mercancía a los clientes de nuestros locales y mantenemos la zona pacificada”, argumenta Sánchez. Los vigilantes de Blau Control solo velan por esta arteria de ocio los viernes y sábados que es cuando más gente acude a los locales.

La concejal de Ciutat Vella, Gala Pin, sostuvo ayer que el Consistorio es favorable a estas iniciativas ya que no se “solapan con las funciones de la Guardia Urbana”. Obviando que los empresarios han contratado seguridad para luchar básicamente contra los lateros, Pin señaló que es una buena noticia para los vecinos que el sector turístico busque contener las molestias.

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La iniciativa de los empresarios del Born es similar a la que en 2017 pusieron en marcha siete empresas que contrataron vigilantes para realizar patrullajes en la zona del paseo Marítimo de la Barceloneta para acabar con las molestias no solo de los lateros sino también del ruido y de la prostitución.

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