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La periferia presume de vida en la calle

Investigadores de la UAB mapean la vitalidad urbana de Barcelona

Mapa de vitalidad, según un estudio de la UAB
Mapa de vitalidad, según un estudio de la UAB

Hay vida más allá de La Rambla, Ciutat Vella y la Sagrada Familia. Así lo ha constatado un estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), que ha mapeado la vitalidad urbana de la capital catalana y su área metropolitana. Además del casco histórico, los barrios de la periferia de la ciudad, como la Rambla Prim de Sant Martí o la Via Júlia de Nou Barris, también presumen de una intensa vida en la calle. “Estos dos puntos de la ciudad fueron rediseñados antes de los Juegos Olímpicos y en los proyectos urbanísticos se tuvieron en cuenta aspectos largamente demandados por los vecinos. Quizás este hecho explica en buena parte el éxito obtenido al dotarlos de vida en la calle”, apunta la investigadora Carme Miralles.

El estudio sigue las teorías de la activista urvana norteamericana Jane Jacobs. A través del análisis de datos censales y catastrales, la investigación mide seis variables que ponen el foco en los atributos de las ciudades tradicionales mediterráneas o los tejidos urbanos según la lógica moderna de la construcción de las ciudades. “El índice JANE nos permite entende que la manera de construir y diseñar las ciudades puede resultar en entornos con niveles de vida en la calle muy diferentes”, agrega el investigador Xavier Delclòs.

El mapa de Barcelona según el índice JANE revela una columna vertebral de vitalidad que sube desde el centro de la ciudad hasta el barrio de Gràcia. Hay otro corredor de vitalidad en la frontera nordeste de L’Hospitalet de Llobregat y un tercero que se bifurca hacia los distritos deHorta-Guinardó y Sant Andreu. Los centros de Santa Coloma y Badalona también gozan de alta vitalidad en la calle.

Las zonas con índices más bajos de vida urbana están en la zona de la Vila Olímpica o el 22@. "Habría que analizar en profundidad qué condiciones faltan en estos proyectos específicos para poder generar la variedad necesaria para que sean espacios no solo para vivir, sino también para vivirlos", señala Miralles. También hay carencias en la periferia, “donde hay numerosos edificios aislados, legado del crecimiento urbano en los años 60 y 70”, apunta el estudio.