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Sanidad formará a profesionales y familiares en cuidados para pacientes con daño cerebral

Uno de los objetivos es informar a los seres queridos del paciente y que le ayuden de la forma adecuada

El consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Enrique Ruiz Escudero, y miembros de la Fundación Dacer durante la firma del acuerdo.
El consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Enrique Ruiz Escudero, y miembros de la Fundación Dacer durante la firma del acuerdo. Europa Press

Cuando alguien sufre un daño cerebral repentino (por un ictus, un accidente de tráfico, un tumor...), la mayoría de las veces hay cerca de él un familiar desesperado que ve la nueva realidad de su ser querido y que no sabe cómo proceder para cuidarlo de la forma adecuada. Algo tan sencillo como darle de comer, no lo es tanto cuando hay una boca torcida tras un ictus.

Lorena Rodríguez, de 43 años, terapeuta en la clínica privada Dacer, se percató de la desesperanza de los familiares en los hospitales y de la falta de conocimiento de los enfermeros a la hora de tratar a estos enfermos con secuelas motoras, cognitivas, sensoriales, de comunicación... que le convierten en alguien a quién les cuesta reconocer. "Los familiares están perdidos, todo ha cambiado de golpe y no saben qué hacer para recuperar la sensación de control", informa Rodríguez. "Pasan horas de sufrimiento en blanco, en las que además el paciente no recibe la estimulación que su cerebro necesita para volver a organizarse y recuperar su calidad de vida".

Así que empezó a dar, por su cuenta cursos a las familias que asistían a familiares en la sexta planta del hospital Clínico. Ahora, seis años más tarde, la Fundación Dacer ha firmado un convenio con la Comunidad de Madrid para que forme al personal sanitario que trata a estos enfermos en la región y puedan adaptarse a sus necesidades. Luego, ellos mismos podrán formar a las familias para que los traten de la forma adecuada.

José Egido, el jefe de neurología del hospital Clínico afirma que es “muy importante llenar el vacío que hay en los hospitales en este aspecto”, comenta. “Nadie se ocupa de contarle a las familias como pueden colaborar en el proceso de rehabilitación del familiar. Que nuestro proyecto piloto se generalice en la región me parece un beneficio en la equidad, que traten a los familiares bien independientemente del hospital en el que caigan”.

El cerebro es plástico y tiene la capacidad de reorganizar sus conexiones sinápticas y compensar las zonas dañadas pero este proceso debe ser estimulado y guiado de forma precoz e intensiva para que sea eficaz. Por eso, la forma en la que la familia y el personal sanitario se relaciona con los pacientes es esencial. Si lo hacen de forma organizada, siguiendo pautas sencillas, pueden ayudar a sentar las bases para la reorganización de las funciones motoras y sensoriales, la comunicación, la deglución segura y las funciones cognitivas.