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Brochazos de flamenco

El pintor Domingo Zapata convierte en un espectáculo callejero la restauración de su menina

El pintor Domingo Zapata restaura la Menina que había creado junto al Museo Nacional Reina Sofía.
El pintor Domingo Zapata restaura la Menina que había creado junto al Museo Nacional Reina Sofía.

Suenan acordes de guitarra. Un joven esbelto y con el pelo recogido taconea junto a una escultura inmaculada. La multitud se agolpa a las puertas del Museo Reina Sofía, pero esta vez el espectáculo está en la calle. El pintor Domingo Zapata toma el pincel y comienza a dar color a la figura al son de la música flamenca. “Me gusta tener mi propia banda sonora”, explica entre risas el artista mallorquín. Acaba de llegar desde Roma, donde ha pintado una obra junto al papa Francisco, para restaurar su menina, que fue vandalizada hace semanas. La figura es una de las 84 creaciones diseñadas por Antonio Azzato que se reparten por la capital.

Zapata, afincado en Manhattan y bautizado por el New York Post como el Andy Warhol español, había anunciado hace días que ayer reinterpretaría su obra, ubicada en la plaza de Juan Goytisolo. Lo que nadie podía imaginar es que convertiría su trabajo en una improvisada performance en la que participaron además el cantaor Rafita de Madrid y el bailaor Rafael Amargo.

La menina continúa llamándose La vida es sueño, pero los colores fríos dieron ayer paso a otros más alegres. “La diferencia es que la obra original la hice en un taller. En la calle uno siempre se contagia del ambiente y se expresa diferente”, señaló el pintor, una referencia en Hollywood.

El título es un homenaje a Calderón de la Barca, un autor que le recuerda a Madrid. Con él trata de lanzar un mensaje: “A veces nos preocupamos por muchas cosas y dejamos escapar los detalles. Tenemos que ser nosotros mismos y vivir nuestros sueños porque la vida es corta”. Zapata se toma un descanso para fumar. Coge el cigarrillo con delicadeza, sin importarle tener las manos manchadas de pintura: cian, amarillo y magenta, los colores primarios. Desde este lunes envuelven su onírica menina. Está minada de corazones y animales, que deambulan por el torso de la figura. “En apenas dos horas ha hecho un trabajo fabuloso”, reconoce Eva Ramos, una administrativa que se ha escapado de la oficina para ver in situ esta restauración, aunque reconoce que no ha acudido a la decena que se han producido antes.

Carlos Fernández viene expresamente desde Barcelona para admirar el trabajo de Zapata. Aprovecha para pedirle un dibujo que se va a tatuar en la pierna. Otros, como María López, pasaban por la zona: “Iniciativas así dan mucho realce a la ciudad”. Permanece inmóvil durante un buen rato. Luego, como casi todos los presentes, pide hacerse fotos con los protagonistas. “Quiero que me beses”, se atreve a cantar Amargo, mientras Zapata le encaja una chaquetilla de torero que rediseña con trazos sinuosos y colores llamativos. “La voy a exponer en la HG Contemporary (Fernando el Santo, 3), donde el miércoles inauguro una exposición junto a Alejandro Sanz”, dice el artista.

“Las meninas han colmado las expectativas. El éxito se ve en las calles. Todo el mundo quiere hacerse fotos con ellas. No solo adornan la ciudad, también contribuyen a divulgar el arte”, afirma Azzato, creador de las figuras, que han sido resideñadas por casi un centenar de artistas. A partir del 10 de julio serán subastadas con un precio de salida de 3.000 euros. Los beneficios irán destinados a varias ONG.

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