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Posguerra y carlismo: primera prueba de fuego para los 20.500 estudiantes de Selectividad valencianos

El examen de Historia de España marca el arranque de las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) en las cinco universidades públicas de la Comunidad Valenciana

Alumnos de selectividad entrada a realizar la prueba en Castellón. Ampliar foto
Alumnos de selectividad entrada a realizar la prueba en Castellón.

Las causas y consecuencias de la primera Guerra Carlista o el desarrollo breve de los conflictos bélicos que han tenido lugar en España en el siglo XIX han marcado el arranque de las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) en las cinco universidades públicas valencianas. Son dos de las preguntas de la primera opción del examen de Historia de España, con el que la PAU 2018 –la antigua Selectividad- ha echado a rodar. La otra alternativa para los 20.518 estudiantes de Bachillerato y FP que se examinan en la Comunidad Valenciana ha versado sobre las características políticas y socioeconómicas de España durante las décadas de 1940 y 1950 a partir de unas declaraciones de Francisco Franco recogidas en la revista francesa Candide en agosto de 1938, y una comparación de las políticas de la dictadura franquista y las impulsadas durante la II República.

Borja Viera, Adrián Portalés y Manale Moumou son compañeros del IES Llombai de Burriana (Castellón). Con carreras y proyectos académicos distintos en el horizonte –Ingeniería Informática, Física y Administración y Dirección de Empresas, respectivamente- su punto común hoy son los nervios concentrados ante el aula JB2002AA de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universitat Jaume I de Castellón (UJI). Aquí se han enfrentado al examen de Historia de España con el que han iniciado este martes a las 9.30 horas las pruebas, y en el que junto a las preguntas antes citadas han tenido que explicar los conceptos de autarquía y racionamiento en el contexto de la posguerra española, o el significado de carlistas e isabelinos.

Borja, Adrián y Manale son tres de los 20.518 estudiantes de Bachillerato y FP que se examinan este 2018 en las tres provincias valencianas. El año que bate el récord de matriculados en las PAU de los últimos diez años, con casi 800 alumnos y alumnas más.

Borja Viera reconoce minutos antes del ‘cara a cara’ con la primera de las pruebas que la Selectividad en sí “no me preocupa porque sé que no va a salir nada más complicado de lo que haya podido aparecer durante el curso”. Quiere estudiar Ingeniería Informática y necesita un 7,7. Una nota asequible con la que ya ha hecho sus cábalas: “He estudiado lo suficiente. He hecho todas las medias y si sacara una nota bastante mala igualmente podría entrar”, sostiene en tono optimista. A su lado su compañero Adrián Portalés, DNI en mano, espera su turno para entrar en el aula. Duda entre Física y Matemáticas. Ambas carreras rondan en la Comunidad Valenciana “casi un 12” así que “seguramente termine yéndome a Murcia, donde me piden un 8,6 o un 9,1”.

“Dentro del poco tiempo que hemos tenido para estudiar, que ha sido una semana desde el final de las clases, he estado todos los días a full y espero que los nervios no me jueguen una mala pasada”, afirma Adrián. “Los profesores nos meten mucho miedo con la Selectividad pero compañeros míos que ya la han hecho me dicen que no pasa nada, que es un examen más y que cuando empiece el primer día ya veré que no es para tanto. Aún así estoy nervioso”, ríe.

También del burrianense IES Llombai llega Manale Moumou. Su proyecto académico a corto plazo pasa por cursar Administración y Dirección de Empresas (ADEM) “aquí en la UJI. Necesito más o menos un 6 y pico”. Comparte los nervios con sus compañeros. “Nos dicen que no es tan complicado, pero no hay que relajarse…”.

A las puertas de una de las aulas de examen, observando su interior a través de la cristalera, está Patricia Llorens, profesora de Valenciano e Inglés del IES Lledó International School de Castellón, junto a otras dos compañeras docentes. “Los veo muy bien, más tranquilos de lo que yo me pensaba. Van súper preparados…”, asegura, antes de desgranar los consejos que no se cansa de repetir a los futuros universitarios. “Les decimos que lo saben hacer perfectamente, que lo han hecho un millón de veces antes y no es más de lo que ellos han visto en clase. Van más preparados de lo que es. E insistimos en que piensen siempre las ideas antes de ponerse a escribir…. En general es que es siempre lo mismo. En ese sentido van bien aleccionados”.

Las pruebas constan de una fase obligatoria, donde el alumnado se examina de las cuatro asignaturas troncales generales de segundo de Bachillerato cursadas y de una de las cuatro materias troncales generales con vinculación a la modalidad de Bachillerato elegida. Por otro lado, los estudiantes pueden examinarse en una fase voluntaria de un máximo de cuatro asignaturas troncales generales distintas de la troncal general vinculada a su modalidad de Bachillerato, para incrementar su nota hasta un máximo de 14 puntos.

Tras Historia de España le ha tomado el relevo el examen de idioma extranjero: Inglés en su mayoría, pero también Francés, Alemán e Italiano, explica a EL PAÍS Sixte Safont, coordinador de las PAU en la Jaume I. Por la tarde le ha tocado el turno a Matemáticas II y Latín, y a Matemáticas de las Ciencias Sociales y Fundamentos del Arte.

Las PAU afrontan mañana miércoles su segundo asalto, con Valenciano y Castellano encabezando la parrilla de exámenes. El maratón de evaluaciones seguirá hasta el jueves 7 de junio, cuando la prueba de fuego para estos 20.518 preuniversitarios tocará a su fin.

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