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Los malos resultados académicos se ceban con los barrios pobres

Las escuelas públicas con peores calificaciones en las pruebas de sexto de primaria coinciden con centros complejos y muchos alumnos con ayudas

El colegio Rubén Darío, en Barcelona.
El colegio Rubén Darío, en Barcelona.

Los malos resultados académicos se ceban con los barrios más pobres de Barcelona. Las escuelas públicas cuyo nivel en las pruebas de competencias básicas de los niños de sexto es más bajo, corresponden, salvo excepciones, con los que tienen un alumnado con mayores ayudas sociales y que además están definidos como centros de alta o muy alta complejidad. En cambio, las escuelas con un nivel alto en las competencias básicas de sus alumnos, son los que tienen menos estudiantes con ayudas y menor complejidad. En conjunto, la mayoría de los centros reportan, no obstante, resultados académicos de nivel medio.

Salvo excepciones, los datos oficiales del Consorcio de Educación de Barcelona sobre los resultados de las pruebas de primaria están relacionados con las ayudas que reciben los alumnos y la complejidad de los centros. Es decir, las escuelas con resultados bajos en las pruebas de primaria coinciden con entornos de mayor complejidad social y barrios de menor renta. En cambio, obtienen mejores resultados escuelas ubicadas en barrios con mayor renta, menos ayudas y entornos calificados como de menor complejidad. En www.elpais.com se pueden consultar, por primera vez, los datos completos de los colegios públicos de la ciudad.

Según los datos a los que ha tenido acceso EL PAÍS, con fecha de octubre de 2017, en el caso de las 38 escuelas cuyos alumnos tienen los peores resultados en las pruebas de competencias de sexto, la gran mayoría (32) cuentan con más del 25% de alumnos que reciben ayudas del fondo social. Esta ayuda fue creada por el ex alcalde Xavier Trias, y la ha mantenido Ada Colau, para familias en situación vulnerable y consiste en 100 euros mensuales para manutención de los menores. Además, de estos centros, 32 son de complejidad alta o muy alta.

En este grupo, aparecen, pues, escuelas de barrios con rentas por debajo o muy por debajo de la media de Barcelona ubicadas en la periferia de la ciudad: las dos Marinas de la Zona Franca, el Besòs, o Nou Barris (Zona Norte).

En la franja contraria, en las 39 escuelas cuyos alumnos de sexto obtienen unas altas competencias en las pruebas de sexto, en la mayoría (30), el alumnado que recibe fondo social es inferior al 10%. Son además centros de complejidad baja (13) o media baja (17). Estos centros están ubicados en distritos con rentas superiores a la media de la ciudad, como el Eixample, Les Corts, Gràcia o Sarrià - Sant Gervasi.

Con todo, el grueso de los alumnos de los centros públicos de Barcelona obtiene una calificación media en las pruebas de competencias de sexto. Son 78 escuelas de un total de 159 que hay en la ciudad: 41 obtienen una nota media alta y 37, media baja.

También hay excepciones que confirman esa regla no escrita que vincula los resultados académicos a la situación socioeconómica de los alumnos. Por ejemplo, en el barrio de La Prosperitat, donde la renta familiar es de 55,1 sobre una media de la ciudad de 100, los alumnos de un colegio de alta complejidad y con un 33% de los estudiantes con la prestación del fondo social, han sacado unos resultados académicos altos en las pruebas de competencias. Asimismo, otro centro en el barrio de Gràcia, con baja complejidad y apenas un 7% de niños con problemas socioeconómicos, ha reportado unos resultados bajos en las pruebas.

Combatir la segregación

Los expertos insisten en que no se pueden leer los niveles de adquisición de competencias académicas de forma descontextualizada. Así, que los alumnos de un centro tengan notas bajas en las pruebas de competencias, no implica necesariamente que la calidad del centro o el proyecto educativo sea peor. Influyen, de hecho, otros factores y, especialmente, la situación socieconómica del alumnado. “Si un centro A tiene un 10% de alumnos en desventaja social y otro centro B tiene un 40% de estos alumnos, aunque los dos colegios tengan la misma calidad, el segundo tendrá resultados más bajos. Los resultados están relacionados con la situación socioeconómica de los alumnos”, señala Ismael Palacín, director de la Fundación Bofill. El experto rechaza los ránkings de centros según el nivel adquirido en las pruebas de competencias y advierte de que el factor social y económico de las familias interviene en estas variantes. “Es un error interpretar que los centros son malos en base a las pruebas de competencias”, insiste.

En cualquier caso, los datos del Consorcio servirán, primero, para tener una foto de la realidad de los centros de la ciudad; y después, para combatir la desigualdad. Para el actual gobierno de Barcelona en comú es una obsesión reducir la brecha social. De ahí el ambicioso Plan de Barrios, una inyección de 150 millones de euros que se concentra en los más desfavorecidos. A diferencia del plan de barrios del gobierno tripartito de la Generalitat, el de Colau no se centra tanto en la obra pública como en elegir proyectos que pueden actuar de motor para su entorno. Y en este sentido, muchos son escuelas o institutos-escuela. De hecho, y más allá de estos proyectos tractor, la educación de forma transversal es una de las cuatro patas en las que se centran las inversiones del plan (las otras tres son actividad económica, sostenibilidad y derechos de ciudadanía).

El colegio Ramon Casas ha reportado, tras la publicación de este artículo, un error en los datos plasmados en el documento interno del Consorcio. Así, pese a que la documentación oficial calificaba el nivel de competencias de este centro como bajo, la escuela ha probado a este diario que el pasado curso obtuvo un nivel medio-bajo en estas pruebas.