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Dónde mira la generación Z

Un grupo de menores de 30 diseña la programación de uno de los ciclos de Cineteca, con proyecciones cada sábado

De izquierda a derecha, las programadoras Elisabet García y Claudia González, y Yolanda Pividal, coordinadora de Cineteca.
De izquierda a derecha, las programadoras Elisabet García y Claudia González, y Yolanda Pividal, coordinadora de Cineteca.

Seis de la tarde en las oficinas de Cineteca, en Matadero. Claudia, Jordi y Emilio abren sus libretas y la carpeta donde guardan el plan que han preparado. El pasado sábado arrancaba el primer ciclo de cine programado por ellos, por jóvenes nacidos entre los años noventa y el año 2000, la llamada generación Z. Agotaron las entradas. La iniciativa CineZeta, pionera en la ciudad, es parte de la apuesta Cineteca con los centros de jóvenes y coincide con la apuesta por esta franja de edad de Madrid Destino —la oficina de gestión cultural del Ayuntamiento— por crear el hábito de consumir cultura en edades tempranas. Si hace unos meses lo hacían con el JOBO (el abono gratuito para que los más jóvenes accedan a la cultura), la generación se convierte en creadora a través del lenguaje del cine de autor, de ficción y documental auspiciados por este área de Matadero. Y el Ayuntamiento, que aplaude la iniciativa, pretende convertirlo en un proyecto permanente para otras áreas de cultura. A estos jóvenes programadores en Cineteca les dan formación, les asesoran y les ayudan a exhibir las propuestas más redondas.

"Es un lujo que Cineteca nos ayude", comenta una de las programadoras; "ponen las pelis que proponemos, comparten su experiencia con nosotros y lo comunican bien"

“Es un proyecto insólito que conocimos a través de los centros de juventud de los distritos. Y es un lujo que Cineteca nos ayude; ponen las pelis que proponemos, comparten su experiencia con nosotros y lo comunican bien”, explica Claudia González, de 24 años y parte del grupo de 13 jóvenes involucrados en el proyecto. A la cabeza del mismo está Yolanda Pividal, coordinadora artística de Cineteca, que es quien se reúne periódicamente con ellos. Pividal toma nota de todo y no disimula su entusiasmo. “Estamos alucinando con su trabajo, con sus ideas, con cómo piensan. CineZeta es un laboratorio, nos va a servir para ver cómo podemos dar voz y hacer un hueco a esta generación”. Madrid Destino, que dice tener en mente replicar el proyecto en otras áreas de cultura, también resalta la importancia de dar voz a la zeta. “Ha habido cierto desprecio a esta generación y no se ha sabido ver su potencial. Hablan y debaten con naturalidad de temas de siempre y aportan otro enfoque. Sus relatos estaban siendo despreciados por su edad, pero hay que apoyar esa naturalidad de sus contextos y de los problemas que plantean”, apunta su responsable, Jacobo Rivero.

“Somos la generación con menos miedo a lo políticamente correcto”, defiende Claudia González. La sesión del pasado sábado proyectaba Sueño de arena (Iris García Cuevas, 2009) y la película Crudo (Julia Ducornau, 2016), sobre el canibalismo. “Es un tema extremo que no tuvimos miedo de exponer y sobre el que establecimos después un coloquio hablando de la juventud, de la presión social, de los dogmas”, apunta la joven programadora. Antes de la proyección se hizo una lectura dramatizada y en las sesiones se proyectan cortos de gente de su edad.

El ciclo arrancó el sábado con el título Soy cuerpo, luego existo. Le quedan tres sesiones: este sábado 10 proyectarán Tomboy (Celine Sciamma, 2011), una película que invita a reflexionar sobre la identidad sexual. El 17 se proyectará Soy un cyborg (Park Chan-wook. Corea del Sur, 2006) y se cerrará el día 24 con Angélica, una tragedia (Juan Manuel Fernández-Valdés, 2016). Las sesiones son a las 20.00 y cuestan 3,5 euros (gratuitas para jóvenes beneficiarios del JOBO). El próximo ciclo versará sobre El origen del mal, un título tan osado como atractivo que abordará el mal en la narrativa y los clichés de la sociedad, “pasando por los riesgos del capitalismo”, cuenta Claudia. “Son temas que llevan tiempo tratándose, pero no con el enfoque que nosotros queremos y podemos darle”.

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