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Los hoteles abrieron 1.815 camas en Barcelona en 2017

La ciudad abre nueve hoteles nuevos pese al restrictivo plan de Ada Colau

Hotel Almanac, en Barcelona.
Hotel Almanac, en Barcelona.

Barcelona sigue incrementando su planta hotelera pese al PEUAT, el restrictivo plan de hoteles de la alcaldesa Ada Colau. El año pasado abrieron nueve nuevos hoteles, que suman 900 habitaciones y 1.815 plazas, según los datos del Gremio de Hoteles. Unas cifras similares a las de años anteriores que seguirán subiendo durante el año 2018, cuando ya han comenzado a abrir nuevos establecimientos y se espera el estreno de proyectos de grandes dimensiones. El sector, pues, vive todavía de la inercia de las licencias concedidas antes del plan.

La ciudad tenía al cierre de 2017 un total de 422 hoteles que suman 37.350 habitaciones y 72.933 camas, según el Gremio. Otras fuentes, como el Instituto Nacional de Estadística, cifran las camas en 77.604, sumando los albergues y a cierre del mes de noviembre. En cualquier caso, estamos ante unos crecimientos en torno al 3% anual desde 2014, mientras entre 2008 y 2011 casi alcanzó el 5%, apunta Bric Consulting. La llegada de nuevos productos sigue y de hecho este año ya ha abierto el primer hotel, el Rec de Núñez y Navarro (tres estrellas, cien habitaciones), un hotel singular porque ha sido emblema de la oposición vecinal a la presión turística en Ciutat Vella.

El socio de la consultora Magma Turismo Bruno Hallé, explica que la planta hotelera de Barcelona está creciendo por la franja más alta y por la más baja. Por la parte más económica se refiere a las miles de habitaciones que abrieron durante 2015 y 2016 en albergues de grandes cadenas o proyectos como el Ibis Bogatell, de dos estrellas. “Se hacen o productos de gran lujo o económicos”, dice Hallé, pero “los de tres estrellas están en una franja que no es ni chicha ni limoná”. “La gente lo que quiere es productos que se diferencien”, apunta el experto. Aunque todo el sector coincide en que, desde que los hoteles miden su reputación en Internet y las redes sociales, las estrellas cada vez cuentan menos. La gente mira las fotos y los comentarios de los otros usuarios.

Desde Bric Consulting, Juan Gallardo y Roger Serrallonga señalan que la oferta hoteles “crece a pesar de que la no hotelera, muchas veces no reglada, ha crecido a tasas muy superiores al número de plazas de alojamiento hotelero”. Estos socios consultores entienden que “la planta hotelera de Barcelona se encuentra a las puertas de una situación insólita: a causa de regulaciones administrativas municipales, en poco más de un año, la oferta se congelará en tres cuartas partes de la ciudad y resultará muy difícil la apertura de nuevas habitaciones regladas en el resto a causa de los estrictos condicionantes específicos de distancias, volúmenes...”. “Además”, apuntan, las ubicaciones que permite el PEUAT, que blinda el centro a nuevas aperturas y centrifuga proyectos a la periferia “no resultan atractivas a categorías superiores [de 4 ó 5 estrellas], por lo que la capacidad de atraer visitantes de alta capacidad de gasto también se verá limitada”.

En este sentido, es muy crítico Hallé, de Magma. “La sequía que llegará a partir de finales de 2018 será un desastre: se resentirá el empleo en el sector, el impacto económico es pegarse un tiro al pie (se dejarán de cobrar impuestos, tasas, de dar actividad al sector alimentación o flores), los chavales que se forman en turismo se tendrán que marchar fuera... y encima se generará una burbuja en el precio de los activos y en el precio de las habitaciones”. Desde el Gremio de Hoteles, su director general, Manel Casals, sitúa el fin de nueva oferta en 2019 ó 2020 y del PEUAT critica que “se haya puesto todos los alojamientos turísticos en el mismo saco”, al tiempo que defiende el crecimiento hotelero por las categorías superiores.

Proyectos emblemáticos

En los próximos meses, está previsto que abran otros proyectos emblemáticos, como el Iberostar en plaza de Cataluña, en el edificio que fue sede del Banesto. También se espera la apertura de un Barceló en la Diagonal, o de algún pequeño establecimiento en Ciutat Vella. A más largo plazo, consideran en Bric Consulting, “los proyectos de renovación urbana en marcha facilitarán que determinadas zonas se consoliden como polos hoteleros surgidos casi de cero”. Se refieren al caso del eje Glòries-Àvila “especialmente valorado por los inversores internacionales y que ha visto la apertura de más de una decena de hoteles desde 2009”. Otras áreas del 22@ o de la futura estación de la Sagrera, “a pesar de permitir el desarrollo de nuevos hoteles bajo condicionantes muy estrictos, no han despertado todavía el interés del capital local o internacional”.

La presión se mantiene en Ciutat Vella y Eixample

Los establecimientos abiertos en 2017 se ubican en los distritos del Eixample y Ciutat Vella, además de la zona del 22@. Pertenecen mayoritariamente a grandes cadenas, sin socios inversores externos, o a fondos de inversión que operan de la mano de cadenas gestoras internacionales. También dominan los de cuatro y cinco estrellas. Y varios superan las cien habitaciones. Es el caso del Almanac, en Gran Via, de cinco estrellas. El SB Glòries, de cuatro superior que tiene 235 habitaciones, en la calle de Badajoz; o el Golden Tulip, con 159, en la calle de Àvila. De cinco estrellas también ha abierto el OD, en la calle de Aragó, 62 habitaciones; o el The One, en Provença, un cinco estrellas gran lujo de 88 habitaciones. Y de cuatro, el Yurbban Passage, en la calle de Trafalgar o el Room Mate Gerard, de 66 tocando a Urquinaona. En 2017, también abrieron, de tres estrellas, el Ayra, en Sants, y el Niu, en la Rambla del Raval.