Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Fallece Carmen Mateu, apasionada mecenas de la ópera en Peralada

Fue impulsora de la transformación, en 1987, de las antiguas galas que hacía Casinos en el castillo

Carmen Mateu con Oriol Aguilà en la presentación del Festival Castell Peralada de 2014.
Carmen Mateu con Oriol Aguilà en la presentación del Festival Castell Peralada de 2014.

Sentía tal pasión por la ópera que no cesó en su empeño hasta conseguir convertir las antiguas galas que Casinos del Grup Peralada organizaba en la década de los ochenta en los jardines del castillo de la villa de Peralada (Alt Empordà) en el festival de música más operístico del verano musical español. Carmen Mateu Quintana, que ha fallecido hoy a los 81 años, víctima de una larga enfermedad, hizo realidad su sueño lírico en 1987, cuando, con Montserrat Caballé como madrina de lujo nació en Peralada un festival consagrado al arte lírico. Desde Luis López de Lamadrid, primer director del Festival Castell de Peralada a su actual responsable artístico, Oriol Aguilà, en sus más de tres décadas de vida, la ópera ha sido el motor y la principal seña de identidad de un festival de programación ecléctica, pero siempre caracterizado por el carisma de los grandes divos.

Cuando hablaba de ópera, entre sonrisas y un trato siempre exquisito, se le iluminaba la cara. En los últimos años, la salud no siempre le permitió asistir a todos los conciertos y representaciones operísticas. Peralada ha ofrecido más de 60 producciones operísticas y numerosos conciertos y galas líricas en su historia. Lo habitual era verla al inicio de cada función de estreno, saludando desde el palco, rodeada de personalidades del mundo cultural, empresarial, político y social. El matrimonio formado por Carmen Mateu y el empresario Artur Suqué, propietarios del castillo, actuaban siempre como perfectos anfitriones. Una de las personalidades que ha lamentado su fallecimiento fue el ministro de Educación, Cultura y Deporte y portavoz del Gobierno, Iñigo Méndez de Vigo, que la ha recordado como “mecenas con mayúsculas”.

“Creamos el festival con ilusión y pasión por la ópera, pero nunca pensamos que llegaría a ser lo que es ahora. Ha sido una labor paciente, la suma del trabajo de muchas personas que han sabido aprender de los éxitos e incluso de los propios errores”, recordaba Carmen Mateu de Suqué, presidenta de la Asociació Cultural Castell de Peralada, con motivo del 30 aniversario del festival. Siempre destacaba entre sus recuerdos, por la proyección mediática que tuvo el evento, la asistencia de la Reina Sofía y Diana de Gales, Lady Di al regreso de José Carreras a los escenarios, en 1988. También destacaba, como única espina, la ausencia de Luciano Pavarotti, único gran divo que nunca actuó en Peralada.

Nacida en Barcelona, fue educada en el seno de una familia con tradición empresarial e industrial. Cursó estudios de arte y decoración que eran su afición preferida, y desde muy joven mostró su fascinación por la cultura, la música y los viajes. Heredera de una saga familiar apasionada por el coleccionismo y el arte, cuidaba su mayor joya, el Castell de Peralada —donde será enterrada el sábado— , un castillo del siglo XIV, y su conjunto histórico-artístico, la iglesia, convento y claustro que hoy alberga dos museos las colecciones de la familia.

Madre de una hija y dos hijos —Isabel, Javier y Miquel— ha sido una mecenas que, hasta el final de sus días, ha mantenido intacta su pasión por la ópera y la danza entre todas las artes, labor por la que fue distinguida con la Creu de Sant Jordi, concedida por el presidente de la Generalitat de Catalunya, la Medalla de Oro del Mérito a las Bellas Artes y la Medalla de Oro del Círculo del Liceu.