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“Que más mujeres dirijan o produzcan cine es cuestión de reparación histórica”

Isabel Coixet, con ‘La Librería’, acapara 12 nominaciones en los Gaudí

Foto de familia de los nominados a los X Premios Gaudí de cine. Ampliar foto
Foto de familia de los nominados a los X Premios Gaudí de cine.

Es el día de la foto de familia de los nominados a los premios Gaudí que se entregarán el próximo 28 de enero y el bar de un lujoso hotel del centro de Barcelona está a rebosar de caras conocidas del mundo del cine y la televisión. Por primera vez, la paridad entre directores y directoras de cine que aspiran a las estatuillas gaudinianas en las principales categorías —mejor película en catalán o en otro lengua, dirección y guión— es un hecho.

“Cuando empecé en este mundo, hace casi 30 años, no tenía apenas referentes de directoras cinematográficas. Recuerdo el de Ida Lupino, por ejemplo. Está claro que el panorama ha cambiado para bien aunque tiene que cambiar mucho más. Me alegro que exista paridad este año en los Gaudí, también ha pasado en varias ediciones de los Goya y espero que sea una tendencia, no un fenómeno de unos años. Y confío en ello porque todas las legislaciones cinematográficas tanto en Cataluña como en España van encaminadas hacia eso. Pienso que la promoción del cine dirigido o producido por mujeres no es que sea cuestión de cuotas o discriminación positiva, es que es cuestión de reparación histórica”, explica Isabel Coixet antes de sentarse con el resto de los nominados. Coixet con La librería opta a 12 estatuillas gaudinianas, entre ellas, la de mejor película en lengua no catalana, la mejor dirección y el mejor guión. El mismo número de cabezones a los que aspira en los premios Goya que se entregarán el 3 de febrero. La acumulación de nominaciones parece no impresionar demasiado a la directora de cine catalana: “claro que hace ilusión pero lo que más me contenta de La librería es que ha conectado con la gente. Yo creo que ha ido bien porque es una historia de lucha, la protagonista no es una heroína. Es una película en la que todo el mundo se puede identificar como alguien que tiene un pequeño sueño que se va al traste, es fácil identificarse cuando las cosas van mal dadas”.

Una boda de dos mujeres en 1901

A Isabel Coixet, los Gaudí y los Goya la pillan inmersa en varios proyectos. Una serie para televisión “porque se trata de un proyecto que se ajusta al formato televisivo” de la que no quiere adelantar nada más. Y una película— de Netflix— sobre una historia real, la de dos mujeres, Marcela y Elisa, que se casaron en 1901 en Galicia: “me fascinó la historia de amor entre ellas que fue muy singular por el tiempo en el que ocurrió y, sobre todo, porque buscaban legitimación su situación”.

Emily Mortimer es la actriz que protagoniza a una mujer a la que todo el mundo le da consejos —más bien la disuaden— sobre el proyecto de abrir una pequeña librería: “Igual podría pasarle también a un hombre. Pero lo seguro es que si hubiera sido un hombre se hubiese ahorrado todo el coñazo paternalista y la gente con sus consejos. Y es que eso pasa en la realidad, lo que más me cuesta de ser mujer es que todo el mundo se cree con derecho de darte consejos y eso siempre me ha puesto de mal humor”. Recuerda que en el primer rodaje que dirigió no tuvo otro remedio que sobre actuar “porque si no me tomaban por el pito del sereno”.

Coixet es una fan del cine que están haciendo jóvenes directoras, como Carla Simón —que con Estiu 1993 es otra de las claras favoritas de los Gaudí y los Goya— Elena Martín—con Júlia Ist también opta al Gaudí a la mejor película en lengua no catalana— o Elena Trapé que en 2010 hizo Blog, su ópera prima en cine. “Lo que ocurre es que a las mujeres les cuesta más, tres años más que a los hombres, según las estadísticas, hacer su segunda película. Hace falta más mujeres productoras que confíen en mujeres dirigiendo pero de verdad no solo con gestos de cara a la galería”.

Cuenta que a ella le da bastante “pudor” exigir a las administraciones un apoyo más decidido a la industria el cine: “tal vez debería ser así pero hay tantos problemas sociales acuciantes...” Cree que frente a la crisis que está sufriendo la industria del cine –“aunque desde que yo recuerdo, siempre se ha hablado de crisis”, matiza- la producción de series televisivas es otra ventana: “Como creadora lo que quiero es seguir contando historias, igual es que la gente ha perdido el interés de ir al cine que espero que no sea así porque se trata de otra cosa. Las operadoras han nacido para crear contenido para televisión y son fantásticas pero hay algo que es distinto en el cine donde las películas todavía dejan un poso más hondo”.

Coixet tampoco confía en que el mecenazgo pueda contribuir a dar oxígeno a la financiación de las producciones cinematográficas: “esto no es como América que hay verdaderos mecenas por ejemplo del Metropolitan porque son unos amantes de la ópera. Aquí los mecenas que podrían hacerlo prefieren comprarse tres o cuatro Rolls Royce o gastarse el dinero en otras cosas. Fíjate lo que ha pasado en el caso Palau, lo que hacían era vaciar la caja en vez de destinar el dinero para mejorar los espectáculos y conciertos...”

Entrando un poco en terreno político —Coixet que se siente catalana, española y europea—, dice que la situación catalana actual le parece que ahora está en una fase “gaseosa, con una niebla espesa”.