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‘Estiu 1993’ e ‘Incerta glòria’ acaparan las nominaciones de los premios Gaudí

Paridad entre directoras y directores en las categorías de mejor película, dirección y guion

Una escena de Estiu 1993, nominada en 14 categorías en los X Premios Gaudí.
Una escena de Estiu 1993, nominada en 14 categorías en los X Premios Gaudí.

Sigue la carrera de Carla Simón con su ópera prima, Estiu 93, una película nominada en los Goya, premiada en la Berlinale y en Málaga, que fue seleccionada inicialmente para representar a España en los Premios Óscar, y que ahora acapara 14 de las nominaciones de los premios Gaudí, solo superada por Incerta Glòria, de Agustí Villaronga, con 16. A la décima edición de los premios de la Academia del Cine Catalán concurrieron 58 cintas de las que 30 competirán por las estatuillas gaudinianas que se entregarán en la gala el próximo 28 de enero. Una elección de las cintas nominadas que, por primera vez, es paritaria en las categorías premiun: mejor película en catalán, mejor película en lengua no catalana, mejor dirección y mejor guion. “La verdad es que no era consciente, pero es buena señal porque significa que películas dirigidas por mujeres están llegando a competir en igualdad de condiciones y que el jurado las aprecia”, ha apuntado Isona Passola, la presidenta de la Academia que en esta ocasión es, también, productora de una de las películas mejor situadas, Incerta Glòria. "No creo  que exista un cine de mujeres y otro de hombres. Lo que sí es cierto es que las miradas son diferentes, que la sensibilidad es distinta y eso se nota en los temas, en los enfoques. Por ejemplo, hacemos un cine con más actrices y eso es bueno", añadía Simón.

No deja de ser lógico porque en los últimos años, pese a las dificultades económicas, el cine catalán tiene más nombre de mujer y a Simón hay que añadir otros jóvenes valores como Elena Martín, directora de Júlia ist, -una de las nominadas a mejor película en lengua no catalana- Roser Aguilar, directora de Brava- nominada como mejor película- y la ya consolidada Isabel Coixet que es otro de los nombres propios de esta edición porque La librería es la tercera película más nominada (12) en las diferentes categorías, entre ellas la de mejor película no catalana, mejor dirección y mejor guion. Tierra firme, de Carlos Marques-Marcet, compite en las mismas categorías que Coixet con una nominación menos, 11. Y La pelíclula de nuestra vida, dirigida por Enrique Baró, es la cuarta que compite  por el Gaudí a la mejor película.

Las actrices nominadas como mejor protagonista son Laia Artigas, la niña de Estiu 1993, Laia Marull, la mujer asaltada en Brava, Núria Prims, la inquietante Carlana en Incerta Glòria, y Oona Chaplin, una de las piezas clave de la comedia con tintes dramáticos en Tierra Firme. Y en la categoría de protagonistas masculinos, el premio se lo disputan Antonio de la Torre (Abracadabra), David Verdaguer (Tierra Firme), Marcel Borràs (Incerta glòria) y Ricardo Darín por Nieve negra. En esta edición hay algún doblete, como el de la actriz Bruna Cusí, en la categoría de actriz secundaria por sus papeles en dos películas: Estiu 1993 e Incerta glòria. “No está nada mal porque las dos y Ardara, que está pendiente de estreno, han sido mi estreno en el cine”, comentaba la actriz. Y algo parecido le ocurre a Verdaguer que opta al actor secundario por su papel en Estiu 1993 y que, además,  será el presentador de la gala.

Una escena de 'Incerta Glòria', de Agustí Villaronga, que tiene 16 nominaciones a los X Premios Gaudí.
Una escena de 'Incerta Glòria', de Agustí Villaronga, que tiene 16 nominaciones a los X Premios Gaudí.

Dunkerque, La tortuga roja, Lady Macbeth y Toni Erdmann son las candidatas a mejor film europeo; y Amics per sempre, La llum d'Elna, Pau, la força d'un silenci y Res no tornarà a ser com abans optan a la mejor producción para televisión. En la categoría al mejor documental compiten 'lasse valenta,  La Chana, Lesa Humanitat y Sasha.

Pese a que este año el número de producciones ha caído de forma significativa en relación a otros años, de 74 de 2016 a 58,  la presidenta de la Academia, Isona Passola, prefiere mirar la calidad de las películas y otro dato importante: el buen resultado que han tenido en taquilla, algo que comparten Incerta Glòria (más de 600.000 euros) y Estiu 93 y La Librería que han superado el millón de euros. Y precisamente para reconocer al público, que es el que consume las películas, este año los Gaudí introducirán el premio del público que podrá escoger entre las películas nominadas como mejor película y en la categoría de mejor película en lengua no catalana hasta el 22 de enero.

Proyectos futuros

Una de las directoras que estaba en el acto de la nominación de las películas que optan a los Gaudí con una radiante sonrisa era Simón: "No me puedo quejar. No sé si una buena entrada, como la que he tenido yo con Estiu 1993 tiene muchos efectos más, que no está nada mal". Dice que ya tiene otros dos proyectos en marcha, los dos en torno a su ámbito familiar y cercano y probablemente uno de ellos se situará en Lleida: "La verdad es que tampoco tengo mucho tiempo para encerrarme a escribir, el año que viene supongo que será más tranquilo".

"Hace 10 años empezamos está aventura de los Premios que parecía que era una cosa de cuatro iluminados y mira ahora. No está nada mal lo que hemos conseguido con el cine catalán", ha afirmado Passola. Pese a ese mensaje optimista, la presidenta de la Academia no ocultaba la preocupación por el panorama que se avecina. El inmediato, el año que viene, cuando ya da por descontado que los recursos que anualmente destina la Televisió de Catalunya a apoyar el cine catalán - por ley deben destinar el 6% de su presupuesto a la financiación de la producción audiovisual, un porcentaje que se ha incumplido hasta bajar a los seis millones el año pasado -se verán afectados debido a la multa que la televisión pública tiene que pagar por el IVA que le reclama Hacienda: "es algo terrible porque es la televisión la que promueve la ficción y los documentales", añadía. Y otra perspectiva que preocupa mucho es el efecto de la anulación de la tasa audiovisual ordenada por el Tribunal Constitucional este verano. El dinero que se recaudaba anualmente con ese impuesto, que pagaban las operadoras de telefonía por contrato de internet, ha sido de gran ayuda a la financiación del cine catalán: "el año que viene todavía se terminarán producciones que han tenido esos recursos pero el siguiente puede ser un drama". Así de claro lo ve Passola que no entiende como el ICAA no copió el sistema catalán de la tasa "porque es lógico porque son las operadoras las que se benefician directamente del tráfico audiovisual".