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Libros con pedigrí

El Museo de Historia de Cataluña expone una selección del rico fondo de reserva de la Biblioteca de la Universitat de Barcelona

Miniatura con el banquete que se decidió conquistar Mallorca en la 'Crónica de Jaume I' de 1343.
Miniatura con el banquete que se decidió conquistar Mallorca en la 'Crónica de Jaume I' de 1343.

La ciencia y la superstición están separadas por una línea muy fina. A comienzos del siglo XVIII Josep Bolló ilustró una miscelánea científica en la que se recopilaban tratados de Aritmética, Arquitectura, Geometría y Astronomía. Uno de los dibujos que Bolló realizó era el de un cometa que se había visto el 25 de diciembre de 1705 y que dibujó con una cabeza rodeada de humo y una enorme cola acabada en tres puntas —que recuerda mucho a la típica estrella que acompañó a los Reyes Magos según la tradición cristiana—. Lo mejor es la nota que acompaña el dibujo: “Señal del cielo que con grandísimo estruendo apareció en el cielo… a las 5 horas de la tarde. Fue una cosa muy horrorosa por el gran rimbombo y resplandor que fue. Y según hemos observado se puede decir que fueron presagio de las miserias y calamidades que han sufrido y padece todo el reino de España y más en particular el principado de Cataluña hasta el presente año de 1717”, dejando claro que la derrota de 1714 ante Felipe V y sus consecuencias estuvo, según se creyó, anticipado de signos celestiales claros nueve años antes.

El cometa que dibujó Bolló que se vio en Cataluña en 1705.
El cometa que dibujó Bolló que se vio en Cataluña en 1705.

El libro, publicado en Cataluña y que pertenecía a la rica biblioteca Mariana del convento de Sant Francesc de Asís fue a parar al fondo antiguo de la Biblioteca de la Universidad de Barcelona, uno de los más ricos e importantes que existen en España. Este libro es también uno de los 40 bellos e interesantes libros con pedigrí que forman parte de la exposición El placer de mirar. Tesoros del fondo bibliográfico de la Universitat de Barcelona que se exhibe en el vestíbulo del Museo de Historia de Cataluña hasta finales de febrero y que comisaría Neus Verger responsable la reserva de la Biblioteca de la UB.

La exposición, que tiene su origen en el libro Los Tesoros de la Universitat de Barcelona, publicado a finales de 2016, y en el que se incluían 65 de estos libros del fondo bibliográfico, es eminentemente didáctica como lo demuestra que antes de entrar en materia se expone un manuscrito, un libro escrito a mano con una preciosa caligrafía, un incunable y un libro impreso con posterioridad al año primero del siglo XVI, para evidenciar de forma clara de qué se habla en cada momento.

Más impresos del XVI que en la Biblioteca Nacional de España

La reserva de la Biblioteca de la UB es más importante que la de la Nacional de España (BNE) en libros impresos en el siglo XVI. Y en incunables (los impresos entre 1450 y 1500), la tercera. Esta cantidad se debe a que en la primera mitad del XIX coincidió la desamortización de los bienes eclesiásticos y la restauración de la Universidad de Barcelona tras el cierre dictado por Felipe V que la sustituyó por la de Cervera.

Por eso, gran parte de las ricas bibliotecas de los monasterios pasaron —tras un periplo que llevó a perder muchos libros— a formar parte de la nueva biblioteca universitaria. En total: 2.150 manuscritos, 1.240 incunables y 128.500 libros impresos, además de casi 9.000 grabados y 1.000 pergaminos.

La miscelánea, como el resto de los libros expuestos, dejan claro que en los conventos y monasterios no solo se rezaba y había interés por las vidas de vírgenes y santos. También por poder tener acceso a todos los avances que la ciencia proporcionaba y por los sucesos históricos antiguos y recientes. Entre las maravillas que se exponen está el Libre dels feyts o Crónica de Jaume I, manuscrito escrito en pergamino en Poblet en 1343 y que es la pieza más emblemática de toda la colección ya que es la copia más antigua en catalán conservada del relato del rey conquistador que aparece en una de las bellas miniaturas en el banquete real en el que se decidió conquistar Mallorca (se ha perdido otra en la que le podía ver en otra escena en la que se decidió conquistar Valencia).

La exposición reivindica el papel del libro como vehículo de conocimiento. Uno de los incunables de 1470 es otro top ten: un volumen que reúne Las Bucólicas, Las Geórgicas y la Eneida de Virgilio, un libro que se ha conservado también mutilado pero que sigue conservando el escudo de armas con el toisón de Felipe I de Castilla. Solo se conserva otro libro como este en la biblioteca del Escorial. En otros de los volúmenes destaca cómo su dueño quiso que quedara constancia que era de su propiedad. Se trata de un libro con las obras de Séneca impreso en Nápoles en 1475 en la que Pere Miquel Carbonell escribió en tres ocasiones: en la primera dejó constancia que lo compró en 1477. En la segunda que pagó más dinero por iluminarlo y encuadernarlo que por él y, por último, en 1511, que le producía decepción ver el estado en el que estaba el tomo en la biblioteca del convento de Sant Francecs de Asís donde lo había donado en 1486.

De 1542 es un bello tratado de botánica ricamente ilustrado con 345 plantas que se publicó en Basilea y que fue un best seller en el que los dibujos se reprodujeron hasta el siglo XIX. Como agradecimiento al buen trabajo de los tres ilustradores que lo hicieron se reproducen sus retratos al final, algo totalmente excepcional, según destaca la comisaria.

Visita al taller

La exposición cuenta también con tres vitrinas en la que se analiza los soportes para escribir, pudiendo ver ceras, tablillas de barro o plomo, bellos ejemplos de escritura impresa y manuscrita y cómo se encuadernaron algunos de estos libros. Se cierra con un espacio dedicado al fondo de reserva del CRAI (Centro de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación de la UB) donde puede verse la labor de investigación, protección y restauración que se realiza de estos libros. Y para quien quiera conocer de primera mano lo que allí se realiza es posible apuntarse a una visita a sus instalaciones prevista para el jueves 11. Tan solo hay que apuntarse previamente.