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Anticapitalistas y PP: juntos pero no revueltos

El reglamento del Parlament desdobla el Grupo Mixto y permite que los dos partidos tengan subgrupos

Un momento de la Diputación permanente celebrada este miércoles en el Parlament. En la imagen, Alejandro Fernández.
Un momento de la Diputación permanente celebrada este miércoles en el Parlament. En la imagen, Alejandro Fernández. EL PAÍS

Las elecciones del 21 de diciembre depararon sorpresas y extrañas parejas: la CUP y el Partido Popular, en las antípodas ideológicas, sufrieron un desplome de votos y escaños que les impedirán en esta legislatura, reglamento en mano, disponer de un grupo parlamentario propio al tener menos de cinco diputados. La CUP ha pasado de 10 escaños a cuatro —se quedó a 5.000 votos de pasar a siete— y el PP, que venía de tener 11, arañó in extremis el cuatro diputado gracias al voto por correo. Los dos partidos, por tanto, están condenados a figurar en el Grupo Mixto y a repartirse tiempo y subvenciones, pero el reglamento de la Cámara permite los subgrupos dentro del Mixto y llevar una vida en paralelo de forma estable.

El reglamento del Parlament contempla desde hace años la existencia de esos subgrupos. La medida se aprobó después de que los resultados de las elecciones autonómicas de 2010, ganadas por Artur Mas, depararan también un Grupo Mixto convulso: el partido independentista Solidaritat Catalana per la Independència, de Joan Laporta, el expresidente del Barça, obtuvo cuatro diputados, mientras Albert Rivera, de Ciudadanos, repitió sus tres escaños. La norma introdujo entonces la posibilidad de crear esos subgrupos para ordenar el trabajo y los trámites parlamentarios. Por tanto, tienen derecho a asistir con voz y voto a la junta de portavoces. Eso sí: los dos subgrupos tendrán que consensuar el número de diputados en comisiones; el tiempo de sus intervenciones y el número de preguntas que formulen en las sesiones parlamentarias. Si no llegan a un acuerdo, la Mesa será quien fije la distribución proporcional.

Las dos formaciones han visto reducidas drásticamente sus subvenciones

Los resultados del 21 de diciembre arrojan cierta ventaja a los anticapitalistas respecto a los populares: los primeros lograron 193.352 votos —tres diputados por Barcelona y uno por Girona— frente a los 184.108 del PP —tres por Barcelona y uno por Tarragona—, convertido en el último grupo de la Cámara. Ninguno de los dos ha logrado parlamentario por Lleida. El Parlament también penaliza a quien no obtiene grupo propio y sus ingresos se verán considerablemente mermados: el PP recibía anualmente 1.334.000 euros y la CUP, 1.235.000. Ahora sus subvenciones se limitarán a unos 43.000 euros mensuales desglosados de esta forma: 10.000 euros por estar sujetos en el tramo entre uno y cuatro diputados y la subvención mensual de 8.295 euros por cada parlamentario. Además, dejarán de percibir las partidas asignadas a los presidentes de grupo (2.885 euros). No habrá en este caso problema con los coches oficiales: el Parlament no los facilita desde hace tiempo.

Populares y anticapitalistas han acogido con resignación circunspecta su nueva situación. Como partidos menos votados de la Cámara —en la última legislatura fueron quintos y sextos, respectivamente— volverán a sentarse en la parte alta del hemiciclo. Y queda pendiente una duda: si algún grupo les dejará un diputado para que puedan formar grupo propio. Ciudadanos ya rechazó, cuando se les interpeló si barajaban esa posibilidad, prestar un parlamentario a los populares. Nadie del PP tampoco ha llamado a las puertas del PSC. La incógnita es si los grupos de Junts per Catalunya o Esquerra darán ese paso para favorecer a la CUP y dejar al PP en el Grupo Mixto lo que, en la práctica, le permitiría actuar como grupo propio.

La duda es si la CUP aceptaría o no que otra formación le ceda un diputado

Los anticapitalistas ya fueron reacios en 2012 a aceptar la propuesta de Iniciativa per Catalunya de cederles dos parlamentarios para que formaran grupo propio. Y no han recibido en ese sentido ninguna sugerencia. La CUP tiene previsto este sábado celebrar un consejo político en el que analizarán los resultados electorales y su estrategia con vistas a la nueva legislatura, desde la investidura hasta su papel en la Cámara. Miembros de Esquerra apuntan que sería una mala noticia que se quedara sin grupo parlamentario. El reglamento en cualquier caso establece que en el caso de que un diputado preste sus votos a otro grupo que no es el suyo no puede después bajo ningún concepto regresar al original. En caso de enfrentamiento, pasaría a ser diputado no adscrito.