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Lari y Hausson, dos cumpleaños muy mágicos sobre el escenario

Los ilusionistas estrenan sendos espectáculos con motivo de sus respectivos aniversarios como artistas

El mago Lari, en una función.
El mago Lari, en una función.

Cumpleaños mágicos. Lari y Hausson celebran este diciembre dos aniversarios y lo celebran de la misma manera, subiendo al escenario. Lari hace 25 años que se presentó en el escenario del Asil Hospital de La Garriga. Hausson lleva 20 años animando el Espai Brossa, primero en el teatrito de Alada Vermell y ahora en La Seca de la calle Flassaders. Son dos magias distintas pero igualmente atractivas. Lari estrena el 30 de noviembre en el Condal. Hausson lo hará el 13 de diciembre en La Seca.

Lari ha escogido 25 grandes ilusiones de su carrera para presentarlas en 90 minutos, una densidad de magia que suena extenuante para su principal practicante. Pero, como avisa David Pintó, codirector del espectáculo, no se trata de hacer arqueología. "Más que repetirlos", explica Lari, "los revisito" e incorpora elementos que no estaban cuando los presentó la primera vez. La escenografía, un patchwork de cortinajes sí que recoge "fragancias y sabores" de sus anteriores montajes porque son colores o telas que ya estaban en aquellos.

Lari acostumbra a presentar 13 o 14 números en cada espectáculo. Aquí hay 25. Un reto para quien gusta no solo provocar la sorpresa del efecto sino, también, hacer teatro. "Hay que mezclar ternura, humor, nostalgia, distintos ritmos...", comenta Lari. Como buen mago, la distribución de los clímax tiene algún pequeño truco. Por ejemplo, en los primeros tres minutos realiza cinco grandes efectos que cada uno tiene un coste de 10.000 euros. Y así gana tiempo para hacer otros con más tranquilidad. Jordi González, vicepresidente de Artes y Contenidos de Focus, la productora, define el espectáculo como una sinfonía con distintos tempos: allegro, moderato, andante…

Hausson, en uno de sus números.
Hausson, en uno de sus números.

Con este espectáculo, confiesa Lari, cierra una época en la que ha practicado un determinado tipo de magia. Ahora se plantea algo distinto pero, de momento, únicamente avanza el concepto sobre el que investiga para pensar nuevos contenidos: "Magia contemporánea". Un concepto, aclara, que no implica el uso de tabletas o móviles.

En diciembre de 1997 se estrenó el Espai Brossa de la calle Allada Vermell con Poemància, un espectáculo de magia y poesía escénica escrito por Joan Brossa para Hausson. Desde entonces, en aquel espacio o en el nuevo de Flassaders, Hausson ha presentado 13 espectáculos con 92 números distintos. Para celebrarlo estrena en diciembre. Como es habitual en Hausson, sus espectáculos tienen un hilo conductor que ofrece algo más que una sucesión de efectos. "En este caso son los juegos. La idea de montar un espectáculo a partir del concepto de juego me rondaba desde hace tiempo, pero la tenía aparcada", explica. Tras un año dándole vueltas, presenta Jugant amb la màgia. El dominó, el billar, la ruleta, los dados, el parchís, el cubo de Rubik o el bingo, entre otros, inspiran el espectáculo y fundamentan los juegos. Hausson ha sido fiel a una poética y ha evitado las modas pasajeras. "La magia ha de ser un acto de emoción. El espectador cuando salga del teatro quizás no sepa explicar qué ha sucedido, pero ha de hacerlo con la sensación de que ha sido maravilloso".

Hausson defiende una idea de magia muy teatral. Y lo demuestra el hecho de que ha sido dirigido por nombres de este mundo como Lluís Solà, Calixto Bieito, Jordi Coca, Herman Bonnin y, ahora, Ferran Medico. Jugant amb la màgia ofrece una combinación de técnicas que van desde el gran aparato a la manipulación con la participación, en algunos momentos, del público en la gestación de la ilusión. Fiel a la idea brossiana de que un mago es un actor que interpreta a un ilusionista, Hausson también aplica este principio a las partenaires que no son unas auxiliares del juego. "Son personajes" que, como él, jugarán con la magia.