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El ‘procés’ descabeza la política cultural en Barcelona y Cataluña

Lluís Puig está cesado y Jaume Collboni ha salido del gobierno municipal, pero la maquinaria de la administración continúa por inercia

Carles Puigdemont y Ferran Barenblit, seguido de Santi Vila y Jaume Collboni durante la celebración de los 30 años de la Fundación Macba.
Carles Puigdemont y Ferran Barenblit, seguido de Santi Vila y Jaume Collboni durante la celebración de los 30 años de la Fundación Macba.

La política cultural de Cataluña y de Barcelona van de la mano y coinciden más que nunca: las dos están sin lideres políticos que las dirijan tras ser cesado el consejero de Cultura Lluís Puig tras la aplicación del 155 y la salida del gobierno municipal de Jaume Collboni tras la ruptura del pacto entre Barcelona en Comú y el PSC. Las maquinarias de consejería y regiduría siguen funcionando con la inercia de la potente administración. En el nuevo cartapacio municipal que se presentará hoy la cultura municipal volverá a descender un escalón y pasará, otra vez, a englobarse dentro de la tenencia de alcaldía de Jaume Asens.

Ni Puig ni Collboni comenzaron sus respectivas legislaturas. Los dos llegaron tarde y se han marchado antes por lo que no han podido desarrollar con normalidad sus políticas culturales para Cataluña ni Barcelona, respectivamente. El consejero Puig juró su cargo en julio después de que Santi Vila fuera trasladado por el expresidente Carles Puigdemont a Empresa. Sabía que su legislatura iba a ser breve y de hecho solo ha podido poner en marcha el Plan de Museos que él mismo reconoció que se lo encontró a punto sobre su mesa.

Diez años sin un concejal con plena dedicación

Barcelona lleva diez años sin un concejal que pueda dedicarse de forma prioritaria a la Cultura. Jordi Hereu nombró en 2007 delegado de cultura a Jordi Martí, en el cargo hasta que Xavier Trias de CiU llegó a la alcaldía nombrando a Jaume Ciurana concejal de Cultura, Conocimiento, Creatividad e Innovación. Con la llegada de Ada Colau la Cultura pasó a depender, como comisionado, del área de Derechos Ciudadanos, Participación y Transparencia de Jaume Asens. Una tenencia a la que volverá desde hoy, tras el paso, un poco más de un año, de Jaume Collboni que ha tenido que compartir la Cultura con Empresa e Innovación.

El cese del gobierno catalán tras la aplicación del 155 ha dejado descabezadas todas las áreas, pese a que la llegada de Puig fue ya vista por muchos como la de un bajón en el perfil y el peso del departamento, acostumbrados al consejero Vila, siempre dado a trascender más allá de su área.

Pese al vacío, desde la consejería aseguran que la maquinaria continúa, eso sí, sin que se produzcan nuevas iniciativas ni nuevos expedientes desde el pasado 20 de septiembre. Los contactos con el Ministerio de Cultura, a nivel de Secretarios Generales, han sido telefónicos y nadie de Madrid ha visitado el Palau Marc, sede del departamento. Se trata de contactos para justificar partidas económicas y gastos que han tenido que enviar en dos ocasiones tras ser devueltos por estar escritos en catalán. Lo bueno de la situación es que, por lo avanzado del año, más del 90% del presupuesto ya está ejecutado. Pese a todo, en el departamento se producen reuniones internas de técnicos con los diferentes agentes culturales catalanes para planificar el próximo año, siempre con la incertidumbre de no saber qué va a pasar el día de mañana.

La situación del Ayuntamiento desde la salida de Collboni es parecida. El Ayuntamiento dará a conocer hoy el nuevo cartapacio municipal a nivel de regidurías donde Cultura volverá a colgar de Jaume Asens, donde ya estuvo al comienzo de la legislatura. Entonces la comisionada fue Berta Sureda que se incorporó a los 100 días de ser alcaldesa Ada Colau y siendo consciente que un acuerdo de gobernabilidad con una fuerza política la echaría del cargo. Por entonces se barajaba que sería ERC, pero al final fue el PSC y Collboni los que se llevaron la cultura al agua. Sureda que recibió críticas de la oposición por su bajo perfil mediático puso en marcha los famosos procesos de participación que desaparecieron con la llegada de Collboni.

Fuentes del Ayuntamiento aseguran que en el nuevo organigrama que se presenta hoy las carteras de los socialistas, como promoción económica, comercio, mercados, patrimonio, paisaje urbano o las políticas de mayores y juventud regresarán a sus anteriores áreas madre. También lo hará Cultura que lo hará al área de Asens —uno de los partidarios de romper el pacto con el PSC—, aunque también dudan de que el organigrama se pueda presentar completo. A priori no hay una figura que despunte para ocupar el área que deja Collboni, pero desde el Ayuntamiento avisan de la posibilidad de que se trate de alguien “relevante”.

Con todo, se da por casi seguro que si algún gerente de Collboni continua será el del Icub, Valentí Oviedo. Fuentes municipales insisten en que el cambio no comportará una ruptura con las líneas seguidas hasta ahora teniendo en cuenta que falta año y medio para las elecciones municipiales. Se seguirá apoyando al sector y las producciones propias: se ha celebrado esta semana el Barcelona Novela Histórica, este fin de semana se hará el Dau, la programación de Navidad está cerrada y ya hay reuniones para celebrar la BCNegra próxima.

Collboni se marcha hoy coincidiendo con Sureda en algunos puntos. La comisionada se cargó de un plumazo una de las estrellas culturales de la anterior legislatura: la Montaña de los Museos y el teniente de alcalde lejos de pronunciarse abiertamente a favor de la necesaria ampliación del Museo Nacional de Arte de Cataluña en uno de los pabellones anexos, anunció en julio pasado que el Ayuntamiento gestionaría el espacio para celebrar grandes exposiciones en la ciudad, algo que sentó francamente mal al director del MNAC Pepe Serra. Collboni también hizo suyas la aprobación del código de buenas prácticas en la contratación pública, tras consensuarlo con el sector y practicó la descentralización cultural de la ciudad que pusieron en marcha Colau y Sureda.